El tiempo de los nuevos paradigmas


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Índice de los Editoriales de Periódicos

  1. El Día: Urge corregir errores en vez de pedir perdón

  2. El Día: Lo que no se dice del transporte urbano

  3. El Día: ¡Es la economía…!

  4. El Día: Bolítica

  5. El Día: Amistad ante todo

  6. El Día: El MAS pierde las calles

  7. Los Tiempos: EL TIEMPO DE LOS NUEVOS PARADIGMAS

  8. El Deber: Deterioro del Gobierno

  9. Cambio: Sólo Libia debe decidir

  10. La Prensa: El derecho a la protesta

  11. El Diario: ¿Cuál es el destino de los donativos externos?

  12. El Mundo: Herencia

  13. Opinión:

  14. Clarín, Argentina: La caída de la competitividad


El Día: Urge corregir errores en vez de pedir perdón



Fulcros.

Errar es humano y perdonar es divino, reza el adagio, pero sabemos que hay errores poco humanos por lo inexplicables que si bien reclaman perdón, Éste no viene al caso ante la frustración que se ha transformado en desencanto y hasta en bronca generalizada de la mayorí­a de la población boliviana de toda región, comarca, ciudad, poblado y lar. Este es el caso engendrado por la polí­tica económica que ha venido practicando el gobierno del Estado Plurinacional en la forma más atrabiliaria e increíble. Y ante los errores sus representantes máximos piden nada menos que ¡perdón!… seguramente a los movimientos sociales como si estos estuviesen conformados solamente por adeptos al gobierno cuando la miopía polí­tica de éste hace vista gorda de su propia impopularidad que no solamente se viene registrando en las encuestas sino en las calles, en las plazas y en las conversaciones de café y de chicha. Una cosa es dispararse al pie, otra es seguir disparando en un afán enfermizo hiriendo a inocentes que por estar al contorno reciben consecuencias inmerecidas que solo engendran más desilusión, traducida en paros, proclamas, manifiestos, manifestaciones, huelgas y cientos de comentarios diarios que desmenuzan los errores cometidos por lo que piden perdón cuando de lo que se trata es dar golpes a los timones del Estado.
    La verdad es que la creciente secuela del imperdonable gasolinazo de diciembre debió haberse discutido antes de tomar la tonta medida no solamente al nivel Órgano Ejecutivo, sino al nivel empresarial y educativo por la sencilla razón más conocida que el aire que muchas cabezas piensan mejor que unas cuantas sobre todo cuando se trata del bolsillo de la gente, de su salud y de su relativo malestar porque bienestar, hoy, muy pocos conocen. Y esto porque tenemos que importar desde gasolina hasta azúcar que la informalidad de procederes y favoritismo distorsiona hasta el asco del agiotaje.  La secuela del gasolinazo incluye no haber reemplazado a los ministros que fueron su causa lo que demuestra el poder de éstos sobre los que piden perdón e incluso sobre Su Excelencia. Cuando el poder lo ha dado el voto de la gente al Presidente y al Vicepresidente, y a su Congreso, nunca a las ideas incoherentes y hasta alocadas de unos cuantos ministros que deben ser reemplazados.
   Lo inaceptable es que se pida perdón en nombre de esos ministros que cometieron errores graves que seguramente se repetirán porque ellos continúan como si tuvieran poder de hipnosis sobre sus superiores y sobre las ONGs que todaví­a pululan de una u otra forma. De allá­ que más que pedir perdón en este momento se trata de corregir errores y cantar polí­ticamente las correcciones de modo que éstas signifiquen un giro en lo que va del mentado “cambio” que en materia económica, entre otras, se ha aplazado y se continuará aplazando si creemos que la mayorí­a de los movimientos sociales entiende lo que el Gobierno quiere decir con eso de que el siguiente paso es dizque “controlar la economía”, como si la inmensa informalidad y el narcotráfico fueran controlables cuando la verdad es que actúan sin control al mejor estilo neoliberal.
   Una de las tonterías más grandes es engañar pretendiendo que la mentada devaluación del dólar beneficia al paí­s. No, lo perjudica porque se ensaña con premeditación alevosí­a y ventaja con la agricultura del Oriente de Bolivia al disminuir su ingreso en moneda boliviana que es con lo que paga la mayorí­a de sus costos. Ya lo han dicho incluso en La Paz: deje en paz a los agricultores orientales que son los que alimentan en gran medida al paí­s y exportan pese a las trabas e inconvenientes burocráticos. Incluso les han prohibido exportar alimentos lo que no solamente es perjudicial sino estulto porque exportar da márgenes para satisfacer la demanda interna.  Insisto, corregir errores es más politicastro y menos estrambótico que pedir perdón porque ser perdonado, si tal es posible, jamás corregirá nada.

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El Día: Lo que no se dice del transporte urbano

Tribuna

Es lamentable que cada vez que los transportistas plantean la necesidad de abordar la problemática económica de los servicios que prestan, las autoridades nacionales y locales señaladas por ley para normar este sector se desentienden mutuamente, justificando esta postura con una supuesta falta de “competencia” para resolver esta situación, o, lo que es peor, analizan el problema por los estribos dando lugar a que se piense que hay desconocimiento o ineptitud para entenderlo y plantear soluciones coherentes.

   Sobre el primer aspecto, el marco jurídico vigente establece que los municipios tienen la “competencia exclusiva” (Art. 96. Parágrafo VII. Inc. 4 LEY MARCO DE AUTONOMÍAS Y DESCENTRALIZACIÓN “ANDRÉS IBÁÑEZ”), para “Regular las tarifas de transporte en su área de jurisdicción, en el marco de las normas, políticas y parámetros fijados por el nivel central del Estado”.
Ahora bien, ¿Cuáles son esas normas, políticas y parámetros que en teoría deberían estar fijados por la administración central? De manera formal y especifica, ninguna. Sostengo lo anterior porque no hay ningún decreto, resolución ministerial o administrativa de autoridad sectorial a nivel central, que haya establecido o fijado algún parámetro, norma o política respecto al tratamiento tarifario que se debe seguir en materia de los servicios públicos de transporte urbano. Pueden existir estudios técnicos, sin embargo, los mismos no pueden ser considerados como marco de referencia legal, en tanto no sean por lo menos homologados y publicados por la instancia central que los contrató, en este caso la Autoridad de Control Social y Fiscalización de Telecomunicaciones y Transporte (ATT). Por lo tanto, la decisión de aprobar o no un incremento tarifario en este momento, es única y exclusiva responsabilidad de los municipios, para lo cual y están en su derecho podrán solicitar a la ATT los estudios realizados sobre la materia.

     Con relación al debate sobre los aspectos técnicos y económicos, que son la parte sustantiva del problema no se puede ignorar el hecho de que la calidad y sostenibilidad de los servicios, sea cualquiera fuesen estos, está íntimamente ligada al costo de proveerlos, razón por la cual no se puede pretender ignorar o minimizar el impacto que tienen sobre ellos, las variaciones en los precios ocurridas durante los últimos diez años, período en el cual las tarifas del transporte urbano a nivel nacional han estado congeladas a diferencia de los demás servicios públicos.
    Quienes están en contra de su nivelación, aducen que el precio de los combustibles no ha sufrido cambios, lo  que no es cierto, si se tiene en cuenta que los carburantes tuvieron un incremento de aproximadamente 40% el año 2004, sin que las tarifas de transporte urbano se hubiesen incrementado. Otros señalan que una buena mayoría de los vehículos que prestan servicio ahora usan GNV. Esto es relativo y varía según la modalidad de transporte (trufi, minibús o micro) y la ciudad donde se encuentren. Por ejemplo, existen ciudades como El Alto y Cochabamba donde evidentemente el uso de GNV es importante en vehículos pequeños (trufis, minibuses), no así en los micros que tienen limitaciones de carácter técnico para el cambio. Lo propio ocurre en Santa Cruz de la Sierra donde la gran mayoría del parque automotor (micros) utiliza diesel, cuya conversión al GNV es más compleja y costosa que los otros casos. A esto se suma el hecho de que en la mayoría de las ciudades capitales de Bolivia, a excepción de Santa Cruz y Cochabamba, no existe la infraestructura necesaria para la adecuada distribución y abastecimiento de GNV.
    Por el lado de los costos, el combustible representa apenas entre un 17% al 32% del costo total de provisión del servicio, esta variación se explica según la modalidad de transporte y el combustible que utiliza. Es decir, el 70% de los costos está dado por otros ítems como ser repuestos, mantenimiento, lubricantes, salarios de los choferes, depreciación, costo del capital invertido, etc., los cuales en el transcurso del tiempo han sufrido considerables incrementos efecto de la inflación acumulada y la variación real de los precios, sobre todo de los repuestos e insumos importados.
     A ello se suma la caótica situación de mercado del sector, que, ante la ausencia del Estado normativo, se ve obligado a competir a través de precios inadecuados, que no hacen otra cosa que mermar aun más su economía, sobreexplotar rutas o dejar otras desatendidas.  Por ello, es imperativo que los gobiernos municipales asuman su responsabilidad de normar el sector, comenzando por actualizar el registro de operadores. Por increíble que parezca, ningún municipio del país sabe a ciencia cierta a cuánto asciende el parque automotor de transporte público y en qué categorías prestan servicio, qué combustible usan y qué ruta explotan. Establecer en coordinación con los niveles centrales de nuestra administración los criterios y requisitos para otorgar permisos de operación, es decir regular el ingreso al mercado y otorgar derechos de concesión para la explotación de las diferentes rutas y frecuencias, promover la asociación de las diferentes líneas de transporte y sus entes gremiales para la conformación de “empresas formales” de transporte, a través de las cuales se logren economías de escala y la consecuente disminución de los costos de provisión, constituyen algunas propuestas que deberían estar en la mesa de negociaciones.
    Caso contrario, en menos tiempo de lo que nos podemos imaginar nos vamos a quedar sin servicios de transporte o lo poco que quede va a estar en condiciones verdaderamente lamentables, como ocurre en algunos países de Asia y África. Vale la pena dar una mirada a los mototaxis que en algunas ciudades se multiplican sin normas a la vista y paciencia de las autoridades municipales y de tránsito.

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El Día: ¡Es la economía…!

¿Es o no es Verdad?

Son innumerables las frases que se han hecho famosas por su oportunidad e ingenio. Existen diccionarios en todas las lenguas cultas que colocan tales expresiones por orden alfabético, por el apellido de quienes las pronunciaron, por el tema que tratan o por cualquier otro método de clasificación. Por el general conocimiento de esas frases notables, casi da vergüenza utilizar aquí una, muy repetida en los últimos años en círculos políticos “neoliberales”. Me refiero a la exclamación, “¡Es la economía, estúpido!”. Estas simples pero intencionadas cuatro palabras ayudaron a Clinton a ganar las elecciones de 1992, cuando su adversario George H.W. Bush parecía contar con una aplastante mayoría, gracias a su contribución política a la terminación de la “Guerra Fría” y la Guerra del Golfo. Pero en aquel momento, los norteamericanos exigían correcciones en la economía
 
   Pues éste es precisamente el actual problema para el Gobierno de Don Evo. Una vez que dedicó su primer mandato a la edificación del nuevo Estado Plurinacional, previo derribo de la República de Bolivia, ahora, Sr. Presidente ¡es la economía! La economía de la gente común, dañada por mil y un factores, unos imprevisibles como los desastres naturales, otros razonablemente previsibles como ya lo han repetido los mejores economistas del país. Suma y sigue.
 
   Como quiera que Bolivia y Chile siguen negociando la cuestión marítima – y no voy a evocar aquí el grito de héroe Eduardo Avaroa – veamos qué efecto sigue teniendo aquella otra simplificación tan cuestionada de, “gas por mar”. Por cierto, el trueque es la forma más elemental del comercio, el balbuceo de la economía. Recordemos  también la otra formulación, hostil por sí misma, de “ni una molécula de gas a Chile”. Me imagino que los dos patinazos diplomáticos van a entorpecer ahora las aproximaciones entre los dos países vecinos. Supuesto que ambas expresiones olvidaban que el mar no es sólo para bañarse en la playa como bromeó el Presidente venezolano, sino para facilitar el intercambio comercial, fortalecer la economía y también ensanchar los pulmones culturales. A quienes pronunciaron aquellas ideas habría que gritarle: “¡Es la economía…!”
 
   Esto supuesto, y mientras se desarrollan, una vez más, negociaciones con Chile, mucho me temo de que el presidente Morales se equivoca cuando exige que las propuestas chilenas lleguen antes del 23 de marzo, justo para exhibirlas en los actos público del Día del Mar, y que vengan por escrito. Y, además – propone Don Evo – que las tratativas sean de Presidente a Presidente. ¿Para qué, entonces, servirían los diplomáticos, como “adelantados” (así se llamaban, siglos atrás) sino para abonar el terreno en vista de un posible encuentro presidencial?
 
   Creo entender de sentido común que, cuando se entabla una negociación, el hecho de señalarle al otro la fecha en la que tiene que entregar su tarea, automáticamente está facilitando a la contraparte cualquier pretexto para no cumplir ni el plazo impuesto ni el texto obligatorio en letra impresa. Al respecto me viene a la memoria aquella cumbre latinoamericana de Jefes de Estado en la que el presidente chileno Ricardo Lagos se sintió presionado por su homólogo boliviano, y le respondió abruptamente: “a mí no me convoca nadie”. La cuestión marítima es política, pero también… “!Es la economía…!”

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El Día: Bolítica

 De los $us 10 mil millones que constituyen las Reservas Internacionales, no es dinero ni ahorro disponible del gobierno de Evo Morales. El 46% corresponde a la emisión monetaria y la deuda; y sólo el 54% es ahorro del Estado".

Marcelo Zabalaga
Presidente a.i. Del banco central de bolivia


Se dice que: El informe de la UDAPE da cuenta que el servicio de las deudas, interna, externa y privada representan el 58,8% de los ingresos fiscales del 2009 y que habrían pasado los umbrales de sostenibilidad aprobados por organismos internacionales"


  El total de las deudas del país subió el 2010 a $us 6.800 millones, cerca del 35% del PIB. Empero, de acuerdo con el BM y el FMI, se tiene para Bolivia, el siguiente umbral diferenciado: 25% para países frágiles".

Informe oficial
Unidad de Análisis de Políticas Sociales Económicas (Udape)

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El Día: Amistad ante todo

Bajo el Penoco

Los miembros de la gavilla bolivariana no deberían ser tan ingratos con el amigazo libio Muammar Gaddafi, quien se encuentra en apuros porque su pueblo se ha cansado de los 42 años de dictadura. En el 2008, toda la tropilla, encabezada por Hugo Chávez, desfiló a Trípoli para adular al excéntrico tirano. El presidente venezolano llegó a comparar a Gaddafi con Bolívar y en una visita que hizo éste a la Isla Margarita, le rogó que pronuncie un discurso, porque sabía que a su huésped le gusta  hablar hasta por los codos. El nicaragüense Daniel Ortega visitó Libia dos veces y en ambas ocasiones le pidió plata. Evo Morales hizo lo mismo, cuando le solicitó cooperación para desarrollar proyectos energéticos. La respuesta de Gaddafi fue negativa pese a que el jefazo se desarmó en elogios hacia él y dijo, al momento de llegar a Trípoli, que se le estaba cumpliendo el sueño de volver a ver a Gaddafi. La amistad se debe demostrar en las buenas y en las malas, incluso cuando el líder libio ya lleva más de 250 muertos tratando de salvar su tambaleante régimen. A no ser que quieran salir por el lado de los principios y condenar la tiranía. En ningún caso el silencio es aconsejable.

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El Día: El MAS pierde las calles

Editorial

El Gobierno no da señales que ayuden a promover un clima de optimismo que favorezca el diálogo y en todo caso, parece estar coadyuvando a que la espiral de conflictos, malestar y violencia se intensifique en el país. Las respuestas, las contradicciones y las actitudes que prevalecen en las autoridades nacionales son las mismas que han ayudado a minar la credibilidad en el presidente y sus ministros y de a poco, el “proceso de cambio” se va quedando sin sus más fieles adeptos, que no sólo llevaron al MAS al poder por la vía de los votos, sino también los que le permitieron al oficialismo dominar la llamada “democracia callejera”, algo que en la política boliviana es fundamental, ya sea para permanecer o tirar la toalla.
 
El gasolinazo fue una tremenda burla del Gobierno hacia la miserable economía de los bolivianos y pese a ello, el Presidente insiste en reírse de las demandas de la COB, que exige un salario mínimo a la altura de las meteduras de pata gubernamentales.

Piden perdón pero nadie paga las consecuencias. No hay responsables y tampoco se observan intentos claros de corregir el rumbo. El Presidente habla de fomentar las exportaciones, pero en los hechos siguen abriendo las puertas de par en par a la importación de productos, cuyo efecto es tan destructivo como las prohibiciones. Mientras tanto, en sus discursos señoriales, el vicepresidente insiste en buscar el control absoluto de la economía. Está claro que Álvaro García Linera no ha visto los más recientes índices sobre el clima de negocios en América Latina que colocan a Bolivia en los últimos lugares. Es obvio que en esas condiciones, las inversiones tan necesarias en áreas claves como hidrocarburos y agropecuaria seguirán buscando a Brasil, Uruguay o Perú y dejando al país para cuando haya alguien en el Gobierno capaz de respetar las normas básicas de la economía.
 
La gente sabe que ya no puede confiar en un gobierno de improvisados. Las últimas dos semanas han sido de alta tensión y lo que se viene puede ser peor, pues los transportistas han anunciado que a partir de hoy van a aplicar las nuevas tarifas pasando por encima de un Estado Plurinacional que hace unos días intentó lavarse las manos sobre este asunto, tal como ha estado tratando de hacerlo con la escasez de alimentos, que se la atribuye a los empresarios privados, a los contrabandistas y por último a los campesinos, que según Evo Morales, ya no les da la gana de trabajar la tierra.

Con esas posturas, a la que se le debe añadir la última versión de un miembro del Estado Plurinacional, según el cual, todo es obra de una conspiración internacional contra Evo Morales, no es extraño que salga a la palestra pública uno de los intelectuales que más apoyo le ha dado al Gobierno, a pedir que el presidente dé un paso al costado y deje que otro sea el que conduzca el cambio. Otros son menos radicales y plantean la salida de una de las facciones que cohabitan el Palacio Quemado, lo que confirma de puño y letra el alto nivel de rivalidad y división existente alrededor del Presidente. Sin la confianza de la población y con la realidad que abofetea todos los días la imagen que el Gobierno pretende ofrecer en sus costosos anuncios de televisión, el MAS está a punto de perder las calles. Eso es sumamente grave.
 

La gente sabe que ya no puede confiar en un Gobierno de improvisados. Las últimas dos semanas han sido de alta tensión y lo que se viene puede ser peor, pues los transportistas han anunciado que a partir de hoy van a aplicar las nuevas tarifas pasando por encima de un Estado Plurinacional que hace unos días intentó lavarse las manos sobre este asunto.

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Los Tiempos: EL TIEMPO DE LOS NUEVOS PARADIGMAS

Con notables excepciones, se trata de analizar inútilmente lo que sucede en el Medio Oriente con los cristales de la guerra fría o del choque de civilizaciones

Ante la atónita mirada del mundo, que no termina de salir del asombro que provoca la magnitud y extensión de la ola de revoluciones que se inició con la inmolación de un joven el 17 de diciembre pasado en Túnez, Libia se ha convertido en el más reciente escenario de un fenómeno que hasta hace poco hubiera parecido inconcebible. Muamar al Gadafi, cuyo régimen despótico inaugurado en 1969 es el segundo más duradero de la historia contemporánea después del que encabezó Fidel Castro, está siendo desafiado por su pueblo que, como en Egipto y Túnez, se le enfrenta espontáneamente, sin líderes, sin organización, sin armas, sólo con la decisión colectiva de poner fin a la tiranía y conquistar la libertad.

De nada ha servido que Libia sea uno de los países más herméticamente cerrados a la mirada del exterior y que sus ciudadanos vivan sometidos a un riguroso régimen de censura informativa. Ni que el régimen lleve a su máximo nivel las medidas de censura contra los medios de comunicación y desconecte a su país de Internet. Ya la chispa de la rebelión se encendió y la única manera de apagarla, como tácitamente lo ha reconocido Gadafi en su discurso de ayer, sería ahogarla en un inmenso baño de sangre para exterminar «casa por casa (…) hasta la última rata».

Ante tan dramáticos y extraordinarios hechos y, peor aún, ante la posibilidad de que se multipliquen y reproduzcan a lo largo y ancho del Medio Oriente e incluso lleguen a países como China, donde otro régimen dictatorial mantiene en estado latente similares demandas de democracia y libertad, los líderes del mundo no atinan a reaccionar y sólo balbucean frases vacías que sólo dejan ver cuán profunda es su confusión y su miedo ante lo desconocido e imprevisible.

Sin éxito, los gobernantes, diplomáticos, funcionarios internacionales y muchos intelectuales de un extremo al otro del espectro político e ideológico intentan comprender lo que está pasando. Y ello se debería a que lo hacen aferrándose casi con desesperación a paradigmas teóricos y referentes doctrinales propios de una era que, como a diario se puede constatar, ya no es la actual. En vano recurren a términos propios de los tiempos de la «guerra fría» o de la teoría del «choque de civilizaciones» para orientarse ante lo que ocurre y, como no podía ser de otro modo, no logran más que incurrir en simplificaciones, contradicciones e incoherencias que, aunque con notables excepciones, ponen en duda la solvencia de casi todos los líderes del mundo actual.

Así, tan lejanos de la realidad resultan los afanes de los sectores más conservadores que en cada manifestación popular creen ver la mano tétrica del «terrorismo islámico» como los de quienes desde el otro extremo aseguran que es la mano del «imperialismo» la que mueve los hilos de lo que ocurre entre Túnez y Libia y de todo lo que sin duda todavía está por ocurrir.

Mientras tanto, todos los déspotas que hasta ahora gobernaron los países islámicos, sin importar la corriente religiosa, política, ideológica o cultural con la que hayan legitimado sus respectivas tiranías, son avasallados por jóvenes que, también por encima y a pesar de sus diversas formas de pensar, comparten la ira contra quienes abusaron de su poder y les cerraban las puertas al futuro. Y comparten también la decisión de hacer historia.

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El Deber: Deterioro del Gobierno

Las encuestas están confirmando la sensación generalizada que existe en el país sobre el deterioro de la imagen del Gobierno del presidente Evo Morales, partiendo de la desaprobación de su política económica.

El último trabajo hecho para medir este cambio brusco en las simpatías de los bolivianos estuvo a cargo de radio Fides, con resultados que fueron leídos por su director, el sacerdote Eduardo Pérez Iribarne.

Lo valioso de esta encuesta es que fue hecha en los barrios populares de la ciudad de La Paz, conocidos como las laderas, además de otras zonas de barrios conocidos.

Que un gobierno apoyado por 64% de los votos hace apenas un año sea criticado en su política económica por 73% de los encuestados, o que el presidente Morales haya recibido el segundo puntaje más alto como personaje “mentiroso”, es sorprendente.

Lo revelador de esta encuesta, aparte de las cifras del catastrófico derrumbe de la popularidad del presidente y de su Gobierno, es que hay un alto porcentaje de encuestados que aprobarían ajustes graduales de los precios de los carburantes. Revelador pero también curioso porque viene a confirmar las cifras que proporcionó el vicepresidente Álvaro García Linera sobre el presunto apoyo de la gente a los “mini-gasolinazos”.

De todos modos, se trata de una medición interesante. Revela que en este momento los encuestados preferirían votar por Juan del Granado en 39%, por Samuel Doria Medina en 20% y por Evo Morales en 17%.

Por otro lado, la imagen externa del Gobierno también se ha deteriorado de manera alarmante en las últimas semanas.

Quizá sea entretenido causar reacciones de molestia en Santiago de Chile o en Asunción, pero no parece correcto que un gobierno tenga como comportamiento permanente el lanzar provocaciones a los vecinos.

En este momento, el gobierno paraguayo está esperando una disculpa del presidente Morales por su afirmación de que los gobiernos que dan asilo a los perseguidos bolivianos son también corruptos.

Las afirmaciones sobre la delicada negociación con Chile son hechas con tan alto grado de torpeza, que se convierte en otro elemento perjudicial para el diálogo bilateral.

El canciller David Choquehuanca dice que la negociación con Chile se hará por los medios diplomáticos y no por los medios de comunicación. Pero da la impresión de que esa política no ha sido consultada con el presidente Morales, quien es el causante de las dificultades que han surgido en ese diálogo, con sus alusiones a la recuperación de Atacama.

El cónsul de Bolivia en Chile también parece ajeno al estilo de Choquehuanca, pues hace aparatosas apariciones y declaraciones sobre supuestos cambios en la jerarquía a cargo de las Relaciones Exteriores.

Quizá ha llegado el momento en que el Gobierno nacional comience a tomar las cosas con más seriedad. La política económica es una larga lista de desaciertos, la política exterior es un campo de práctica libre de errores, todo el “proceso de cambio” parece inmerso en una gran confusión.

Y a ello se suman las discrepancias que existen en el seno del Gobierno, discrepancias que han dejado de ser secreto.

El país está exigiendo algún grado de seriedad en el manejo de sus destinos y de la cosa pública.

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Cambio: Sólo Libia debe decidir

Mientras La Liga Árabe anticipó la convocatoria a una reunión de emergencia para discutir la crisis política que desde hace una semana golpea a Libia, varios países latinoamericanos, entre ellos Bolivia, convocaron ayer al gobierno de Muamar El-Kadhafi a una salida pacífica a la extrema violencia que —según diversos despachos de la prensa internacional desde Trípoli— ha cobrado al menos 300 muertos y un número indeterminado de heridos y detenidos.

Y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que condenó la violencia en Libia, pidió su inmediato fin, llamó a las autoridades a proteger a la población y las manifestaciones pacíficas, y aprobó una declaración que lamenta la muerte de civiles e insta a dar pasos para satisfacer las legítimas demandas del pueblo libio.

Además, también reclamó al gobierno libio a respetar los derechos humanos, la reunión pacífica, la libertad de expresión, el levantamiento inmediato de las restricciones a los medios de comunicación, su apego a la ley internacional humanitaria y que permita la entrada en ese país de observadores en esa materia y de las agencias de ayuda.

Esa declaración fue asumida por representantes de Estados Unidos, Francia, Rusia, Gran Bretaña y China, como miembros permanentes; y Brasil, Colombia, Líbano, Nigeria, Gabón, Portugal, Bosnia y Herzegovina, India, Suráfrica y Alemania, como miembros no permanentes.

La historia ha demostrado que la represión —por más dura que sea— no sofocará las legítimas demandas de un pueblo. Por eso, es imprescindible que el gobierno de Muamar El-Kadhafi asuma que la única salida a la crisis política desatada es una apertura al diálogo con los sectores de oposición y poner fin a la pérdida de vidas humanas.

En ese sentido, el gobierno boliviano llamó a las autoridades y al pueblo libio a una solución pacífica, única vía para preservar la paz y la vigencia de los derechos humanos. Sin embargo, Muamar El-Kadhafi, quien desde 1969 detenta en poder, no dio señales de apertura, aseguró que no abandonará el poder y que la dimisión no entra en sus planes; acusó a los medios y países extranjeros de distorsionar la realidad libia; y que las protestas que piden el derrocamiento de su régimen son protagonizadas por «jóvenes drogados» que lo único que están haciendo es «imitar» las manifestaciones ocurridas en otros países de la región como Egipto o Túnez.

Un despacho de la cadena qatarí de televisión Al-Jazeera, señala que la Fuerza Aérea Libia ha bombardeado el martes varios sectores de Trípoli como parte de una ofensiva contra las protestas en contra del régimen de Muamar El-Kadhafi, y que en esas operaciones participarían incluso «mercenarios»; aunque el  gobierno libio ha desmentido que se hayan producido esos bombardeos contra los manifestantes civiles por la fuerza aérea.

En decir, colateralmente a la violencia política que azota a Libia, también se desató una guerra mediática en la que, como ocurre casi siempre, la primera víctima es la verdad.

En este contexto, el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, en la última de sus reflexiones, denunció que el plan de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) es ocupar Libia para apoderarse del petróleo libio, ya que se convirtió en la principal riqueza en manos de las grandes transnacionales.

Es que el consumo mundial se elevó progresivamente a la fabulosa cifra de aproximadamente 80 millones de barriles diarios, incluidos los que se extraen en el territorio de Estados Unidos, a los que ulteriormente se sumaron el gas, la energía hidráulica y la nuclear, aunque el derroche del consumo de los carburantes está asociado a una de las mayores tragedias que sufre la humanidad: el cambio climático.

El 95 por ciento del territorio libio es totalmente desértico, pero la tecnología permitió descubrir importantes yacimientos de petróleo ligero de excelente calidad que hoy alcanzan un millón 800 mil barriles diarios y abundantes depósitos de gas natural.

Tal riqueza —prosigue Fidel— le permitió a Trípoli alcanzar una perspectiva de vida que alcanza casi los 75 años, y el más alto ingreso per cápita del continente africano. Además, su riguroso desierto está ubicado sobre un enorme lago de agua fósil, equivalente a más de tres veces la superficie de Cuba, lo cual ha hecho posible construir una amplia red de conductoras de agua dulce que se extiende por todo el país.

Se podrá estar o no de acuerdo con el régimen de Muamar El-Kadhafi, pero es innegable que el mundo ha sido invadido con todo tipo de noticias a través de los medios de comunicación, pero habrá que esperar el tiempo necesario para conocer con rigor cuánto hay de verdad o de mentira, o una mezcla de hechos de todo tipo que, en medio del caos, se produjeron en Libia.

Según el lider de la Revolución Cubana, es absolutamente evidente es que al Gobierno de Estados Unidos no le preocupa en absoluto la paz en Libia, y no vacilará en dar a la OTAN la orden de invadir ese rico país, tal vez en cuestión de horas o muy breves días.

No obstante y tal como sostiene el gobierno boliviano, la resolución de los problemas que hoy aquejan a Libia debe ser resuelta por el gobierno y el pueblo libio, sin ningún tipo de injerencias extranjeras. Es que, una persona honesta estará siempre contra cualquier injusticia que se cometa con cualquier pueblo del mundo, y la peor de ellas sería guardar silencio ante el crimen que la OTAN se prepararía a cometer en contra del pueblo libio.

La resolución de los problemas que hoy aquejan a Libia debe ser resuelta por el pueblo libio, sin ningún tipo de injerencias extranjeras. Además, la defensa de la vida pasa por la investigación y sanción de los responsables de la muerte de cientos de personas inocentes.

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La Prensa: El derecho a la protesta

El derecho a la protesta no se lo puede ejercitar desconociendo, violentando y pisoteando los derechos constitucionales de otros ciudadanos.

El país en su conjunto ha ingresado en una nueva semana de tensiones por la creciente espiral de protestas sociales en demanda de mejores salarios y contra el alza de precios de varios artículos de la canasta familiar, configurando una situación de muy difícil manejo y solución para el Gobierno central que, sin mayores perspectivas, procura el diálogo con los sectores en conflicto que han respondido a su llamado aunque sin levantar las medidas de presión.

En consecuencia, se están viendo en figurillas en el Palacio Quemado, puesto que los reclamos son formulados en tonos cada vez más elevados y surgen, para inquietud mayor de los gobernantes de turno, de sus propias bases. De regiones y organizaciones que hasta no hace mucho tiempo andaban a partir de un confite con el régimen masista, al que ahora cuestionan y están sometiendo a una serie de exigencias que sobrepasan la capacidad de atención como la planteada por la Central Obrera Boliviana (COB) que pide un incremento del 40 por ciento en los salarios. Una pretensión que el propio presidente Evo Morales ha rechazado de plano, calificándola de ?descabellada?. Planteadas así las cosas, el ?vivir bien? o ?vivir mejor? se está quedando en un simple eslogan porque aquellas premisas ?en medio de tantas e irresueltas carencias? resultan utópicas en el tan mentado ?proceso de cambio? que se dice estar viviendo en Bolivia.

La protesta, en tanto, sigue ganando, cada vez con más fuerza y frecuencia, las calles en diferentes ciudades del país. Es un derecho, el de la protesta, consagrado constitucionalmente y del que los bolivianos hacen uso, aunque con frecuencia vulnerando los derechos de sus semejantes, como sucedió hace pocos días en Cochabamba, donde los transportistas no tuvieron mejor idea que culminar sus protestas saqueando las sedes de los fabriles y de la Fejuve. El actual Jefe de Estado ?que por esas vueltas de la vida recibe hoy de su propia medicina? era todo un especialista en movilizaciones y bloqueos como los que a su voz de mando se montaban en su feudo del Chapare, en el trópico cochabambino. Entonces no tenían a quién quejarse ni llorarle los productores que, impedidos de circular libremente por días y hasta semanas, veían pudrirse el fruto de sus inversiones y esfuerzos desarrollados a lo largo de un año, a la vera de las carreteras disciplinadamente bloqueadas por seguidores y áulicos de Morales.

Es innegable el derecho a la protesta, pero no se lo puede ni se lo debe ejercitar desconociendo, violentando y pisoteando los derechos constitucionales de otros ciudadanos, pues convierte aquel derecho en un lamentable delito. Como últimamente sentimos con los paros de salud que dejan sin atención médica a los pacientes de los hospitales. O con el bloqueo de las vías públicas o de las terminales aeroportuarias. Nada en absoluto remedian los ?pedidos de disculpa? que ?en el colmo de la desfachatez? suelen formular los sectores movilizados por la protesta. El hecho de ejercer un derecho violando el derecho de los demás termina convirtiéndose en un delito.

Es todo un despropósito, un abuso intolerable, hacer pagar a otros ciudadanos la factura de una protesta social, cualquiera sea el motivo que la impulse.

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El Diario: ¿Cuál es el destino de los donativos externos?

Desde hace muchos años y en todos los regímenes, país es amigos y organizaciones internacionales, entendiendo la magnitud de la pobreza reinante en nuestro país (conviene recordar que ocupamos el segundo lugar en el continente) hacen donaciones para atender una serie de urgencias que abarcan desde la salud, la educación y la construcción de infraestructura hasta la atención de urgencias que, por diversas razones, se presentan, cual es el caso de fenómenos naturales como inundaciones y otros.

Esos donativos llegan a nivel del Gobierno; éste es el que decide y resuelve su inversión; pero ¿cuándo y cómo son utilizados esos medios financieros que suman muchos millones de dólares? ¿Qué poblaciones o qué instituciones se han beneficiado? ¿Cuánto de infraestructura se ha construido? ¿Qué hospitales, colegios, postas sanitarias, asilos y otros de beneficio social reciben dineros especialmente destinados a su atención permanente? El silencio, ante requerimiento de los medios de comunicación e instituciones de bien social, siempre fue la característica de quienes, responsable y honestamente, deberían tener informes pormenorizados sobre tema tan delicado y que, forzosamente, y hasta por un principio de responsabilidad y honestidad se debería cumplir con los donantes y con la comunidad nacional.

Al margen de los donativos, hay un capítulo que merece especial atención: las condonaciones de la deuda externa. Que se conozca, en los últimos diez años se ha condonado más de 3 mil millones de dólares de la deuda externa; pero condicionados a que esos montos sean destinados a obras de infraestructura o de atención social, como hospitales y otras urgentes que el país precisa. ¿Cuál es la realidad de esos dineros, en qué y cómo se los ha invertido?

Está visto, a nivel mundial, que nuestro país está catalogado entre los más pobres y que “precisamos de la ayuda internacional”. Lo lamentable es que esos organismos destinan dineros a la “ayuda internacional” con miras sólo a paliar el hambre y atender hospitales y centros educativos, cuando en la realidad esos países, como el nuestro, precisan y con urgencia: fundar centros generadores de riqueza con miras a crear empleo que dé lugar al desarrollo y posibilidades humanas de pobladores que tienen las condiciones precisas y necesarias para atender su trabajo, usar sus facultades, mejorar su capacidad profesional, intelectual y técnica y, hacerlo en centros que produzcan riqueza, como lo hacen los ricos y desarrollados.

A propósito, ¿cuándo y en qué reuniones internacionales, éste y los demás gobiernos se han preocupado por plantear estas realidades a los países donantes, a los organismos internacionales y a quienes poseen capitales financieros y tecnológicos? Se asiste a reuniones, se intercambian opiniones, se firman acuerdos generales y pare de contar. Hasta ahora, que se sepa, no hay un caso en el que se haya logrado el compromiso de invertir en Bolivia para crear riqueza, para hacer que los bolivianos, debidamente formados y profesionalizados, puedan trabajar y contribuir a paliar la pobreza. Esta es, lamentablemente, la realidad que se ha vivido y se vive en todos los países del Tercer Mundo, que no sólo son pobres de medios financieros y tecnológicos sino también de confianza por parte del mundo rico y desarrollado.

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El Mundo: Herencia

La Organización de las Naciones Unidas recordó el pasado lunes el Día Internacional de la Lengua Materna, para destacar el valor que tiene la lengua en la cultura y lo importante que es la conservación de esos valores dentro de un mundo pluricultural. Para nosotros, la celebración instituida en el primar año de este siglo, tiene connotaciones especiales en momentos en que el Gobierno se encuentra empeñado en rescatar los valores culturales de la ciudadanía.

Recordamos que en su artículo quinto, la Constitución Política del Estado reconoce la existencia en nuestro país de 36 idiomas, correspondientes a otras tantas naciones originarias y nos exige conocer por lo menos una de ellas, además de la lengua materna.

No obstante lo antes anotado, una gran parte de la ciudadanía tiene como lengua materna el idioma español, aunque como es sabido, cada una de las naciones que fueron colonias de España e inclusive cada región dentro de esas naciones, ha dado a su lengua características especiales que merecen ser recogidas y practicadas, porque en ellas están asentadas las raíces culturales de los ciudadanos.

Las lenguas nativas de las que hacíamos referencia líneas arriba, tienen en su práctica una gran cantidad de vocablos derivados del español y a su vez tienen una gran influencia en el habla costumbrista que recoge una gran cantidad vocablos provenientes de las lenguas nativas. Vale la pena recordar que esa influencia reciproca tiene su origen en la vida de la colonia que no puede ser pasada por alto, ya que representa un espacio de cuatro siglos de una interacción permanente que difícilmente podría ser dejada de lado.

La práctica de la lengua materna está directamente relacionada con una gran cantidad e acciones intrafamiliares; tradiciones y costumbres que fueron transmitiéndose de generación en generación, con los consiguientes cambios atribuibles a cada momento en particular.

La declaración de un día del calendario a recordar la influencia de la lengua materna tiene connotaciones especiales en tiempos en los cuales, debido al desarrollo permanente de la tecnología, las personas se encuentra en contacto con conceptos que vienen a formar parte de un leguaje intencional que sin llegar a convertirse en aquel que se pretendía con el Esperanto, resulta fácilmente comprensible para quienes lo practican.

Los estudiosos de la lengua se encuentran actualmente profundizando el conocimiento de la lengua que se maneja en las página de Internet, especialmente en las conversaciones cuya comprensión requiere un esfuerzo especial para las personas mayores, por lo menos en un grado mucho mayor que para los jóvenes que lo practican con desenvolvimiento.

Ello no significa otra cosa que un llamado de atención para quienes viven preocupados por recuperar tradiciones, costumbres y valores de culturas que en su momento fueron mucho más sólidas y que no tendrían la necesidad de amenazas y prevenciones, como acontece en la época presente en que se ha visto una Ley Contra la Discriminación y el Racismo; en el pasado, a pesar de la explotación y el abuso con que se trataba en particular a las personas que apoyaban con su fuerza de trabajo las labores domésticas o las actividades productivas e inclusive entre las naciones, sobre la base de su mayor o menor desarrollo, pero que también se les reconocían y se les reconoce las capacidades que logran mostrar.

Se ha insistido en que ésa discriminación era producto de las creencias religiosas o del color de la piel y podemos asegurar que sobre todo, la explotación de un sector de la sociedad por otro, más que por esas razones, radica en el nivel de educación. Las personas mejor formadas destacan en la vida de la sociedad sin ser discriminadas y por lo general, como producto de esa su formación, cultivan también valores que les fueron transmitidos en la infancia.

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Opinión:

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Clarín, Argentina: La caída de la competitividad

El aumento de las trabas a las importaciones, decidido por el Gobierno la semana pasada, refleja las grandes contradicciones de la política económica y, en particular, la pérdida de competitividad.

La medida, publicada en el Boletín Oficial, aumentó en un 50% el sistema de licencias no automáticas, llevando a 600 el número de productos que deberán pasar por ese trámite.

La disposición ha generado respuestas encontradas en las empresas ya que en algunos sectores el aumento del proteccionismo contribuirá a reducir la presión de las importaciones, en primer lugar, las provenientes de China. Pero en otras impondrá aumentos de costos por cuestiones administrativas y dilaciones en el acceso a insumos o partes de bienes fabricados localmente. En oportunidades anteriores el Gobierno apeló a medidas proteccionistas, causando no sólo problemas internos, sino también en la relación con importantes socios comerciales, como ha sucedido con Brasil y China.

El proteccionismo es un intento de contrarrestar la pérdida de competitividad cambiaria provocada por la revalorización de la moneda nacional, la cual se refleja en la tendencia a la reducción del superávit comercial. Una de las consecuencias más notorias de las restricciones a las importaciones, además de los citados y previsibles conflictos comerciales, es su efecto inflacionario, debido al aumento de los costos y a que muchas empresas tendrán la oportunidad de fijar precios más altos por la reducción de las importaciones. El aumento de los costos afectará, suplementariamente, a industrias de exportación.

La protección de las empresas beneficiadas tendrá, por otra parte, efectos episódicos y no revertirá la pérdida de competitividad ocasionada por el deficiente ritmo de inversión que registra la economía a pesar de su crecimiento, como consecuencia de la incertidumbre jurídica y política. Se trata, en suma, de un intento más de ocultar problemas básicos causados por la política económica y de postergar la manifestación de sus consecuencias.

Las restricciones a las importaciones intentan contrarrestar la pérdida de competitividad por atraso cambiario y falta de inversiones, y pueden causar problemas con socios comerciales.

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