Fuente: El País
A pesar de que el padre y presunto infanticida de una niña en Yacuiba se suicidó, la Fiscalía descartó por el momento cerrar el caso y avanzará una investigación para establecer las condiciones en las que vivía la menor, debido a que la autopsia reveló una serie de lesiones de larga data en brazos y piernas que hubieran podido ser vistas por familiares o vecinos, pero que nadie denunció.
Antecedentes
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El hecho ocurrió en San José de Pocitos, Yacuiba, el 15 de abril cuando un hombre identificado como Juan Marcelo Robles de 30 años de edad llevó a su hija de cinco años al Centro Médico de la zona, pero la menor ya estaba sin vida y en cuanto el sujeto recibió la noticia se disparó en la cabeza, murió momentos más tarde.
El fiscal departamental, José Ernesto Mogro, informó que en pasados días se trasladó para hacer un seguimiento a los avances de la causa y descartó que la investigación se dé aún por concluida.
“El padre y presunto autor decidió quitarse la vida, pero eso no significa que la Fiscalía cierre el caso. Tenemos un mandato de investigar a las personas alrededor del hecho. He podido observar las fotos de la autopsia, que revela lesiones en extremidades superiores e inferiores que podían ser vistas por cualquier persona”, indicó.
Las autoridades policiales también cuestionaron que nadie del entorno haya denunciado nada antes, habiendo evidencia de que la niña sufría abusos constantes, previo a su muerte. Dicha autopsia también estableció que la muerte se debió a una asfixia en el área abdominal, presuntamente el progenitor incluso le fracturó las costillas por la presión.
La menor únicamente vivía con su papá, debido a que su madre está privada de libertad en Oruro.
