La temible cercanía de las mafias de la droga


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No será fácil para el Gobierno, especialmente para el Ministerio del Interior, enfrentar la embarazosa situación en la que se ha puesto

Índice de los Editoriales de Periódicos

  1. El Día: Warnes, de tumbo en tumbo

  2. El Día: Interpretación positiva de los derechos fundamentales

  3. El Día: Bolítica

  4. El Día: A lo mejor…

  5. El Día: Nuevos bríos en el Comité Cívico

  6. Los Tiempos: LA TEMIBLE CERCANÍA DE LAS MAFIAS DE LA DROGA

  7. El Deber: Fortaleza institucional

  8. Cambio: Aprender la lección

  9. La Prensa: La violencia en los cuarteles

  10. El Diario: Respetar derechos, mínima condición del poder legal

  11. El Mundo: Dolor

  12. Opinión:

  13. Clarín, Argentina: El doble estándar en política externa




El Día: Warnes, de tumbo en tumbo

Miradas

Lejos están los días de plácido calor, de tardes tranquilas, de armonía y paz, de convivencia pacífica, en la capital industrial y lechera, otrora capital algodonera del país.

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Desde hace algunos años, Warnes vive un continuo retroceso, producto de las pugnas políticas de fuerzas que se disputan cada cierto tiempo el manejo de los recursos y la administración de la comuna. Desde la época de Okubo, hasta la de Cronenbold, pasando por otros actores intermedios, cada cual a su turno, ha ido escribiendo páginas vergonzosas en la bochornosa y tristemente célebre historia de escándalos protagonizados en este municipio en los últimos tiempos. Ha sido una acción continua que ha ido socavando la armonía y la paz que reinaba antiguamente en esta ex-tranquila y ex próspera capital provincial.

Estas últimas escaramuzas ignominiosas  que hemos tenido ocasión de presenciar en los últimos días en el Concejo de Warnes, con la participación, complicidad y servilismo de la fuerza pública, no es más que una vuelta más, de las muchas que ya hemos visto dar al trapiche que hace mucho le está sacando el jugo a la ciudad, y cuya fuente al parecer no se agota nunca y continua a dar su caldo suculento, para que los oportunistas se aprovechen, beban y se embriaguen hasta el hartazgo con el dulce sabor del dinero fácil, el poder y la impunidad.

Siento “alipori”, vergüenza ajena, al ver cómo después de melear esta colmena, después de enriquecer a costa del bolsillo de todos, y hacerlo de manera desproporcional y descarada, de morder vorazmente, de engullir, de tragar, de despilfarrar lo que debería ser transformado en educación, salud, servicios básicos y bienestar, después que la fiesta acaba se pavonean nuevamente, sonrientes por las calles, ofreciéndose para administrar una vez más los cofres municipales. Como si el ratón fuera el indicado para cuidar del queso.

Y no es solo lo económico lo que preocupa, es la división en las familias, el deterioro de la amistad y la fraternidad, son las brechas que se abren, las heridas profundas que sufre la sociedad. Los Arce enemigos de los Vacas, los Pérez de los Justinianos, los Zuritas de los Paniaguas. Familias y amigos cuyas vidas eran unidas, se bifurcan dependiendo de las circunstancias y dependiendo a qué bando ocasionalmente apoya cada quien, rompiendo de esta forma la armonía la concordia y la paz.

Una región que tiene todo para ser un ejemplo de crecimiento y prosperidad: que tiene industrias asentadas que generan empleos, con bajos índices de criminalidad, con un aeropuerto internacional, prácticamente una prolongación de la capital del departamento, región de tierras fértiles que producen alimentos en abundancia, de gente buena y trabajadora, lastimosamente está a merced de los piratas y advenedizos que periódicamente llegan para saquearla y postergar su progreso.

Paradójicamente la riqueza es a su vez la desgracia de los pueblos, lo que vemos en Warnes no es una imagen nueva ni aislada, es figura repetida, lo hemos visto en ocasiones y lugares diversos de Bolivia y ahora dada las circunstancias se lo ve mucho más, los ejemplos sobran, por donde uno mire hay casos similares, basta que haya intereses económicos y políticos de por medio. Nietzsche dice: “todo lo que fue volverá a ser, y volverá a ser nuevamente en un círculo continuo, en un eterno retorno, cabe a nosotros, nuestra generación, dejar de presenciar impávidos tanta vergüenza y desfachatez, y romper el círculo”.
Robert Rivero Álvarez.

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El Día: Interpretación positiva de los derechos fundamentales

Tribuna.

Si hay un tema que a diario absorbe la preocupación de todos, es el de los derechos fundamentales pues su pleno goce tiene que ver con el desarrollo integral de la persona y con la paz y armonía sociales. Por ello, toda restricción arbitraria que se imponga a su ejercicio debe considerarse como violación a esos derechos y como expresión de un sistema  incompatible con el Estado de Derecho. Si hay trabas provenientes del poder público a la libertad de expresión, al debido proceso, a la defensa, etc., quiere decir que estamos frente a un desborde de autoritarismo que forzosamente llevará al uso justificado de los mecanismos legales de protección que reconoce el ordenamiento jurídico.

Recordemos que los Estados se encuentran obligados a proteger los derechos humanos que se encuentran proclamados en los instrumentos universales y con mayor razón aquellos que están reconocidos en las constituciones nacionales, que debe llevarlos a  adoptar sistemas de protección adecuados, aplicar medidas eficaces para cumplir este objetivo y, sobre todo, afianzar aquellos órganos jurisdiccionales encargados por la Ley Fundamental, de otorgar esa tutela. Es como sostiene la doctrina: “En una sociedad democrática, el orden jurídico sólo se realiza y justifica con la observancia y garantía de los derechos humanos”.

Pero la eficacia de esta protección al ejercicio de los derechos fundamentales, no está sólo en el enunciado normativo o principista hecho en el texto de las Declaraciones o de las Constituciones, sino en los fallos que finalmente deben emitir los órganos jurisdiccionales encargados específicamente de cumplir esa responsabilidad (Tribunales de Amparo y Tribunal Constitucional en Bolivia). En otras palabras son los jueces quienes deberán pronunciarse en los casos de vulneración de derechos, que les fueron planteados, para materializar esa protección y no sea sólo postulado teórico, luego de hacer una compulsa correcta, libre de presiones, de los antecedentes que justificaron la demanda.

Esta labor tiene como soporte básico, para llegar a una decisión justa, la interpretación de los derechos fundamentales que son “anteriores y superiores al Estado”, que permitirá precisar a los jueces el contenido y alcance de cada uno de ellos; acusar las arbitrarias restricciones,  e identificar aquellas situaciones fácticas que afectan al derecho fundamental cuyo restablecimiento se clama. Llama la atención, por ello que, en ciertos casos, esa interpretación, -realizada a nuestro parecer con un criterio alejado de todo propósito garantista y omitiendo el principio de favorabilidad – conduzca a sentar una reciente jurisprudencia negativa al resguardo de los derechos fundamentales, que dificulta más bien su ejercicio, afirmando por ejemplo que la seguridad jurídica no es ya un derecho sino un principio; o que para otorgar tutela al derecho al debido proceso deben precisarse “sus componentes” (¿?); o hacerlo ineficaz al recurso incidental o indirecto de inconstitucionalidad (planteado antes de la vigencia de la nueva CPE), al haber alterado sustancialmente la secuencia procesal del trámite que establece la Ley del Tribunal Constitucional.

Resulta necesario, por tanto, que los órganos jurisdiccionales encargados del control de constitucionalidad, especialmente en el ámbito del ejercicio de los derechos fundamentales,  hagan una cuidadosa revisión de su tarea interpretativa, si en verdad se los quiere proteger con eficacia y oportunidad.

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El Día: Bolítica

Narcoamauta, Narcoalcalde, Reina de la Piña, caso Juliá, una tonelada casi llegando a España, ahora un General ex director antidroga es preso por narcotráfico. Son varios elementos que nos dan la certeza de decir que esto es un narcogobierno".

Ernesto Justiniano
ex zar antidrogas de Bolivia


Se dice que: Tener a un General de la Policía que ha sido Comandante de FELCN implicado por narcotráfico, nos deja ver como un país, que tiene un Gobierno que está con un cáncer en la cabeza".


Es una vergüenza que policías estén envueltos en narcotráfico, esto es preocupante. Quieren hacer ver a Evo, como si estuviera involucrado. Vamos a hacer una investigación detallada. El Ministro de Gobierno debe explicar al país lo sucedido".

Lucio Marca
Diputado del MAS

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El Día: A lo mejor…

Bajo el Penoco.

Ni bien se conoció de la detención del general René Sanabria Oropeza, quien fue máximo jefe de la lucha contra el narcotráfico y que ocupaba hasta hace unos días el cargo de asesor de inteligencia del Ministerio de Gobierno, muchos comenzaron a sacar conclusiones sobre las implicaciones del Gobierno de Evo Morales en al tráfico de drogas. Sanabria estuvo al mando de la FELCN el mismo año el que se decidió la expulsión de la DEA de Bolivia y a lo mejor él no tuvo nada que ver con eso y tampoco se benefició de aquello.  A lo mejor Sanabria es un recién llegado al negocito y las autoridades nacionales que lo nombraron no llegaron a enterarse de sus antecedentes. A lo mejor este generalote se granjeó sus ascensos y promociones dentro del Estado Plurinacional en base a su ética, su intachable comportamiento y su inmaculada hoja de vida. A lo mejor su incursión en la floreciente exportación de “merca” se produjo después de constatar lo bueno que se había puesto el asunto en los últimos años. Sanabria fue detenido en Panamá y luego entregado a la DEA de Miami. A lo mejor le harán preguntas algo complicadas y que podrían responder a todas estas dudas.

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El Día: Nuevos bríos en el Comité Cívico

El Comité Cívico de Santa Cruz ha renovado su directorio en un momento trascendental de la historia cruceña, no sólo por la celebración de los 450 años de la fundación de la capital, sino por los desafíos que le corresponden a esta región, en los umbrales de un nuevo y estrepitoso fracaso del andinocentrismo, que en 186 años no ha conseguido consolidar un proyecto nacional y que mantiene a Bolivia en las cornisas de la inviabilidad. La elección de Herland Vaca Díez tiene también connotaciones históricas y es una prueba de que Santa Cruz puede reinventarse contantemente para reinyectar en el país la savia de la esperanza.

Esta es la hora en que los cruceños tienen la misión de transmitir el mensaje correcto a un país desilusionado con un nuevo experimento político, que simplemente estuvo buscando cómo darle oxígeno a un esquema de conducción centralista, excluyente y miope que ha regido desde la colonia y que no tiene posibilidades de generar prosperidad, desarrollo y menos aún, mejorar la calidad de los bolivianos.

El fracaso del actual proyecto político imperante en el país, confirma automáticamente el triunfo de la visión de país que nació en el seno del Comité Cívico y que tuvo en esta institución su principal acicate, aún en los momentos más críticos, cuando el miedo les hizo olvidar a muchos la indeclinable tarea de defender los principios. Ha sido la victoria de los ideales de la libertad, de los valores democráticos, de la autonomía y de un modelo de convivencia, de producción y de organización que hemos estado defendiendo y que precisamente fueron los más golpeados por un régimen enamorado del fracaso, anquilosado por ideas muertas y empeñado en condenar al país a la postergación definitiva.

No hay duda de que Santa Cruz tiene que volver a insistir en tomar el liderazgo en Bolivia. Debe retomar su lucha por la democracia, por la reconducción del proceso autonómico, por la consolidación de una visión pluralista del país, que se ha hecho carne en esta región, convertida en un crisol de la nacionalidad, en un modelo exitoso de integración de culturas, nacionalidades y etnias en un contexto democrático, globalizador y modernizante.

El nuevo líder cívico ha hecho referencia a los pilares fundamentales que guiarán su gestión y que tienen que ver con las tareas imprescindibles que debe asumir el conjunto de la sociedad cruceña. En primer lugar, ha mencionado el desafío de ampliar la capacidad asociativa que le permitió a Santa Cruz despuntar en todos los ámbitos en el pasado y que ahora requiere de un concepto más incluyente, basado en renovados principios éticos.

Se ha comprometido promover el valor de la tolerancia, sin que ello signifique renunciar a las esperanzas de libertad que han estado presentes en estos 450 años ni mirar con indiferencia cómo se impone el atropello y la violación de los derechos ciudadanos. Pelear por el Estado de Derecho, defender la democracia, luchar por la reconducción del proceso autonómico, por la ampliación de la representatividad, jugarse por la producción, por la seguridad jurídica, exigir la protección del medio ambiente y los recursos naturales del avasallamiento y la depredación y también generar conciencia sobre las inmensas brechas sociales que persisten en la región, son los compromisos que ha asumido Herland Vaca Díez y sobre los cuales es imprescindibles acompañar con un férreo sentido de unidad.

Santa Cruz tiene que volver a tomar el liderazgo en Bolivia. Debe retomar su lucha por la democracia, por la reconducción del proceso autonómico, por la consolidación de una visión pluralista del país.

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Los Tiempos: LA TEMIBLE CERCANÍA DE LAS MAFIAS DE LA DROGA

No será fácil para el Gobierno, especialmente para el Ministerio del Interior, enfrentar la embarazosa situación en la que se ha puesto

El arresto en Panamá, el pasado jueves, de un general de la Policía boliviana que hasta hace no mucho era el máximo responsable de la lucha contras las drogas ha vuelto a poner en evidencia cuán vulnerable es nuestro país, como todos los del mundo actual, al poder de las mafias ligadas al negocio de las drogas y cuán equivocada resulta la tentación de soslayar el problema y sobreestimar las propias fuerzas para hacerle frente.

El caso ha adquirido ribetes de escándalo internacional por el lugar que el involucrado ocupaba en la institución encargada de luchar contra el narcotráfico en nuestro país, pero ese detalle no lo hace novedoso. Lejos de ello, durante los últimos tiempos han sido abundantes los indicios que permitían sospechar que nuestro país y sus instituciones son mucho más vulnerables al poder corruptor del narcotráfico de lo que se quiere creer.

Cabe recordar al respecto que hace algunos meses el presidente Evo Morales, ante la sucesión de casos escandalosos que salían a luz, se declaró asombrado y alarmado por la debilidad de su propio Gobierno y del Estado en general ante el poder del narcotráfico. Reconoció que su Gobierno fue "perforado" por las mafias del narcotráfico y que éstas tenían más influencia que dicho Gobierno sobre importantes instituciones estatales, entre las que mencionó la Policía, la Fiscalía y otras instancias judiciales.

Lamentablemente, tal reconocimiento, hecho ya hace casi un año, no llegó acompañado de un plan de acción proporcional a la magnitud del desafío. Por el contrario, lo que se impuso fue la tendencia a minimizar el problema aferrándose a una pésima combinación entre un discurso antiestadounidense, una supuesta eficiencia autóctona en la lucha contra las drogas y una franca e indisimulada condescendencia con miembros del entorno oficialista sorprendidos en actividades delictivas.

En nada contribuyó a evitar el constante agravamiento del problema la decisión de expulsar de nuestro país a la DEA (Drug Enforcement Administration) por su supuesta injerencia en asuntos de política interna, pues, a pesar del justificado descrédito que pesa sobre esa institución estadounidense, al prescindir de ella sin contar con una opción alternativa lo único que se logró fue poner a nuestro país en una situación más vulnerable que en la que siempre estuvo.

No se puede dejar de tomar en cuenta, además, que la principal base de sustento social, económico y político del Movimiento Al Socialismo y todo el proyecto político que encarna ha sido desde su origen, y sigue siendo, precisamente el que le dan las principales organizaciones de los productores de coca de nuestro país. Un vínculo que no es inocuo pues resulta muy difícil distinguir dónde empieza y dónde termina uno y otro eslabón de la cadena productiva que va de la producción de la hoja de coca a su transformación en cocaína.

Con esos antecedentes, no será nada fácil para el Gobierno, pero sobre todo para el Ministro del Interior, enfrentar esta embarazosa situación en la que, por acción u omisión, se ha puesto a sí mismo y ha puesto al país.

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El Deber: Fortaleza institucional

Un canto devoto se merecen las instituciones cruceñas porque a la fuerza, a la entrega con que se brindaron para que nuestro Santa Cruz fuese tomado en cuenta dentro de los marcos de la nacionalidad se debe la realidad presente de este cálido campanario.

Se llevaba corrida la mitad del siglo XX con una plaza, la de Santa Cruz, adormecida, postrada, sin visión alguna de futuro, sólo arrullada por ocasionales cantos de sirenas y honoríficos títulos como el de ser cuna de las mujeres más bellas y de los hombres más comprometidos, alma, corazón y vida, con su heredad irrenunciable.

Pese a la fantástica feracidad de la tierra camba, en la cual lo único que no se reproducía era lo que no se sembraba, los gobiernos centrales ninguna significación asignaban a las extensas tierras y promisorias llanuras. Todas las inquietudes de gobernantes y gobernados estaban volcadas en torno de la explotación de los minerales, condenando otras posibilidades naturales productivas y de enriquecimiento material a la frustración o a lo sumo al sueño de los pioneros visionarios criollos que aparte de su fervor carecían de otro elemento para encarar el laboreo de los feraces surcos de la tierra que abarcaba los confines desérticos orientales.

Frente a la miopía de los gobernantes y de quienes se sometían a su régimen monoproductor minero, la cruceñidad, sin alardes, pero con amor, empezó a asociarse, a sumar fuerzas y recursos materiales de suyo escasos, y a lograr del surco enriquecido por el sudor y la herramienta, las espigas doradas, las mieses en sazón. Titánico el trabajo que se impuso y llevó a cabo el hombre de las llanuras, convertido en grano que, tras cubrir las necesidades de los bolivianos todos, irrumpió en los mercados exigentes extranjeros sin dar ni pedir cuartel, amén de precios justos y razonables

Organizado, aportando cada cual con entrega plena, el productor de nuestro Oriente se agremió, conformó entes matrices que no sólo lo fortalecieron, sino que también lo ayudaron a mejorar cada vez más sus productos y de igual modo a negociarlos con aplomo en los mercados internacionales. Nuestro hombre llanero, sólo inicialmente y luego en asociaciones, en cámaras, en comités, incluyendo los vitales cívicos, avanzó en los campos de la productividad, del servicio y del aprovechamiento de sus recursos naturales. Abiertos los portales para el crecimiento regional, Santa Cruz acogió generoso a tanto boliviano compatriota que atravesó sus umbrales en busca de mejor suerte. Generó fortuna y la compartió con quienes siguieron sus pasos y completaron el engranaje del progreso que hasta hoy y quién sabe hasta cuándo lanzará a la región hacia un destino despejado de nubes de tormentas.

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Cambio: Aprender la lección

Tres autoridades —una nacional, otra departamental y la tercera urbana— acordaron anoche una estrategia conjunta para socorrer con ayuda humanitaria a unas 5.000 personas que resultaron damnificadas por el megadeslizamiento de tierras en siete barrios de los macrodistritos 16 y 17 de la ciudad de La Paz. Muchas víctimas perdieron no sólo sus viviendas sino también bienes materiales que habían acumulado a lo largo de toda una vida de trabajo intenso.

El presidente Evo Morales, el gobernador César Cocarico y el alcalde paceño Luis Revilla decidieron aunar esfuerzos para prestar ayuda y devolver la esperanza a los afectados de un desastre natural de una magnitud nunca antes registrada en los anales de la historia de la ciudad sede de gobierno.

Es que a la pérdida de aproximadamente medio millar de viviendas, calles y avenidas de acceso a los barrios afectados; hay que sumar otra grave amenaza en ciernes sobre las víctimas de esa tragedia: enfermedades gastrointestinales, broncopulmonares y otros males que podrían brotar si falta el abastecimiento de agua potable y el temporal que aún castiga la ciudad se prolonga.

En ese contexto, es loable —en este momento de solidaridad con las víctimas del megadeslizamiento— que el presidente Morales comprometiera la ejecución de un vasto plan de vivienda social que beneficie, en un plazo perentorio, a los propietarios que perdieron sus casas, pero también a los inquilinos y anticrecistas que carecen de techo propio, según la modalidad que definan las autoridades.

Mientras tanto, a la ayuda estatal de comida y carpas de refugio se sumaron —en las últimas horas— la solidaridad de muchos bolivianos. Varios medios de comunicación iniciaron campañas para recolectar ropa, alimentos, colchones, enseres y medicinas para las familias damnificadas; así como diversas instituciones no sólo en la ciudad de La Paz y El Alto sino del interior del país.

ABI reseña que La Paz —fundada en 1548— se encuentra enclavada en una hoyada y con un crecimiento vegetativo de 2,11% desde la década de los 90, experimenta una explosión urbana que la ha lanzado a trepar por serranías que la circundan. El derrumbe de la ladera Este ha puesto en riesgo el exclusivo suburbio de Irpavi, donde propietarios de casas suntuarias construidas en colinas erosionadas se ponían a buen recaudo. Pero más allá de la reacción inmediata de las autoridades y la solidaridad el pueblo con las víctimas, pareciera que sólo cuando ocurren desastres, como el que comentamos, nos acordamos de ejecutar políticas de  preparación y prevención, mucho más en una ciudad con peculiares características geológicas como La Paz.

Y como señala Roberto Castillo, especialista en gestión local de riesgos y desastres, es necesario entender que el nivel de riesgo es producto de la construcción social, es decir, las tragedias no sólo ocurren por un fenómeno natural sino por las acciones que asumimos los seres humanos. Entonces, toda la sociedad es responsable para reducir el peligro que representan los desastres.

En La Paz fueron identificadas 39 zonas de alto riesgo para la edificación de viviendas. Por eso es imprescindible que las autoridades ediles elaboren un estratégico plan de preparación y prevención de desastres naturales, que priorice obras de infraestructura para estabilizar los suelos con la canalización de los ríos subterráneos y mejora de las redes de provision de agua y alcantarillado. Y en aquellas zonas en la que los estudios geológicos certifiquen que los suelos no son aptos para la construcción de viviendas, corresponderá asumir las medidas más aconsejables, en defensa de la vida.

Es posible que ese tipo de obras de infraestructura no den réditos políticos inmediatos —como ocurre con otras que apresuradamente se levantan a ojos de la gente—, pero nada puede estar por encima de la seguridad de los vecinos. Por eso, la lección que nos deja el deslizamiento debe ser asumida para que otros barrios no corran la misma suerte.

En La Paz hay 39 zonas de alto riesgo que deben ser estabilizadas. Es imprescindible que las autoridades ediles diseñen y ejecuten  un plan de prevención de desastres que priorice la canalización de ríos y mejore los sistemas de agua potable y alcantarillado.

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La Prensa: La violencia en los cuarteles

Es lamentable e inadmisible que en los tiempos que corren, semejante forma de tratar a los subalternos siga cobrando víctimas, a veces fatales?

La violencia en los cuarteles y centros de formación militar del país no es de ahora, sino de vieja data. Puede decirse que encarna una tradición que empieza en los tiempos coloniales, cuando los golpes, el látigo y todo tipo de violencia constituían el método disciplinario empleado por los de arriba contra los de abajo en la estructura castrense hispánica enviada a tierras del Nuevo Mundo.

Después de su fundación, tras la independencia nacional gestada en 1825, nuestras Fuerzas Armadas no se despojaron, sino conservaron tan deplorable talante. ?La letra entra con sangre?, era el lema que regía en sus filas, en las que abundaban los castigos severos, no pocas veces mortales, contra cuantos subordinados desobedecieran a sus superiores o incurrieran en actos de indisciplina de cualquier naturaleza. Una concepción nacida de la idea de que sólo el castigo corporal es capaz de hacer prevalecer el acatamiento a las jerarquías.

Se configuró así una personalidad militar proclive al empleo de la fuerza y la violencia, de la cual sus exponentes más repudiables fueron algunos militares que por medio de golpes de Estado llegaron a la Presidencia de la República.

Antes de la Guerra del Chaco, el Gobierno de turno quiso modernizar la estructura militar boliviana con fórmulas prusianas, a las que no era ajena una radical disciplina que no hizo sino fortalecer la práctica de la violencia en los cuarteles y centros de formación militar del país.

El Colegio Militar de Irpavi se convirtió en una suerte de academia de enseñanza tácita y adicional de tan condenable tradición. A los ?mostrencos? (cadetes recién ingresados) se los recibía y ?bautizaba? con golpizas y ejercicios físicos extremos. Convertidos en oficiales, hacían después lo suyo contra los conscriptos y soldados bajo su mando.

Sin embargo, pese a los grandes avances experimentados hoy en día en relación con los derechos de las personas, es lamentable e inadmisible que en los tiempos que corren, semejante forma de tratar a los subalternos se siga cobrando víctimas, a veces fatales, en los cuarteles y otras reparticiones de formación e instrucción militar.

Un último caso al respecto es el ocurrido en la famosa Escuela de Cóndores de Sanandita, en el departamento de Tarija, donde, por motivos no del todo esclarecidos, un subteniente de Ejército fue castigado a golpes hasta la muerte. Lo peor es que sobre este episodio, igual que en algunos otros que le precedieron, empieza a caer una estela de humo que parece que velará por completo autorías y responsabilidades penales.

Los casos de muertes violentas no esclarecidos, esencialmente de conscriptos, son una de las razones que han puesto en discusión incluso la pertinencia de mantener en vigencia el servicio militar obligatorio.

Es tiempo ya de que las Fuerzas Armadas bolivianas, siguiendo el ejemplo de otras instituciones similares de países vecinos, destierren de su seno la violencia como método disciplinario. Si para ello es necesario radicalizar las respectivas sanciones de su código disciplinario, pues que lo haga.

Sólo precedentes penales de eficaz fuerza intimatoria podrán dar fin con una tradición tan censurable en el seno de la institución castrense.

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El Diario: Respetar derechos, mínima condición del poder legal

Es común y corriente decir y sentir que la democracia implica la vigencia de las libertades y derechos para el ser humano; sin esas condiciones, no puede existir gobierno que, en los hechos, significa servicio al bien común, administrar eficaz y eficientemente un Estado y respetar la institucionalidad; en otras palabras, la condición mínima para la vigencia de un poder legal es respetar los derechos de la población.

Basados en esa premisa, bien se puede sostener que respetar los derechos y libertades no sólo implica que el pueblo viva bajo el manto de la Constitución y las leyes sino que, dentro de todo ello, es preciso cuidar que las condiciones en las que se disfrute de esos beneficios impliquen el goce de una buena salud, la provisión debida y oportuna de medios de subsistencia, los derechos a la educación y la salud, pero sin que ello signifique sufrimientos para conseguirlos.

La crisis que atacó a la humanidad en los últimos dos años y a nuestro país en forma más contundente, se agravó en los últimos meses, especialmente con la aprobación del decreto 748 y su posterior derogación que, en vez de lograr beneficios para la comunidad, complicó la vida de todos; lo grave de esto es que las autoridades, en lugar de estudiar y aplicar remedios a la crisis de alimentos, han complicado los problemas y se ha llegado al extremo, por ejemplo, de importar azúcar desde Colombia, encareciendo el producto por haber sido transportado por vía aérea con un costo millonario.

En los últimos viernes, la página económica de este diario, que está bajo la responsabilidad del periodista Humberto Vacaflor, es terminante y contundente en relación con los datos precisos que tiene y que muestra datos que son claros para demostrar cuán equivocadas estuvieron las acciones del Gobierno en el tratamiento de los negocios del Estado.

La población boliviana, como las de casi todos los países del Tercer Mundo, ha pasado por infinidad de dificultades debidas a malas administraciones de gobiernos legales e ilegales que, creyendo “adoptar remedios revolucionarios”, han equivocado caminos y han sumido a sus pueblos en mayor pobreza y hasta miseria. Esto es lo que, lamentablemente, ha ocurrido en nuestro país y hoy vivimos las consecuencias de conductas que jamás debieron aplicarse, especialmente cuando se anunció cambios que nada cambian porque sus autores y propiciadores no quieren modificar conductas y dedicar esfuerzos para servir al pueblo.

Las experiencias pasadas en los años 2006 a 2010 y, mucho más lo recogido por hechos sucedidos en los últimos casi dos meses, deberían servir para que las autoridades tomen conciencia de la necesidad de aplicar las buenas intenciones y dejar la demagogia, la soberbia y los complejos en el olvido; de otro modo, las consecuencias pueden ser fatales para el país porque en una economía debilitada y que por sí misma conculca los derechos humanos, hay peligro para que diversos males acrecienten la pobreza y la dependencia.

El país demanda de las autoridades conductas serenas, serias y constructivas; que los experimentos sean desechados y que las intenciones político-partidistas de antigua data y que fracasaron en el mundo, dejen de ser “el juguete del día”, cuando el país requiere de acciones serias y objetivas que permitan paliar la crisis y dar pie para que emprendamos, solidaria y mancomunadamente, un trabajo sostenido y responsable.

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El Mundo: Dolor

La tragedia que vive una cantidad de familias de La Paz, por el deslizamiento de la zona de Kupini, ha sacudido la sensibilidad de todo el pueblo boliviano y en varios lugares se han iniciado cruzadas para favorecer a las víctimas de ese siniestro. Si bien la tragedia no se ha llevado vidas humanas, nos muestra la vulnerabilidad de las personas que viven en sectores populares de la sede de gobierno que periódicamente, se ven amenazadas en esta época del año, debido a la intensidad de las lluvias.

Si bien se trata de fenómenos comprendidos dentro de lo que se ha venido a denominar La Niña, la diferencia en este caso es la intensidad, porque el riesgo de ese tipo de situaciones es permanente.

No imaginamos que cuando se planifica una de las urbanizaciones que han ganado espacio a los cerros que circundan la ciudad, las autoridades han advertido sobre los peligros que se corre; sin embargo, es común escuchar en esa ciudad que todos quisieran tener una casa, aunque sea en la punta del cerro.

El riesgo de siniestros amenaza a todas las personas; sin embargo, existen lugares en los que el peligro es evidente y vale la pena tomar las previsiones necesarias, para evitar que se hagan realidad.

Es importante también ver cómo, las situaciones que provocan daños a una parte de la ciudadanía dan lugar a una movilización del pueblo boliviano que no es capaz de dejar de lado su sensibilidad, cuando de ayudar a sus semejantes se trata.

Mientras las autoridades insisten en que el país se caracteriza por ser racista, discriminador, divisionista y otros calificativos, sin necesidad de desmentidos o aclaraciones, las personas se movilizan cuando se trata de servir a sus semejantes, sean de cualquier región del país o cualquiera que sea el color de su piel.

Consideramos que en la sede de gobierno existen también otros sectores de la ciudad que se encuentran en peligro, por la misma topografía de la ciudad y que son proclives a este tipo de fenómenos, la situación debe ser analizada de tal manera que en el futuro se evite que se hagan constricciones, con mayor razón si son clandestinas, si estarán ubicadas en lugares de riesgo.

Lamentablemente, las consecuencias de las lluvias podrían sentirse en el futuro de diferentes modos y las autoridades tendrán que tomar las previsiones necesarias para que ellas provoquen el menor daño a la ciudadanía.

Nos referimos al caso de la producción de alimentos, especialmente en la ganadería y la agroindustria en general, ojalá que no tengamos que escuchar que se trata de actitudes de los productores interesados en crear situaciones incómodas a las autoridades.

Por su parte, las autoridades regionales también deberán tomar las previsiones necesarias, para evitar nuevas situaciones de conflicto. Podemos mencionar como modelo de lo que se puede realizar, cuando hay interés de las autoridades, en lo acontecido en el Beni, especialmente en su capital que en el pasado se encontraba en situaciones de conflicto, en cuanto se aproximaban las lluvias; sin embargo, los trabajos de defensivos y otras precauciones han dado lugar a que esa ciudad se encuentre a salvo de situaciones de riego, a no ser casos como los presentes que han superado todas las previsiones y que han dado lugar a estos momentos de angustia para el pueblo boliviano.

Reiteramos nuestra admiración en torno a las muestras de solidaridad que ponen en evidencia la sensibilidad de la ciudadanía, cuando se trata de correr a favor de sus compatriotas, cuando la vemos movilizarse con total desprendimiento.

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Opinión:

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Clarín, Argentina: El doble estándar en política externa

La crisis en los países árabes y, especialmente, en Libia llevó a la discusión los aspectos más oscuros de las relaciones internacionales, desde la ?real politik? al apoyo que han recibido dictaduras y regímenes opresivos por parte de gobiernos y líderes que se presentan como defensores de los pueblos.

Durante muchas décadas, gobiernos democráticos de Occidente y Oriente tuvieron una notable tolerancia con otros gobiernos autoritarios y represivos porque garantizaban el orden en zonas de importancia estratégica por sus recursos naturales y, en el caso del mundo árabe, por su papel de contención ante el islamismo radical, o porque eran clientes privilegiados, especialmente en el mercado de armamentos.

El surgimiento de un movimiento ciudadano básicamente laico y democrático en los países árabes puso en crisis esa política, obligó a varios gobiernos a revisar rápidamente sus relaciones y apoyos e, incluso, a expresar pesar por la política seguida.

En este cuadro, la posición de los gobiernos de Cuba, Nicaragua y Venezuela, especialmente en relación a Libia, ha sido consecuente: no sólo no retrocedieron en su apoyo al régimen por su supuesto ?antiimperialismo? o carácter ?popular?, sino que le reiteraron su respaldo en el mismo momento en que estaba masacrando a la población civil. Con esta actitud, estos gobiernos no sólo reivindicaron su política dictatorial o autoritaria, sino que alardearon con una posición criminal en relación a las poblaciones que salieron a la calle en busca de libertad.

Por su parte, el Gobierno argentino, que ha mantenido buenas relaciones con Kadafi y que se autoproclama defensor de los derechos humanos, tuvo primero una actitud contemplativa y luego emitió una leve condena, moderación que contrasta con la magnitud del crimen perpetrado por el dictador, en un nuevo ejemplo del doble estándar oficial en materia de esos derechos.

Los movimientos populares en los países árabes pusieron en crisis el doble estándar en política externa. Pero gobiernos autoritarios latinoamericanos siguieron apoyando a los dictadores.

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