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En la última nota que dio el equipo brasileño, ya subido en el avión, el técnico confesó que esperaba que LaMia le diera tanta suerte como en la fase de cuartos de final
-Es una satisfacción para nosotros que ellos nos hayan elegido, habiendo tantas empresas en Sudamérica -dice, orgulloso y sonriente, el piloto Micky Quiroga-. Somos los único en Bolivia que podemos colocar estos logos, identificando a los equipos que trabajan con nosotros.
La cámara recorre el fuselaje del BAE Avro 146, una ballena con muchas horas de vuelo encima, que estaba vestida con el escudo del equipo brasileño. Pronto, aparece el rostro de Rommel Vacaflores, que explicaba que era la segunda vez que transportaban a Chapecoense, que la primera vez lo llevaron a Barranquilla para los cuartos de final de la Sudamericana.
Esa vez, Chapecoense perdió por la mínima diferencia, pero goleó a los colombianos en el partido de vuelta y clasificó a la siguiente fase, donde dejó afuera al argentino San Lorenzo de Almagro con un par de empates.Cuando desaparece el rostro de Vacaflores, Sisy Arias aparece sentada detrás del timón de la BAE. Luce su uniforme de piloto y creía que era muy importante que un equipo brasileño confiara en una empresa boliviana para transportarlo hasta la final.Con la voz de Arias la cámara comienza a recorrer el vientre del avión, repleto de personas jóvenes uniformado de verde. Pronto se escucha una voz que habla portugués. Tiene tono amable, y corresponde a un dirigente de Chapecoense. Sentado en la primera fila, al lado del técnico Caio Junior, contaba que ya habían trabajado con LaMia y sonriente esperaba que el avión les diera suerte, esperaba que sus muchacho cosecharan un buen resultado en tierras colombianas como aquella vez frente a Junior.Esperaba poder llevar la definición a Chapecó y allí salir victorioso, como contra Junior. Ya no podrá ser.Fuente: eldeber.com.bo
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