El modelo neoliberal nos vendió bonito la idea de ahorrar para la futura jubilación. En 1997 nacieron las Administradores de Fondos de Pensiones, quienes se encargaron de hacerle rendir plusvalía a nuestros aportes, ganar sus comisiones y generar los pagos mínimos respectivos a los afiliados. Ellas saben hacer negocios con dinero ajeno. Previsión y Futuro con seguridad han ganado millones de dólares en 26 años de constituirse Bolivia.
Llegó el modelo socialista, pero a más de 15 años de gestión gubernamental no mejoró ni empeoró el funcionamiento de estas instancias poderosas que han manejado más de $us 23.000 millones, dinero que es de cada uno de los trabajadores de todos los sectores del Estado Plurinacional.
Ambos modelos económicos, de la derecha e izquierda, han mantenido un sistema de sobrevivencia para los millones de jubilados, a quienes se les otorga rentas miserables que van desde los Bs. 800 a Bs 3.300; otros pocos perciben entre Bs. 4.000 a Bs. 6.000 y los más pocos, los privilegiados del neoliberalismo y socialismo que son los militares se llevan a sus bolsillos cada mes, entre Bs. 8.000 a Bs. 18.000. ¡Qué inequidad e injusticia en un Estado que proclama la igualdad, la equidad, la justicia social, la no discriminación!.
Y ojo que el Art. 67. I de la Constitución Política del Estado, señala que “todas las personas adultas mayores tienen derecho a una vejez digna, con calidad y calidez humana”. Hermoso mandato, como para llegar feliz a ser viejos y morir contentos.
=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas
De yapa la Ley 369 de las Personas Adultas Mayores le da otro mandato al gobernante: “Artículo 5°.- El derecho a una vejez digna es garantizado a través de: a. La Renta Universal de Vejez en el marco del Régimen No Contributivo del Sistema Integral de Pensiones – SIP”.
Por lo menos en el papel está bien, nos ofrecen el paraíso; pero en realidad cientos de miles de quienes pasamos los 60 años tenemos que debatirnos entre carencias, ajustando los cinturones para que esa renta miserable alcance hasta fin de mes y miles tienen que seguir trabajando de jardineros albañiles, comerciantes, guardias privados, etc. O no se quieren jubilar de sus fuentes laborales.
El ejemplo siguiente en lo personal, sin duda, refleja la situación de cientos de jubilados, que durante más de 30 años aportaron con la esperanza de tener una jubilación digna y acorde a la realidad, pero llega el momento y nos llevamos la ingrata sorpresa que esa pensión apenas alcanza a los Bs. 2.000 a Bs. 3.000, ya que los cálculos que nos hacen es que debemos vivir 110 o más años, por ello esa miseria. Pero cuando llegó la hora de partir, no nos llevamos un peso de nuestros aportes, que antes se quedaban para las privadas AFP, y ahora pasarán a la Gestora Pública, que ya alista todo para hacerse cargo de la administración de estos fondos, lo cual ha generado desconfianza y sospechas de mal manejo o desvío de esa cantidad de dinero, fruto del sudor de la frente de todos nosotros.
Desde el 1997 comenzamos a aportar a la AFP Previsión, siendo el último aporte en junio de 2020, o sea que fue más de lo que la ley señala. En total, llegamos a acumular a la cuenta personal, Bs. 489.632, dinero del que han ganado jugosas comisiones esta transnacional. Con sus cálculos tramposos que hacen, nos dijeron que nuestra renta será de Bs. 2.485,36. Y esa cantidad nos llega cada mes. Qué injusticia. ¿Dónde está la vejez digna?.
Es así como de forma dichosa con ese cálculo nos dijeron que vamos a vivir hasta más de 100 años, un siglo de peregrinar por este hermoso mundo, pero con los bolsillos yescas. La esperanza de vida en Bolivia alcanza a los 70 años y un poquito más.
En papeles somos ricos, casi ricos con ese dinero ahorrado, pero que lo administrará el Estado a partir del 1 de junio del presente año, con la esperanza de que ese capital acumulado sea bien administrado, invertido y que no nos estén engañando, así como lo hicieron los señores de la AFP Previsión, además como dicen que son hermanos revolucionarios, con convicciones socialistas, que con seguridad ejecutarán medidas -desde la Gestora Pública- para mejorar esas rentas miserables que nació con el neoliberalismo, sistema económico que se sustenta por exprimir al trabajador y desecharlo luego.
Al ritmo de la vida que llevamos, con la crisis económica cada vez más fuerte, las medidas de ajuste que empieza a aplicar el gobierno, los acontecimientos internacionales que influyen en el país, los conflictos internos, las pugnas entre el gobierno y su partido, la escasez del dólar, ahí están las personas adultas mayores mordiendo sus esperanzas y viviendo esta cruel realidad, que cuando quiere joder no tiene contemplación alguna ni hace distinción de sexo, edad, condición social ni color de piel.
“¡Que me digan a mí qué sueldo puede aguantar ese ritmo de vida!”, decía el escritor español Miguel Delibes, en su “Diario de un jubilado”. Así es, que nos diga alguien cómo sobrevivimos con esas rentas miserables y vergonzosas que recibimos por nuestro derecho a la jubilación.
Hernán Cabrera M.
Periodista
