[vid url=http://cd1.eju.tv/wp-content/uploads/2016/12/NV2016120101.mp4]
Con la voz entrecortada, Javier Suárez, papá de la azafata boliviana superviviente de LaMia, dijo que su hija está muy adolorida y que aún se quedará en Colombia

Su mamá la acompaña día y noche. Sara Otterburg es el ángel de la guarda de su hija Ximena Suárez, la azafata boliviana que sobrevivió en el accidente del avión de LaMia, en Colombia.
Desde el momento en que supo del accidente, tomó un avión por cuenta propia y alzó vuelo para apoyar en forma permanente a su hija de 28 años que le hizo lance a la muerte, en una tragedia que conmovió al mundo.»Ella todavía está muy adolorida, hablé con Ximena esta mañana y dice que le duele todo el cuerpo por los golpes», relató el padre de Ximena, Javier Suárez, con la voz entrecortada.Este hombre, abogado de profesión, no se cansa de pedir a toda la población boliviana que rece por la salud de Ximena. Hoy, la fe es la única esperanza, dice y cree que su hija se salvó de morir solo por «milagro».Javier se enteró de la tragedia del avión por la noticia difundida a través de una cadena internacional de televisión y a las 4:00 de la madrugada, una enfermera de la clínica Somer, en Colombia, lo llamó de oficio. «Tienen heridas muy graves, pero está estable. Eso me calmó un poco, desde ese momento no hemos dejado de tener contacto permanente», le dijo la enfermera y él, pese al dolor, se sintió un poco más aliviado de saber que su hija había sobrevivido.Si bien la empresa LaMia le adelantó que el seguro cubrirá todos los gastos médicos, Javier todavía no tiene certeza sobre el futuro de su hija, quien llevaba dos años de trabajo en esta aerolínea.Ella tiene dos hijos, uno de dos y otros de seis años, y pese a estar estable, aún se quedará en Colombia hasta recuperarse. Su padre pide una investigación que esclarezca las razones del accidente.
Fuente: El Deber