- Un solo impuesto del 20% a las sociedades, pero únicamente a la hora de distribuir utilidades. Si éstas se reinvierten, no se paga impuestos.
- Compensación de pérdidas acumuladas.
- Libre amortización de activos.
- Impuestos a bienes inmuebles sólo aplicado al suelo y no a las construcciones.
- Solamente un impuesto plano del 20% para los ingresos personales, excluyendo los ingresos muy bajos, pero además no penaliza los salarios altos, que son los que terminan aumentando el nivel de ahorro.
Igualmente, y por si lo anterior no fuera poco, en 2014, como parte de las reformas que el conjunto de países bálticos asumió frente a su severa crisis en el contexto de la Gran Recesión, el gobierno de Toomas Hendrik Ilves estableció la innovadora e-Residency, que ha permitido a Estonia dar un salto tecnológico admirable y encontrar la senda de la modernización y la prosperidad de largo plazo de manera simultánea, atrayendo así una enorme cantidad de capital privado internacional fresco.La e-Residency permite a los emprendedores digitales de cualquier lugar del mundo iniciar yadministrar en línea una empresa con sede en la Unión Europea, incluyendo la firma de contratos y otros documentos. Además, por si fuera poco, la iniciativa se ha ido expandiendo tan sólo en los últimos dos años a la banca digital (aunque por el momento solamente tres bancos que apoyan la e-Residency, el SEB y Swedbank de Suecia, y el LHV de Estonia), permitiendo a proveedores de pagos en línea aceptar pagos de clientes de todo el mundo, y encontrar contadores fiscales, consultores legales, proveedores de pagos y otros servicios comerciales también de manera remota; perfecto para, por ejemplo, todo tipo de free-lancers. No obstante, sí que también es necesario aclarar lo que no es la e-Residency:
- No se trata de una residencia real, no otorga ningún derecho a permanecer en Estonia, la Unión Europea o la zona Schengen, ni otorga ningún otro derecho social en Estonia ni en ningún otro lugar.
- No es una manera de evadir el pago de impuestos en el país de residencia real.
- Tampoco se trata de una ciudadanía, ni recibirá apoyo consular alguno del gobierno de Estonia para mantener una e-Residency.
- No es un documento de viaje ni constituye un documento de identificación personal.
Aun así, ¿acaso no podría ser este el inicio del fin de los Estados-Nación? Absolutamente, es el camino hacia una sociedad mucho más transparente, abierta, libre. Esta es una opción más para iniciar una internacionalización de activos paulatina, sobre todo para las mentes más modernas y entendidas en los alcances de la tecnología.
Fuente: Mauricio Ríos García
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