La lucha antidroga y temores del Gobierno


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Índice de los Editoriales de Periódicos

  1. El Día: La retórica está demás

  2. Bajo el Penoco, El Día: Cómo divierte el cambio

  3. Los Tiempos: EL AGUA, UN DERECHO HUMANO FUNDAMENTAL

  4. El Deber: Un balance ecuánime

  5. La Razón: En manos de Santos

  6. Cambio: Merecida distinción

  7. La Prensa: Un balance ecuánime

  8. El Diario: División en el partido de gobierno

  9. El Mundo: Por ideología

  10. Opinión: La lucha antidroga y temores del Gobierno

  11. Clarín, Argentina: Más amenazas a la libertad de prensa


El Día: La retórica está demás

El presidente Morales ha admitido públicamente que el país enfrenta la lucha contra el narcotráfico en condiciones de evidente desigualdad. También ha mencionado que por esa razón se hace imprescindible solicitar no sólo el apoyo de la comunidad internacional, sino además desplegar un decidido y sostenido esfuerzo interno para lograr resultados alentadores. Sin embargo, la comunidad internacional y la propia ciudadanía esperan más acción y menos palabras en este difícil terreno. En las actuales circunstancias, la retórica cargada de contenidos políticos e ideológicos que ha venido utilizando el Gobierno en la lucha antidroga parece estar demás. Ahora corresponde dar paso a una saludable apertura en pos de recibir el apoyo internacional que se solicita.



La lucha contra el tráfico de drogas exige de cooperación especializada y cuantiosos recursos tanto económicos como logísticos, especialmente en la dura tarea de la interdicción, que a su vez requiere de servicios de inteligencia de primer nivel. Bolivia no cuenta con los recursos suficientes ni los servicios requeridos para dar batalla al narcotráfico. Sin embargo, la comunidad internacional, especialmente Estados Unidos, ha expresado estar disponible para realizar una tarea conjunta. Una muestra de esta voluntad la ha hecho conocer también la ONU. ¿Qué hace falta? Que el Gobierno boliviano pase de las palabras a la acción facilitando la coordinación.

Si se mira bien, no sólo el país está afectado por el narcotráfico, sino que las secuelas de éste afectan a los demás. Ante un enemigo común, corresponden tareas comunes. Por tanto, se impone que el Ejecutivo se reúna cuanto antes con los representantes de gobiernos que han manifestado apoyar de manera eficaz la lucha contra el narcotráfico y proceder a elaborar un plan conjunto sin mayores preámbulos. Para ello debe dejar de lado la retórica y actuar en consecuencia. Se ha llegado a una instancia que cualquier vacilación gubernamental en ese sentido corre el riesgo de interpretarse como una insuficiente voluntad para luchar contra el narcotráfico.

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Resulta difícil ignorar que las cosas se han puesto difíciles para el Gobierno. El hecho que un líder de los pueblos originarios haya sido sorprendido en posesión de una considerable cantidad de cocaína no sólo arroja sombras sobre la imagen del Estado Plurinacional, sino que cuestiona la confiabilidad del entorno gubernamental. Para empeorar la situación, la institución policial, la que en función de su rol constitucional está llamada a combatir el crimen y la delincuencia, ha venido mostrando una imagen deplorable con varios de sus efectivos involucrados en delitos.

Conviene tener en cuenta que no es novedad que el narcotráfico dispone mayor tecnología y equipos sofisticados que la Policía y las Fuerzas Armadas. Pero hay que coincidir que esta diferencia se ha hecho particularmente notable desde el momento que el Gobierno ha expulsado del país a la DEA norteamericana. Librado a su propia suerte, Bolivia ha dado muestras fehacientes de enorme voluntad para encarar la lucha contra el tráfico de drogas, pero los resultados están demostrando claramente que tales esfuerzos son insuficientes. Por lo mismo, urge recibir la cooperación internacional sin vueltas.

Existe voluntad para encarar la lucha contra el narcotráfico, pero los resultados demuestran que los esfuerzos son insuficientes.

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Bajo el Penoco, El Día: Cómo divierte el cambio

Cuando Evo Morales llegó al poder, muchos se prepararon para tomar un buen tónico, un purgante más bien, de esos bien amargos, que curan desde el pasmo y la sarna hasta los bichos de la panza y los piojos de la cabeza. Algunos pusieron cara fea cuando el Presidente prometió imponer el modelo incaico “Ama Sua, Ama Llulla, Ama Qhella” para acabar con los flojos, los mentirosos y los ladrones, de gran abundancia en este pobre jirón patrio. Pero en lugar de un reconstituyente, lo que están libando los “señores del cambio” sin convidar a nadie, es un coctelito bien cargado con elementos que anuncian una farra de aquellas. No vamos a hablar de viejas resacas, sólo de lo que ha sucedido en esta semana. Miren qué ingredientes. Un narco-amauta; un gringo matón al servicio del Presidente, según dice él; extorsión a agricultores menonitas; casinos; armas y relaciones muy peligrosas. El jefazo prometió poner a Bolivia en el primer mundo, pero siempre habló de Suiza, no de Chicago ni Las Vegas. Este cambio no tiene nada con lo que se habló al principio, pero cómo divierte.

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Los Tiempos: EL AGUA, UN DERECHO HUMANO FUNDAMENTAL

El Gobierno boliviano se atribuye el mérito de la resolución de la ONU, pero poco o nada hace para concretar ese derecho en Bolivia

La Asamblea General de Naciones Unidas, en su 64 período de sesiones, ha aprobado el pasado miércoles una resolución mediante la que reconoce al agua potable y al saneamiento básico como "derecho humano esencial para el pleno disfrute de la vida y de todos los derechos humanos".

Tal resolución ha sido acogida por alguna de las muchas corrientes internas del gobierno del MAS como un triunfo propio. Y algo de razón tienen quienes se atribuyen una parte del mérito, pues es verdad que la propuesta fue oficialmente planteada por la representación boliviana y muchos de los operadores del actual Gobierno en el escenario internacional figuran entre sus principales promotores.

No es menos cierto, sin embargo, que el Gobierno boliviano es -por lo menos en lo que a sus políticas públicas sobre el agua se refiere- uno de los que menos autoridad moral tiene para erigirse en abanderado de una causa que si bien es positivamente acogida en círculos de activistas e intelectuales en organismos gubernamentales y no gubernamentales, no lo es tanto entre sus propios miembros. Así, lo que tan fácilmente se enuncia en el terreno de los discursos queda sin respaldo en el campo de los hechos.

En lo que al agua potable y saneamiento básico se refiere, por ejemplo, abundan las evidencias que identifican al actual Gobierno boliviano como uno de los que menos esfuerzos hace y menos recursos económicos destina para que ese derecho sea algo más que un enunciado.

Y aunque ejemplos abundan para ilustrar lo dicho, especial mención merece el caso de Cochabamba y su empresa de agua, Semapa, que después de haber sido "recuperada" durante la "guerra del agua" en 2000, se ha constituido en todo un paradigma de la corrupción, de la falta de inversiones y de la pésima administración de sus escasos recursos. El resultado es que más de la mitad de la población -precisamente la más pobre- está condenada a comprar agua a precios exorbitantes en una especie de mercado negro informal, mientras más del 50 por ciento del agua disponible se desperdicia todos los días por el pésimo estado de las redes de distribución.

Que solucionar tan dramática situación no figure ni remotamente entre las prioridades del gobierno del MAS es un dato elocuente. Mucho más si se considera que algo muy similar ocurre en otras ciudades del país donde el Gobierno central en vez de realizar las inversiones que hacen falta para mejorar la provisión y tratamiento de agua, prefiere adquirir empresas de servicios ya sólidamente constituidas.

Otro penoso ejemplo se puede ver en los criterios que guían la concesión de recursos acuíferos para fines industriales aun a costa de causar severos daños al derecho al agua de grandes comunidades, como ocurre con las fábricas de papel y cartón recientemente inauguradas. O la presión que se ejerce sobre autoridades del área para que den vía libre a proyectos que, como la construcción de represas en ríos amazónicos, se contraponen de manera flagrante a causas que, como se ve, son muy útiles como instrumentos propagandísticos pero muy incómodas en la realidad práctica.

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El Deber: Un balance ecuánime

El presidente Evo Morales realizó el balance de los cuatro años y medio que está en el gobierno, confirmando las sensación generalizada de que la conducción de la economía ha estado descuidada.

El compromiso del Presidente y las duras críticas del Vicepresidente a los responsables del área económica hacen surgir la esperanza de que las cosas comiencen a mejorar para los bolivianos que actúan en el sector formal y legal de la economía.

Al inaugurar la planta termoeléctrica en Entre Ríos (Cochabamba) el mandatario se comprometió ante el país a dedicarse al sector económico con tanto empeño como el que puso en el sector político durante cuatro años.

La promesa de Evo Morales equivale a una autocrítica, pues admite que los primeros cuatro años de su gestión estuvo absorbido por lo político, como lo habían advertido los ciudadanos que observaban al primer mandatario en una actitud de campaña electoral permanente.

Por lo tanto, el balance que deberá hacer ahora tiene que comenzar por detallar esa autocrítica y explicar al país cómo es que se produjo ese monopolio de la política, dejando sin atender temas tan importantes, como la economía.

De todos modos, es buena la actitud de reconocer un error y mejor todavía el compromiso de Morales de dedicarse ahora al sector económico, que, de veras, está muy descuidado.

Hay evaluaciones internacionales que pueden ayudar en este balance. Habría que comenzar por el informe de la Cepal sobre el crecimiento que se prevé para América Latina en esta gestión. El informe dice que el crecimiento de Bolivia estará por debajo del promedio latinoamericano: un 4,5% frente al 5,2%.

Puede ser oportuno explicar este desempeño de la economía, considerando que los precios de las materias primas que Bolivia exporta siguen siendo el triple que hace diez años. Con esos precios, cualquier administración hubiera registrado superávit de la balanza comercial sin mover un dedo.

El hecho de que la inversión extranjera siga cayendo, mientras se mantiene deprimida la inversión interna, parece revelar que algo está fallando en el manejo del factor confianza. Quizá el Presidente pueda hacer algún anuncio en ese sentido, ahora que se propone mejorar el comportamiento de su gobierno hacia el sector económico.

Otro documento internacional que se debe tomar en cuenta es el del PNUD, por el cual se sabe que Bolivia sigue siendo el país con mayor desigualdad en América latina.

Es probable que si el gobierno del presidente Morales no hubiera concentrado sus esfuerzos en el sector político durante cuatro largos años, aquel barómetro habría mostrado algún progreso. Por último, habrá que tomar en cuenta el documento de la ONU según el cual la pobreza extrema creció en algunos países, como Bolivia.

Estos indicadores confirman que si no se pone atención a la producción económica, de nada sirven los discursos. La sospecha de que cuando las actividades económicas están amenazadas se frena el progreso social, ha sido confirmada.

Hace bien el Presidente en admitir que se equivocó en los primeros cuatro años de su gobierno al concentrar sus esfuerzos en el sector político. Más vale tarde que nunca. Pero habrá que esperar un cambio real a partir de ahora.

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La Razón: En manos de Santos

A veces, conviene que el tiempo apacigüe los ánimos y se imponga la cordura

El canciller de Ecuador, Ricardo Patiño, cuyo país ejerce la presidencia pro témpore de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), anunció la noche del jueves que la reunión para impulsar un diálogo finalizó sin un consenso por las hondas divergencias entre los ministros de Relaciones Exteriores Jaime Bermúdez (Colombia) y Nicolás Maduro (Venezuela).

"Existen posiciones muy distintas que no permitieron llegar a un documento oficial. Fue una reunión difícil porque las posturas son muy diversas, en algunos casos contradictorias", afirmó Patiño.

Ante la falta de acuerdos, los miembros de Unasur plantearon invitar a los jefes de Estado del organismo porque consideran que es un tema  de "alto nivel". A su vez, el portavoz presidencial, Iván Canelas, reiteró que Bolivia insistirá en la competencia de Unasur para resolver este conflicto.

Los mandatarios tendrán que definir fecha y lugar para la cita, lo que también podría suponer otra situación, pues el presidente colombiano, Álvaro Uribe, dejará el poder el próximo 7 de agosto en manos de Juan Manuel Santos, quien ya ha anunciado la intención de su administración de mejorar las relaciones con sus vecinos.

Ambos gobiernos llevan casi ocho años incubando rencores mutuos, alimentados por acusaciones altisonantes que en nada ayudan a la búsqueda de la concordia y del arreglo pacífico de sus diferencias.  Y los políticos responsables de acortar esas distancias parecen estar abocados a realizar exactamente lo contrario a lo que dicta la coherencia.

En estos casos, el transcurrir de los días puede ser perjudicial, aunque también, a veces, conviene que el tiempo apacigüe los ánimos y finalmente se imponga la cordura. Y seguramente éste será el camino. Santos, el presidente más votado de la historia de Colombia, podrá decidir acatar el legado de su antecesor o desmarcarse de las acusaciones del gobierno de Uribe.

Mientras tanto, el mundo está pendiente de las negociaciones, a la espera de una reconducción de las relaciones entre los países involucrados. Como señalara el asesor de la presidencia brasileña para Asuntos Internacionales, Marco Aurelio García: "es lamentable, pero tenemos la convicción de que, con el establecimiento del nuevo gobierno, esas cosas puedan recomponerse rápidamente". Esperemos que así sea.

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Cambio: Merecida distinción

"No tuve la escuela de las universidades, pero sí otras formas de enseñanza, entre ellas las de la pobreza, el sufrimiento, la vida, el cuartel, el sindicalismo y de la gestión de Gobierno que me permitió estar siempre en permanente contacto con el pueblo", aseguró ayer el presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Evo Morales Ayma, tras recibir el título de Doctor Honoris Causa de la Universidad del Valle (Univalle) por su incansable lucha por los derechos de la Madre Tierra y por promover políticas en defensa de los recursos naturales. La distinción de Univalle se suma a otros doctorados que varias universidades de América Latina, Asia y Bolivia otorgaron al mandatario boliviano en los últimos cuatro años.

Evo recibió similares títulos de las universidades: Nacional de la Plata, Argentina; Nacional de Panamá, Central de Ecuador, Estatal de Humanidades de Moscú, Rusia; Autónoma de Santo Domingo, República Dominicana; y Experimental Simón Rodríguez, Venezuela.

Además, este lunes recibirá este título honorífico de las universidades Nacional de Cuyo y San Juan, ambas de Argentina; mientras que la Nacional de Comahue, del mismo país, le entregará una distinción similar en fecha aún no determinada.

El Doctor Honoris Causa es un título honorífico que concede una casa de estudios superiores a personas eminentes. Honoris Causa es una locución latina que significa "por causa de honor", una cualidad que conduce a uno al cumplimiento de sus deberes, respeto a sus semejantes y a sí mismo; es la buena reputación que sigue a la virtud, al mérito o a las acciones de servicio, las cuales trascienden a familias, personas, instituciones y acciones mismas que se reconocen. Es un alto honor para personas de testimonio social, reconocido e intachable.

Durante la ceremonia que se desarrolló en el Aula Magna de Univalle, el rector de esa casa de estudios superiores, Gonzalo Ruiz Martínez, destacó que Morales Ayma es un puntal en el mundo en defensa de la naturaleza y de la vida, y recordó los esfuerzos del Presidente para que se realice la Primera Conferencia Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra, en abril.

El miércoles, la Asamblea General de la ONU aprobó una histórica resolución que reconoce el agua potable y el saneamiento básico como derechos humanos universales y coronó una intensa como incesante campaña internacional impulsada por Evo.

Ayer, vestido con toga y birrete, Morales destacó que la resolución de la ONU es una demostración de que Bolivia se encuentra a la vanguardia de las decisiones mundiales. Y, en ese marco, planteó al ente mundial la necesidad de que apruebe la Declaración de los Derechos de la Madre Tierra, porque son más importantes que los derechos humanos.

"Si es que la Tierra desaparecería por efecto de las agresiones que sufre por la irracional industrialización, no tendría razón la vigencia de los derechos humanos", dijo, y puntualizó que el cambio climático que afecta al mundo tiene origen en la irracional industrialización encarada por algunas potencias mundiales que atentan contra el planeta Tierra y todas las formas de vida que la habitan, entre ellas más de 6.000 millones de seres humanos.

Si bien ayer el Rector de Univalle reconoció la tenaz lucha del Presidente a favor de los derechos de la Pachamama, intelectuales y autoridades de las universidades que también le confirieron el Honoris Causa ponderaron el compromiso de Evo con su pueblo y su lucha por el Estado Plurinacional que sepulta el racismo, la discriminación y la exclusión social, y apuesta por un país productivo, solidario, digno y soberano.

El Consejo Superior de la Universidad Nacional de La Plata (Argentina) destacó —en abril de 2009— a Morales "como un símbolo de la lucha en defensa de los pueblos latinoamericanos, por ser el primer Presidente constitucional miembro de un pueblo originario de América". En tanto que el rector de la Universidad Estatal de Moscú, Yefim Pivovar, al entregar a Evo la toga y el birrete, en febrero de 2009, dijo que "sabemos cuánto ha hecho usted para ilustrar al pueblo boliviano, y es extremadamente importante su contribución a la preservación de la cultura de los pueblos autóctonos de Bolivia".

"Valoramos la obra del mandatario boliviano porque abrigamos la firme esperanza de que esa lucha llevará igualdad y justicia social para el pueblo boliviano. En esa conducta hay un compromiso con la verdad, con los derechos del hombre y por la unidad latinoamericana", dijo, por su parte, el rector de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, República Dominicana, Roberto Reyna Tejada, tras imponerle esa distinción en noviembre de 2007.

Además, este lunes, Evo será merecedor de otras dos distinciones con el Honoris Causa de las universidades de Cuyo y San Juan (Argentina), y en una fecha aún no determinada de la Universidad Nacional del Comahue, en cuya representación el escritor y docente Atilio Borón señaló que "este boliviano ejemplar es también legítimo heredero de los grandes patriotas de la emancipación latinoamericana, un hombre de dimensión continental y totalmente identificado con el común destino de los pueblos de nuestra América".

En ese contexto, lo que para otras personas recibir el Doctor Honoris Causa de una universidad representaría un logro personal, para Evo Morales es sólo la consecuencia de la lucha del pueblo boliviano, por su integridad, dignidad, soberanía y libertad.

Lo que para otras personas recibir el Doctor Honoris Causa de una universidad representaría un logro personal, para Evo Morales es sólo la consecuencia de la lucha del pueblo boliviano, por su integridad, dignidad, soberanía y libertad.

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La Prensa: Un balance ecuánime

El hecho de que la inversión extranjera siga cayendo y se mantenga deprimida la inversión interna revela que algo falla en el factor confianza…

El presidente Morales realizó el balance de los cuatro años y medio que está en el Gobierno, confirmando la sensación generalizada de que la conducción de la economía ha estado descuidada.

El compromiso del Presidente y las duras críticas del Vicepresidente a los responsables del área económica hacen surgir la esperanza de que las cosas comiencen a mejorar para los bolivianos que actúan en el sector formal y legal de la economía.

Al inaugurar la planta termoeléctrica en Entre Ríos, Cochabamba, el Presidente se comprometió a dedicarse al sector económico con tanto empeño como el que puso en el sector político durante cuatro años.

La promesa del Presidente equivale a una autocrítica, pues admite que los primeros cuatro años de su gestión estuvo absorbido por lo político, como lo habían advertido los ciudadanos que observaban al primer mandatario en una actitud de campaña electoral permanente.

Por lo tanto, el balance que deberá hacer ahora tendría que comenzar por detallar esa autocrítica y explicar al país cómo es que se produjo ese monopolio de la política, dejando sin atender temas tan importantes como la economía.

De todos modos, es buena la actitud de reconocer un error y mejor todavía el compromiso del Presidente de dedicarse ahora al sector económico, que, de veras, está muy descuidado.

Hay evaluaciones internacionales que podrían ayudar a este balance. Habría que comenzar por el informe de la CEPAL sobre el crecimiento que se prevé para América Latina en esta gestión. El informe dice que el crecimiento de Bolivia estará por debajo del promedio latinoamericano: 4,5% frente a 5,2%.

Sería oportuno explicar este desempeño de la economía considerando que los precios de las materias primas que Bolivia exporta siguen siendo el triple que hace diez años. Con esos precios, cualquier administración hubiera registrado superávit de la balanza comercial sin mover un dedo.

El hecho de que la inversión extranjera siga cayendo mientras se mantiene deprimida la inversión interna parece revelar que algo falla en el factor confianza. Quizás el Presidente pueda hacer algún anuncio en ese sentido, ahora que se propone mejorar el comportamiento de su Gobierno hacia el sector económico.

Otro documento internacional que se debe tomar en cuenta es el del PNUD, por el cual se sabe que Bolivia sigue siendo el país con mayor desigualdad en América Latina.

Es probable que si el Gobierno del presidente Morales no hubiera concentrado sus esfuerzos en el sector político durante cuatro largos años, aquel barómetro hubiera mostrado algún progreso. Por último, habrá que tomar en cuenta el documento de la ONU, según el cual la pobreza extrema creció en algunos países, como Bolivia.

Estos indicadores confirman que si no se pone atención a la producción económica, de nada sirven los discursos. La sospecha de que cuando las actividades económicas están amenazadas se frena el progreso social ha sido confirmada.

Hace bien el Presidente en admitir que erró en los primeros cuatro años de su Gobierno al concentrar sus esfuerzos en el sector político. Más vale tarde que nunca. Pero habrá que esperar un cambio real a partir de ahora.

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El Diario: División en el partido de gobierno

Lo “monolítico y férreamente unido” que se consideraba el partido de gobierno, MAS, ha dejado de ser hace tiempo. El virus de la división atacó sus filas y hoy, pese a lo que crean el señor Evo Morales y su entorno, la división es fuerte. Personas que han intervenido en la fundación del MAS, lo han sustentado y apoyado y han sido parte de los sistemas de poder, han decidido alejarse del mismo.

La división -en casos, debido al camaleonismo, al “pasa-pasismo” o, mejor, al transfugio- ha sido característica de todos los partidos políticos que, por razones de intereses creados, por “arrepentimientos de última hora”, por conveniencias de cualquier índole o, simplemente, por falta de convicción, ha sido la causa para el debilitamiento y división de grupos político-partidistas que, en su momento de euforias, se han sentido fortalecidos por el apoyo popular y la consecuencia y lealtad de sus dirigentes y militantes.

Las experiencias del pasado muestran muchos casos de división; una de ellas, del MNR que se dividió en tantas partes que, en su momento, ha requerido de letras del alfabeto para designar a los diversos grupos: MNR-H, MNR-I, MNR-A y otros que no sólo han debilitado al grupo original que, en sus tiempos, fue considerado el mayor partido político del país, sino que esa división en nuevos grupos de nada sirvió, puesto que, al igual que el partido matriz, han fracasado a la corta o a la larga, en el Gobierno o fuera de él.

Examinar la vida de cada partido, desde los tiempos originales de la República de Bolivia, da lugar a concluir en que todos, por ambiciones personales o de grupo, por mezquindades, por falta de convicción o, simplemente por intereses creados, se han dividido; en casos, “porque las tentaciones eran muy fuertes” y quien ha sido tentado una vez lo fue varias veces hasta arrojar “personajes políticos” que han pertenecido a varias tiendas.

Para la cúpula del MAS, de momento obnubilada por el poder, seguramente que la división partidaria es simple “efecto momentáneo por no haberse accedido a exigencias o ambiciones”; pero la realidad es diferente: en la comunidad nacional hay el sentimiento de que “hubo reconocimiento de lo mal que hizo el presidente Evo Morales y su partido en la administración del país; haberse dilapidado los dineros del Estado, por practicar el nepotismo, el abuso de poder y por haber defraudado las esperanzas de su militancia”. Estas y otras razones parece que han pesado en varios grupos que, más temprano que tarde, formaran otros grupos y hasta partidos.

Para el análisis popular, toda división conlleva dos situaciones: la primera, debilidad en las estructuras por falta de liderazgo, donde todos quieren ser cabeza, líder o caudillo; y la segunda, falta de convicciones por causa de egocentrismos, petulancias y poses de soberbia, donde cada nuevo disidente cree ser el mejor y destinado a ser el principal, el único que pueda conducir los destinos de la nueva organización política.

Estas situaciones serán aprovechadas por el propio MAS que, ahora, con las experiencias sufridas recientemente, sabrá a qué atenerse y cambiar realmente conductas evitando la soberbia y la petulancia que han sido sus mayores características desde las elecciones del año 2005. Para la dirigencia del MAS, lo que corresponde es que actúe con realismo y dé la importancia que debe a los disidentes que, por pocos y debilitados que parezcan, pueden aglutinar una importante militancia y podrían convertirse en serios obstáculos para el Gobierno y, además, ser otro motivo de preocupación para la colectividad.

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El Mundo: Por ideología

El gobierno de Estados Unidos ha sido nuevamente aludido por el Presidente del Estado Plurinacional, esta vez para atribuirle la culpa de obstaculizar las actividades de control del narcotráfico, las que a todas luces se han intensificado en el curso de la gestión. La respuesta a la situación no se ha dejado esperar y por lo que vemos, parece haber acertado en el centro del problema, ya que los aludidos han pedido que se deje de ideologizar el tema que es un problema social de grandes dimensiones.

Creemos que para nadie es una novedad que uno de los mayores consumidores del drogas en el mundo es precisamente la nación del norte y que en algún momento, por la politización que suele hacerse del problema, resultó alentando situaciones especiales que no escapaban a la visión de los observadores, por más que éstos no hubieran sido muy acuciosos.

Hemos recordado con frecuencia que antes de la presencia de los gobiernos militares en nuestro país, el delito del narcotráfico estaba relacionado con grupos reducidos de personas y la producción no superaba el kilogramo en una fábrica bien montada.

Durante las décadas de los 60 adelante, el narcotráfico creció con el desarrollo de la guerra de Vietnam y para quien no esté de acuerdo con nuestras apreciaciones, es suficiente ver las películas que luego de esa contienda se produjeron sobre el tema y que muestran en qué medida la presencia de las drogas fue determinante en el desarrollo de la guerra e inclusive en sus desenlace.

A la conclusión de la guerra, el interés por eliminar o por lo menos disminuir el tráfico, hizo que el gobierno norteamericana intensificara sus tareas de control, lo que dio lugar a las acusaciones contra el gobierno de García Meza que por lo visto, llegó tarde para sumarse a esa actividad y que a pesar de ser intensas, ya no tenía la venia del imperio que terminó persiguiendo y sancionando a algunos de los principales promotores, recordemos que uno de los hombres fuertes del gobierno de García Meza tuvo que purgar una pena en los Estados Unidos, antes de ser trasladado hasta la cárcel de Chonchocoro.

Todavía dentro del proceso democrático que siguió a los gobiernos militares, se escucharon algunos discursos favorables, ya no al narcotráfico sino a la producción de la hoja, mostrando su inocencia al creer que la producción iba en su totalidad a fines rituales o costumbres tradicionales, alejadas de la actividad delictiva; sin embargo, eso fue permitiendo que cada cierto tiempo, se evidenciara un incremento de la producción.

La presencia de la DEA en el país, en tales condiciones, resultaba un medio de control que en el momento se hacía necesario, porque trataba de limitar el ingreso de la droga al mercado norteamericano y en tales condiciones, apoyaba los procesos de erradicación de cocales, ofreciendo los recursos para actividades sustitutivas.

Lo que hizo el gobierno antiimperialista actual fue evitar esos controles y permitió que la producción se dispare al extremo de que el Presidente Morales hubiera mostrado su extrañeza por el crecimiento del narcotráfico, tratando de ignorar que la causa fue su abierto apoyo a la producción de las hojas.

Hoy la situación se vuelve más dramática, cuando uno de sus líderes espirituales, una de las pocas personas a las que el mandatario ha rendido pleitesía en el país, durante los actos de su ascensión al mando, resulte hoy convertido en un próspero narcotraficante.

Nos imaginamos que la lección servirá de alguna manera a la desideologización del problema y que el gobierno se abra de alguna manera a tratar el tema como un problema social del siglo XXI que afecta por igual a capitalistas y comunistas, a ricos y pobres, a imperialistas y socialistas, es decir a la humanidad en su conjunto.

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Opinión: La lucha antidroga y temores del Gobierno

El presidente del Estado Plurinacional Evo Morales ha hecho conocer, hace algunos días, sus temores respecto a la lucha antidroga, denunciando un sabotaje de Estados Unidos y puntualizando que este país lo acusaría de narcotraficante dentro de sus intereses geopolíticos para controlar los recursos naturales.

Como se puede apreciar, se trata de una afirmación muy seria porque lo dice el Presidente, quien además considera que Estados Unidos no tiene responsabilidad, pues el tema del narcotráfico y del terrorismo lo usa ?con fines políticos y geopolíticos?. El presidente Morales, en esta línea de denuncia, está seguro que el país del norte crea problemas con el propósito de controlar a los países social y políticamente.

Las palabras del Presidente tienen relevancia inusual porque fueron expresadas en la Cancillería durante el acto de bienvenida al representante de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDI), César Gedes, quien expresó su deseo de cooperar en la erradicación de las drogas.

No cabe duda que el problema de la producción de coca excedentaria con fines ilícitos y la producción de cocaína representan uno de los problemas más graves de Bolivia y de soluciones complejas, aunque lo más importante, como se ha dicho en muchas oportunidades, es que los países de la comunidad internacional y en aquellos donde existe un mayor consumo de droga, como es el caso de Estados Unidos, cumplan cada uno con su responsabilidad en la lucha contra el tráfico y consumo de cocaína. Es importante que en este propósito el Gobierno de Bolivia establezca metas concretas en la lucha antidroga, más allá de la acusación reiterada contra lo que considera injerencia de Estados Unidos con el pretexto de intervenir en asuntos internos a través de la lucha antidroga.

Es difícil ocultar por más tiempo dos situaciones que se presentan durante los últimos años en esta problemática. Una de ellas es el incremento de los cultivos de hoja de coca tanto en el Chapare como en Los Yungas e incluso en parques y reservas naturales. El Gobierno tiene la obligación de establecer de la manera más clara posible cuáles son los índices de incremento de hectáreas de producción de coca, que según estimaciones de las 20 mil autorizadas se habrían casi duplicado, lo que mostraría que el aumento de la coca ilegal ha sobrepasado los límites establecidos y en consecuencia los excedentes estarían destinados a la producción de cocaína.

Por otra parte, no se puede ignorar que la producción de droga se ha desplazado de los sitios tradicionales del Chapare y del oriente del país a zonas de los valles cochabambinos y del altiplano boliviano.

El último hallazgo de una fábrica de cocaína en la casa de una autoridad espiritual indígena, el amauta Valentín Mejillones, que de paso le entregó el cetro al Presidente durante su posesión, se añade a otros donde las comunidades campesinas han establecido una especie de pequeños territorios donde se produce droga resguardada por comunarios, como ocurre por ejemplo en la localidad de Pantipata, en Vinto, Cochabamba, además de otras factorías en El Alto y zonas cercanas.

El país está frente a una realidad que tiene que merecer explicaciones claras  de las autoridades de Gobierno que tienen a su cargo la lucha antidroga. Es que más allá de los discursos y los temores que puedan surgir respecto al papel de Estados Unidos en esta materia, y a sus posibles fines de expansionismo y control de los países, estamos frente a un asunto que cada vez se torna mucho más grave.

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Clarín, Argentina: Más amenazas a la libertad de prensa

En el contexto de una escalada de presiones e intimidaciones del Gobierno contra Papel Prensa, aparecieron en varios puntos de la Ciudad, carteles amenazantes contra el presidente de la firma, Alberto Maquieira. Los carteles en cuestión portan la leyenda ?Maquieira te estamos vigilando? y, en el mejor estilo mafioso, no están firmados, aunque tienen tres logos de manos haciendo la señal de la ?V? que suelen utilizar agrupaciones peronistas. Maquieira radicó la correspondiente denuncia y solicitó a la Justicia procedimientos para identificar a los autores a partir de los dibujos estampados en los carteles.

Este mensaje intimidatorio tiene lugar en momentos en que el Gobierno realiza una fuerte ofensiva contra Papel Prensa, con el objetivo explícito de tomar el control de la misma, lo que le permitiría disponer de la distribución del papel de diario y ejercer una sustancial presión sobre la prensa independiente y favorecer a las publicaciones oficialistas que ya circulan sostenidas por publicidad oficial. Papel Prensa es una sociedad formada por los diarios Clarín y Nación, con una participación minoritaria del Estado y en la actualidad abastece a 170 periódicos en todo el país.

La citada ofensiva está encabezada por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, que ya protagonizó varios episodios de intimidación y hasta de violencia. En agosto del año pasado, Moreno reveló los planes de intervenir y expropiar Papel Prensa y amenazó a los funcionarios que lo escuchaban con ?hacerles partir la columna? si revelaban esa información. Este año, en reuniones de asamblea de accionistas, increpó e insultó a los accionistas privados y al coadministrador designado por la Justicia y el pasado 14 de julio, increpó y agredió físicamente a un abogado en Comité Fiscalizador de Papel Prensa. En estas circunstancias es imprescindible que la Justicia y el Gobierno investiguen el origen y el propósito de los carteles intimidatorios para garantizar la seguridad física de los amenazados y el ejercicio de la libertad de prensa.

Una campaña de carteles intimidatorios y anónimos contra el presidente de Papel Prensa, se produce en momentos en que el Gobierno presiona para obtener el control de la empresa.

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