EXPERTOS OBSERVAN QUE AL MOMENTO NO EXISTA UN SERVICIO EXTERIOR PROFESIONAL. Advierten que la política exterior de Bolivia empezó a tener un fuerte matiz ideológico desde que Evo Morales asumió el gobierno y aseguran que politizar el servicio exterior hizo que Bolivia tenga varios fracasos a nivel internacional.
La Cancillería presupuestó 300 mil bolivianos para la Academia Diplomática Plurinacional, para este 2023, lo que implica una reducción de casi 50% respecto a lo presupuestado en 2019. Diplomáticos consideran que el monto destinado para este año es “ínfimo” y ven que aquello refleja que hay poco interés en las autoridades de formar profesionales idóneos.
El Presupuesto General del Estado (PGE) detalla que el Ministerio de Relaciones Exteriores, presidido por Rogelio Mayta, tiene un presupuesto de 352.442.514 bolivianos. De ese total, se destinó 300 mil bolivianos para la Academia Diplomática, lo que representa 0,09% del total de lo presupuestado en Cancillería.
Los recursos destinados a ese centro de formación, según una revisión de datos oficiales del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas, se redujeron en los presupuestos de los últimos años. En 2019 se presupuestó 584.706 bolivianos; en 2020, 500.476 bolivianos; en 2021, 350.000 bolivianos y en 2022, 350.000 bolivianos.
Para este 2023, el presupuesto para la Academia diplomática es de 300.000 bolivianos. El diplomático Álvaro del Pozo señaló a este medio de comunicación que ese presupuesto es “ínfimo” para formar a profesionales en el servicio exterior.
El especialista explicó que la Academia Diplomática debía continuar como un centro de formación estratégico para formar a especialistas que puedan desempeñar un rol a favor del país, a través del servicio exterior.
“La desinstitucionalización de la Cancillería hace que la Academia Diplomática deje de tener ese rol gravitante y por supuesto deja de tener la importancia, en términos de presupuesto. Esta reducción del presupuesto es la muestra de la poca importancia que se da a la formación de los diplomáticos que podían desempeñar funciones en el exterior”, explicó.
Del Pozo subrayó que es evidente el poco interés que hay desde la Cancillería para fortalecer el cuerpo diplomático. Lamentó que la administración gubernamental vea al servicio exterior como un apéndice de la política interna boliviana, que se basa afinidades ideológicas y no intereses para el beneficio del país.
El antes y el después
El exembajador Jaime Aparicio dijo que el Ministerio de Relaciones Exteriores no tiene una Academia Diplomática, como se conocía antes, por lo cual deberían explicar a dónde se va ese presupuesto. Detalló que ahora la cartera de Estado sólo promueve cursos que no forman a profesionales diplomáticos.
“La Academia Diplomática estaba institucionalmente, tenía docente de alto nivel, con cursos de muy alto nivel, que dio promociones de profesionales diplomáticos de alto nivel. Los empleados públicos tomaban cursos y llegaron a ser egresados de la academia. Ahora, la Cancillería da unos cursos que no tiene valor académico ni profesional, tampoco reconocimiento”, sostuvo.
Aparicio afirmó que este centro de alta formación fue “desapareciendo en el gobierno de Evo Morales” y quedó completamente disuelto en la administración de Luis Arce, con la destitución del 98% de funcionarios de carrera.
Hizo énfasis en que los “errores” sobre decisiones del servicio exterior tuvieron costos para Bolivia, en ámbitos internacionales.
De forma reciente, la representación boliviana en la Organización de Naciones Unidas (ONU) votó en contra de la expulsión de Irán de la Comisión de la Mujer, por la represión a protestas que se originaron por la muerte de una joven que fue detenida por llevar el velo mal puesto.
Aquello se sumó a que, en la ONU, Bolivia no votó en contra o se abstuvo de respaldar las resoluciones sobre vulneraciones a derechos humanos relacionadas con países como Rusia, China, Venezuela y Siria. En diciembre, el gobierno boliviano se sumó a un comunicado conjunto de México, Argentina y Colombia, en el cual le brindaron su respaldo al presidente destituido de Perú Pedro Castillo, quien dio un golpe de Estado fallido.
Diplomáticos idóneos
El diplomático y exfuncionario de la Cancillería Javier Viscarra declaró que parte de la Academia Diplomática fue traspasada a la Escuela de Gestión Pública Plurinacional, la cual sólo dicta “unos cursillos” para que funcionarios puedan ejercer funciones diplomáticas. Añadió que este tipo de cursos no forman profesionales idóneos para ejercer cargos en el servicio exterior.
“Un diplomático necesita conocer a su país en todas las áreas, eso hace que ese funcionario sea un promotor, un verdadero negociador y un defensor de los más altos intereses del Estado. Estamos ante una falencia evidente en la formación de diplomáticos profesionales. La Academia Diplomática tenía profesionales de alto nivel en diversas áreas, como economistas, especialistas en la parte geográfica, en sistemas de integración internacional”, enfatizó.
Viscarra aseveró que Bolivia está rezagada de organismos de integración comercial, porque no existen profesionales diplomáticos que entiendan estos entes internacionales.
Recalcó que la Cancillería actualmente quedó desinstitucionalizada, y que es evidente que no existe la menor intención de formar a profesionales diplomáticos.
Página Siete se contactó con la Unidad de Comunicación de la Cancillería en reiteradas oportunidades y envió mensajes, para tener la versión sobre este tema. Sin embargo, no se tuvo éxito en la respuesta.
Mirada externa
El excanciller de Perú Luis Gonzales Posada manifestó que la política exterior de Bolivia empezó a tener un fuerte matiz ideológico desde que Evo Morales asumió el gobierno boliviano. Aseguró que politizar el servicio exterior hizo que Bolivia tenga varios fracasos a nivel internacional.
“El servicio exterior boliviano no actúa defendiendo los intereses de su Estado, como lo haría una cancillería profesional, sino que actúa en función a los impulsos políticos emocionales de Luis Arce o de Evo Morales. Antes, tuvieron muy buenos cuadros diplomáticos, como el exembajador Jorge Gumucio, conocía a otros profesionales de primer nivel, pero cuando los desvían de su función y los presionan políticamente los resultados son negativos”, puntualizó.
Gonzales Posada sostuvo que las derrotas que sufrió Bolivia en la corte de La Haya, por los casos del mar y del Silala, son la consecuencia de una Cancillería política y desinstitucionalizada.
Además, lamentó que la Cancillería de Bolivia y sus representantes ante organismos internacionales se pongan de lado de “dictaduras como Cuba, Nicaragua y Venezuela” y también que no censuren la invasión de Rusia y las represiones en Irán.
“El debilitamiento y la deformación de la Cancillería de Bolivia se hace evidente cuando firman un documento con México, Argentina y Colombia, desconociendo a la actual presidenta del Perú, Dina Boluarte, y reconociendo a un expresidente que intentó dar un golpe de Estado, ponen en riesgo las relaciones bilaterales con Perú. Tener una Cancillería politizada le costó a Bolivia sólo derrotas en tribunales internacionales”, complementó el diplomático de Perú.

