Bolivia plantea en Washington un apoyo “sin recetas” y que el FMI sea un “estabilizador de última instancia”


El ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, participó en esa capital de las Reuniones de Primavera de 2026 del FMI y del Grupo Banco Mundial.
El ministro de Economía, José Gabriel Espinoza. Foto archivo
El ministro de Economía, José Gabriel Espinoza. Foto archivo

 

Fuente: Visión 360
Por Carlos Corz Portillo

En Estados Unidos, la administración del presidente Rodrigo Paz dejó el mensaje de que encara un cambio en su modelo económico que requiere apoyo sin “recetas preconcebidas”, donde el Fondo Monetario Internacional (FMI) actúe como un “estabilizador” y ya no solo como un “prestamista de última instancia”, afirmó el ministro de Economía, José Gabriel Espinoza.

Espinoza participó entre el 13 y el 18 de abril en Washington en las Reuniones de Primavera de 2026 del FMI y del Grupo Banco Mundial. Durante su intervención, destacó el proceso de transición que atraviesa Bolivia tras 19 años de un modelo económico que, según su análisis, generó distorsiones y desequilibrios que derivaron en la crisis actual.



“Lo que debemos proteger durante este tiempo es el crecimiento, y ese es el mayor riesgo que enfrentamos. Es importante empezar a apoyar marcos de política económica más que recetas preconcebidas. Cada país tiene una situación distinta y particularidades propias”, afirmó el ministro en un video publicado en sus redes sociales.

La actual administración ha logrado compromisos de crédito internacional superiores a los $us 8.000 millones con diferentes organismos multilaterales. Pese a que la revista especializada Bloomberg reveló el inicio de conversaciones con el FMI, el gobierno de Paz ha negado la existencia de acuerdos con el organismo, conocido históricamente por condicionar su apoyo a la aplicación de medidas de ajuste.

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Desde que asumió el mando el 8 de noviembre de 2025, el presidente Paz inició un cambio estructural que comenzó con el retiro de la mayor parte de la subvención a los hidrocarburos —medida vigente por más de 20 años—, que representó una carga económica que superaba los $us 3.000 millones en el último tiempo.

Actualmente, sectores estratégicos como hidrocarburos, minería y energía se preparan para nuevos marcos legales orientados a atraer inversión privada. En estos primeros meses, la gestión ha reportado superávit y una estabilización económica, logrando reducir significativamente el riesgo país.

“No será posible que los países salgan individualmente de esta crisis. El Fondo podría aportarnos mucho hacia adelante como región: primero, como un estabilizador de última instancia y, finalmente, facilitando la transición desde la resiliencia hacia el crecimiento”, afirmó el ministro.

Espinoza aseguró que Bolivia plantea “cambios estructurales con una lógica propia”, con mayor producción, tecnología y reglas claras para generar confianza.