Abuelo ¿Qué es la libertad de expresión?


Ariadne, tus llantos, tus sonrisas, tus gritos, tus gestos son expresiones que nos indican o nos quieren dar un mensaje de que tienes hambre, estás contenta, tienes algún dolor o nos quieres decir algo bonito. Estás expresándote en libertad para que podamos escucharte y hacer realidad lo que nos pides.

La libertad de expresión es un derecho humano que tenemos todos los que habitamos y trabajamos en el Estado Plurinacional, el cual implica el de poder opinar, informar, ser informado, indagar, dar rienda suelta a la creatividad, a la alegría, al malestar, a través de la prensa, Facebook, Instagram, Twitter, haciendo uso de las diferentes formas de expresarse que tenemos las personas, es decir, dialogando con otras personas, gritando en una marcha de protesta, bailando una pieza musical, pintando un cuadro, cantando algunas melodías, escenificando una obra teatral, filmando videos o películas, haciendo reír a la gente, a través del humor o quedándote callada ante determinadas situaciones.

O sea, es la libre expresión de tus ideas, tus sueños, tus inquietudes, tus denuncias, tus iras, tus miedos, tus sentimientos y tu imaginación. Este derecho que tienes, como también lo tenemos el resto de los bolivianos, es inviolable y está garantizado por la Constitución Política del Estado, que es el texto fundamental que el gobernante y el gobernado han aceptado acatar y cumplir, sin excusas ni falsos argumentos.



La libertad de expresión es un derecho reconocido por la Constitución y por convenios internacionales de derechos humanos. Por sus características propias, tiene una especial importancia para todo ser humano y la sociedad en su conjunto, frente a las permanentes amenazas y violaciones directas e indirectas de ese esencial derecho, que muchas veces coartan el desarrollo de un sistema democrático y una sociedad más tolerante.

Este derecho, que es esencial, como el aire que respiramos o el agua que bebemos, se ha constituido en una piedra en el zapato o el dolor de cabeza para los gobernantes, quienes se creen dueños o nos quieren dictar normas para decir, pensar o expresarnos como ellos quieran. Te cuento que en estos días se generó una enorme avalancha de críticas contra el Servicio de Impuestos Nacionales, cuyo presidente decidió enjuiciar a un señor que hizo un video en el cual demostraba las trabas burocráticas y los inacabables formularios impositivos que debemos cumplir quienes pagamos impuestos. Lo hizo con un buen humor, lo que, sin duda, no les gustó ese video, y amenazaron con meterlo preso, si no pedía disculpas. Pero las reacciones de la ciudadanía fueron de tal calibre, precisamente haciendo uso de su capacidad de expresarse en apoyo al denunciado, por lo que decidieron archivar su cartita amenazadora.

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Ahora esa libertad de expresión que gozamos los ciudadanos se ha visto fortalecida y amplificada, porque contamos con más instrumentos o medios de comunicación para viabilizar y difundir ese derecho. No solo están los canales de Tv, periódicos, radioemisoras, sino que están lo que llaman las redes sociales del internet, además de las formas artísticas para hacer volar la creatividad y gritarle al mundo lo que tu corazón y tu mente quiere decirles.

Así que la libertad de expresión es incontenible frente a los muros de las censuras, controles o presiones que quiere ejercer el poder, que siempre le causará pavor que la gente difunda un video de denuncia, una fotografía, un dibujo, un GIF, o cualquier otra forma de manifestarse, a través del teatro, el arte, la música, los grafitis, las protestas, el cine, la pintura, etc.

Abu ¿cuál es el rol del gobierno para garantizar este derecho?

Los Estados tienen una serie de deberes en relación con este derecho, tanto obligaciones de respeto, es decir que se encuentran impedidos de realizar actos contrarios a la libertad de expresión, y, por otro lado, de garantía, o sea, que el Estado debe adoptar todas aquellas medidas que permitan a toda persona el goce y ejercicio de este derecho, así como prevenir, investigar, sancionar y reparar todo acto que afecte a la libertad de expresión, entendiendo además que esta obligación no se agota con la existencia de un orden normativo dirigido a hacer posible el cumplimiento de esta obligación, sino que implica la necesidad de una conducta gubernamental en todos los espacios del poder, que asegure la existencia y la garantía de un libre y pleno ejercicio de la libertad de expresión como derecho humano.

Nadie, nadie puede ponerte un bozal o pistola para callarte, está cometiendo un delito mayúsculo y eso lo sabe el gobernante. Por eso tiembla cuando la gente ejerce a plenitud su libertad de expresión, exigiendo vivir en democracia, el sistema político que hemos optado vivir y que en octubre cumplirá 40 años
de vida democrática
ininterrumpida.

Abu, que viva la libertad de expresión…

Hernán Cabrera M.