Hungría: ¿es prematura la visita de Von der Leyen tras la victoria de Péter Magyar?


Tras la reciente victoria de Péter Magyar en Hungría, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, prepara una visita inusual por su rapidez y carga simbólica. En juego no solo está el desbloqueo de miles de millones de euros en fondos europeos, sino también el respaldo de Hungría a la ayuda financiera a Ucrania. Una apuesta política que divide opiniones dentro de la propia Unión Europea. Informe de Pierre Benazet, corresponsal de RFI en Budapest.

El presidente electo húngaro Peter Magyar, líder del Partido Tisza, el 15 de abril de 2026.
El presidente electo húngaro Peter Magyar, líder del Partido Tisza, el 15 de abril de 2026. © AP – Robert Hegedus

Para el presidente electo húngaro Péter Magyar, la prioridad absoluta es el desbloqueo de los fondos europeos congelados por la Comisión Europea. Este será uno de los temas centrales de una importante visita que realiza la Comisión Europea este viernes 17 de abril.

Esta visita es inédita y rompe con la prudencia habitual de la Comisión Europea. “El tiempo apremia en varios asuntos —indica Paula Pinho, portavoz de la Comisión—, ya sea el préstamo a Ucrania o los fondos europeos. Es en interés de Hungría y de la UE avanzar lo antes posible. Estas discusiones preliminares buscan asegurar que, una vez el gobierno esté en funciones, se puedan tomar medidas sin perder más tiempo”.



Otro elemento clave para entender la prisa europea es la guerra en Ucrania. Desde la invasión rusa en 2022, la UE ha intentado mantener una posición unificada de apoyo financiero y militar a Kiev. Hungría, bajo Orbán, fue uno de los pocos países que puso obstáculos o retrasó decisiones. Que Péter Magyar apoye explícitamente un gran paquete financiero para Ucrania cambia el equilibrio interno del bloque. Para Bruselas, no se trata solo de Hungría, sino de reforzar la cohesión europea frente a Rusia.

Según el italiano Sandro Gozi, eurodiputado elegido en Francia por el Movimiento Democrático, esta visita es absolutamente prematura si se trata de desbloquear los fondos europeos: “Se necesitan actos concretos para marcar el cambio, no declaraciones ni encuentros”. Para él, la visita sí es oportuna como señal política de voluntad de cooperación y para explicar las condiciones necesarias para liberar los fondos

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En términos simples, la Comisión Europea está apostando políticamente por un cambio de rumbo en Hungría antes de que ese cambio se materialice plenamente en leyes. Es una jugada arriesgada, pero comprensible en un contexto donde se cruzan dinero, reglas democráticas y una guerra en las fronteras de Europa.

Según la Comisión Europea, ahora hay que avanzar rápido —en particular en beneficio de Ucrania—, pero esta visita es vista con escepticismo en el Parlamento Europeo, donde algunos la consideran precipitada, ya que las reformas esperadas por la UE ni siquiera han sido votadas por el Parlamento húngaro.

Por su parte, Péter Magyar se ha declarado favorable al préstamo de 90.000 millones de euros para Ucrania, lo que ha bastado para alimentar la voluntad de la Comisión de viajar a Budapest y pasar página de Viktor Orbán, aunque este sigue formalmente en funciones.

La urgencia política se entiende mejor si se mira la relación entre Viktor Orbán y la Unión Europea. Durante más de una década, Orbán se convirtió en el principal referente de la derecha nacionalista dentro del bloque, enfrentándose a Bruselas en temas como migración, derechos LGBT, independencia judicial y, más recientemente, la guerra en Ucrania. Hungría fue percibida como un actor disruptivo dentro de la UE, bloqueando decisiones clave —especialmente sanciones o ayudas a Ucrania— y acercándose políticamente a Rusia. En ese contexto, la victoria de Péter Magyar representa, para muchos en Bruselas, una oportunidad geopolítica para realinear a Hungría con el consenso europeo.

Hungría es uno de los principales beneficiarios de fondos de la Unión Europea, equivalentes a miles de millones de euros destinados a infraestructura, desarrollo regional y modernización institucional. Sin embargo, desde hace años Bruselas ha bloqueado parte de esos recursos alegando problemas de Estado de derecho: corrupción, falta de independencia judicial y concentración del poder bajo el gobierno de Viktor Orbán. En la práctica, esto funciona como un mecanismo de presión política y económica, comparable —con matices— a ciertos condicionamientos de organismos financieros internacionales, pero dentro de un bloque político al que Hungría pertenece.