Con más de 120 conciertos programados en 27 escenarios, se espera que el festival reactive significativamente las economías creativas, así como los sectores turístico y gastronómico de la Chiquitania.
Faceta del evento en la Capilla Los Huérfanos de la ciudad de Santa Cruz.
Fuente: MTCFyG
En la majestuosidad de los templos misionales como testigos, fue inaugurado la noche de este viernes el XV Festival Internacional de Música Renacentista y Barroca Americana “Misiones de Chiquitos, en la Capilla Los Huérfanos de la ciudad de Santa Cruz.
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En el acto, la ministra de Turismo, Culturas, Folklore y Gastronomía, Cinthya Yañez, junto a invitados especiales, celebró los 30 años de haber rescatado del silencio un patrimonio sonoro único en el mundo y saludó el esforzado trabajo de los organizadores de evento: Asociación Pro Arte y Cultura (APAC).
Durante el acto, la autoridad destacó la relevancia de este evento como el más importante del mundo en su género y reafirmó el compromiso del Estado para fortalecer las alianzas público-privadas que impulsan el desarrollo cultural y económico del país.
En representación del presidente Rodrigo Paz, la ministra Yañez calificó el festival como una de las gestas más significativas para la identidad nacional.
«No es exagerado decir que este proceso ha sido de las grandes hazañas de la cultura boliviana contemporánea. Gracias a esto, hoy Bolivia es una referencia mundial», afirmó.
Percy Añez, presidente del Directorio de APAC, indicó que “finalmente después de meses de trabajo y preparación estamos arrancando. Es un festival muy boliviano que también involucra a artistas de todo el país”.
Para Añez, algo a destacar es que “la música es algo que está en el ADN del cruceño” rescatando toda la historia de esta región cuando llegaron las misiones religiosas.
“Esa forma de hacer comunidad respetando la individualidad es lo que de alguna forma quedó en nuestra manera de hacer las cosas”, señaló apuntando también todo el trabajo detrás del festival más aún siendo una actividad donde no hay un costo de ingreso sino un pago voluntario.
La ministra de Turismo destacó el trabajo de la APAC por su incansable labor al poner en valor las Misiones Jesuíticas de Chiquitos, como un tesoro histórico fundamental para la identidad nacional y más por el rescate de más de 5 mil hojas de música sacra encontradas en la región, con las que logró consolidar el festival.
Yañez enfatizó que el éxito de este evento radica en la colaboración entre la sociedad civil, la Iglesia y la cooperación internacional. Bajo esta visión, aseguró que la gestión estatal busca acompañar estas iniciativas sin intervenir en la autonomía de sus actores.
«No queremos que el Estado sustituya, sofoque o distorsione la actividad de quienes son los protagonistas de la cultura y la economía en cualquier sociedad: los ciudadanos, los artistas, los emprendedores», indicó la ministra, definiendo la misión oficial como un trabajo de «articulación, capacitación y estímulo».
Impacto económico y turístico
Con más de 120 conciertos programados en 27 escenarios, se espera que el festival reactive significativamente las economías creativas, así como los sectores turístico y gastronómico de la Chiquitania.
«El encadenamiento entre cultura, turismo y gastronomía está mediado por la existencia de instituciones capaces», explicó la autoridad, quien además hizo un llamado al sector privado cultural y gastronómico, a animarse a redoblar sus empeños en la ruta de Chiquitos aprovechando el trabajo ya consolidado de la APAC.
La ministra ratificó el compromiso gubernamental de intensificar el apoyo a esta ruta misional para convertirla en una fuente segura de empleo e ingresos para la región, declarando formalmente inaugurada la XV versión del festival.
Previo al inicio del acto, el presidente de la Asociación Pro Arte y Cultura (APAC Bolivia) Percy Añez Castedo, recalcó que tras meses de preparación, serán 136 conciertos en 10 días, en el que participarán 1.300 músicos de Bolivia y del mundo.
“Tendremos 20 países y orquestas de los cuatro puntos cardinales de Santa Cruz, y habrá sedes que no son misiones jesuíticas como tal, pero que se han sumado a este milagro cultural, también vamos a tener como sede la ciudad de Tarija. Este es un festival muy boliviano en el que participan músicos de La Paz, Oruro, Cochabamba, Tarija y Sucre”, indicó.
Aseguró que la música y la vida en comunidad son elementos intrínsecos al ADN del cruceño, forjados en las misiones franciscanas y jesuíticas entre los siglos XVII y XIX y que este modelo de convivencia respeta la individualidad mientras se avanza en conjunto, una esencia que se hace evidente hoy: «cuando se restauran las partituras para que sea un festival y no quede como museo, nos damos cuenta que ese espíritu estaba vivo».
