Chambonadas que congelan


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Índice de los Editoriales de Periódicos

  1. El Día: Chambonadas que congelan

  2. Bajo el Penoco, El Día: Sólo le falta el sombrero

  3. Los Tiempos: OLA DE FRÍO Y CALENTAMIENTO GLOBAL

  4. El Deber: El derecho a escoger

  5. La Razón: Renuncia de Barrón

  6. Cambio: Certidumbre económica

  7. La Prensa: Luces y sombras de las leyes orgánicas

  8. El Diario: “Dividir para reinar” y la desintegración nacional

  9. El Mundo: Privilegios

  10. Opinión: El país de autonomías y los estatutos regionales

  11. Clarín, Argentina: Enriquecimiento para investigar


El Día: Chambonadas que congelan

Menos mal que Bolivia ya ingresó a la era de la televisión digital, que ya tenemos avión presidencial  de 38 millones de dólares (aunque sin piloto) y pronto tendremos dos satélites que nos acercarán a la Suiza que nos prometió el presidente Morales, así no se notarán los 21 muertos de frío que nos recuerdan por un momento que aún tenemos los niveles de miseria y atraso de los países más pobres de África.



No hacía falta contar con tecnología tan sofisticada para saber que la segunda semana de julio sería la más fría del año. Los “viejos” métodos de monitoreo del clima lo habían anticipado, aunque los ministros de Educación y de Salud del Estado Plurinacional prefirieron usar el rudimentario sistema del dedito al aire para decidir la fecha de las vacaciones escolares que finalizaron el pasado 12 de julio. La chapucería con la que han manejado el tema los ha llevado a repetir innecesariamente las irregularidades en el calendario lectivo que el año pasado fueron obligatorias por los embates de la Gripe A.

El presidente Morales ha tenido que disculparse por haber instruido el reinicio de las clases con un falso mensaje de estoicismo hacia los estudiantes. Dijo que no tenía idea de cuán frío se iba a poner el tiempo, aunque aprovechó para machacar con su discurso del cambio climático. Algún meteorólogo de Aasana o el Senamhi debería recordarle que pese a las gélidas temperaturas que azotan al país, aún estamos muy lejos de llegar a las marcas récord producidas cuando nadie en el mundo hablaba todavía del efecto invernadero.

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De cualquier forma, no se trata de polemizar sobre el clima o los vientos del sur, sino de reflexionar sobre la falta de previsión que está resultando endémica en este Gobierno. Ojalá hubiera métodos tan sofisticados para medir el perjuicio que les ocasionan estas chambonadas a los estudiantes. El gran dilema de hoy es extender o no la tolerancia, volver a las vacaciones u obligar a los estudiantes a asistir a clases en condiciones infrahumanas, lo que significaría exponer a dos millones de escolares a los peligros de epidemias que podrían ser catastróficas. Lo que resultará inevitable es el gran daño causado al aprovechamiento escolar que llega, como dijimos, por segundo año consecutivo. Qué maldición la que enfrentan los niños y jóvenes de Bolivia. Antes eran los paros y las huelgas los que conspiraban contra la educación, hoy es la ineficiencia de un par de ministros.

Una cosa es carecer de gente preparada para manejar asuntos tan complicados como los hidrocarburos, aunque sigue siendo imperdonable no buscarlos; pero no se puede admitir que este Gobierno siga fallando de forma tan reiterada cada vez que el clima se pone chúcaro. Las inundaciones, la sequía, los derrumbes, todo ha sido una serie de desaciertos en los que ni siquiera el sentido común ha salido en auxilio. Con las heladas que han afectado a extensas zonas productivas, los responsables de la política económica van a tener que buscar cómo paliar la escasez de alimentos y obviamente asistir a los agricultores que han perdido sus cosechas para permitirles una recuperación en la próxima campaña, de lo contrario las consecuencias pueden ser nefastas. Veremos si tanto tropiezo los ayuda a reaccionar.

 

Los estudiantes tendrán otro año irregular por la falta de previsión de autoridades que ni siquiera consultaron los pronósticos del tiempo.

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Bajo el Penoco, El Día: Sólo le falta el sombrero

Camisa manga corta con motivos chiquitanos, discursos, abrazos y muchas promesas. Sólo le faltaba el característico sombrero tejido de color marrón. No se trata del gobernador Rubén Costas, sino del ex ministro Juan Ramón Quintana y director ejecutivo de la Agencia para el Desarrollo de Macro Regiones y Zonas Fronterizas (Ademaf), quien entregó ayer un importante lote de maquinaria en la localidad de San Ramón, para encarar obras viales y otros proyectos de infraestructura en la zona. Quintana estuvo acompañado de numerosos militares que forman parte de la Fuerza Binacional de Ingeniería, integrada por oficiales bolivianos y venezolanos que se ocuparán de los trabajos, ya que el 90 por ciento de los recursos que se invertirán provienen de Caracas. La autoridad nacional, que supuestamente cumpliría sus funciones en las fronteras, dijo que en los próximos días se reunirá con Costas. Nada raro que en la ocasión Quintana le pida prestadas algunas de sus cachuchas para que la pinta de Gobernador esté completa.

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Los Tiempos: OLA DE FRÍO Y CALENTAMIENTO GLOBAL

Independientemente de las muchas hipótesis científicas, lo cierto es que la humanidad entera está compartiendo una experiencia sin precedentes

La ola de frío polar que desde hace algunos días recorre nuestro continente de sur a norte con una crudeza que no tiene antecedentes, por lo menos hasta donde alcanza la memoria colectiva, ha dejado -aparentemente- en una situación incómoda a quienes durante los últimos tiempos esgrimen la amenaza del "calentamiento global" como un argumento para promover un cambio radical en las políticas públicas en el mundo entero. Como contrapartida, parece dar la razón a quienes en el debate sobre el cambio climático se alinean entre los escépticos, los que sostienen que tal amenaza no es más que un engaño promovido por quienes por motivos ideológicos se oponen al capitalismo, al progreso y a la modernidad.

A primera vista, por lo menos si el asunto es visto desde el hemisferio sur del planeta, los datos meteorológicos y las gélidas temperaturas que reportan incluso en regiones donde jamás antes se había sentido tanto frío son suficiente prueba de que la hipótesis del calentamiento global sólo sería, como sostienen sus detractores, un fiasco.

Muy diferente, en cambio, es la interpretación que se puede hacer del fenómeno climático si se o ve -o siente- desde el otro hemisferio del planeta. Es que quienes viven en el Norte están tan desconcertados por el calor que los agobia como quienes viven en el Sur por el frío. Y si bien tanto los unos como los otros tienen suficientes elementos de juicio para llegar a conclusiones diametralmente opuestas a partir de sus propias experiencias y sensaciones térmicas, lo que parece incuestionable es que algo está pasando con el clima planetario y no es algo ante lo que sea aconsejable la indiferencia.

Así lo confirman, aunque en algunos casos con mucha cautela, los más importantes centros de investigaciones científicas del mundo. Y para respaldar sus afirmaciones cuentan con datos objetivos obtenidos mediante los más sofisticados instrumentos de medición.

Es el caso, por ejemplo, de las mediciones realizadas por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), en Estados Unidos, según los que el pasado mes de junio fue el más caluroso desde 1880, que es el primer año del que se tienen registros confiables. Durante los primeros seis meses de este año, la temperatura del mar habría superado en medio grado la media del Siglo XX.

A la interpretación de tales datos se han sumado científicos de la Agencia Espacial Estadounidense, la NASA, según quienes ese aumento de la temperatura planetaria es más desconcertante porque coincide con una mínima cantidad de irradiación solar hasta ahora presentada, lo que según sus estimaciones debería propiciar un enfriamiento. Que eso no ocurra, sostienen, puede considerarse como "la evidencia más poderosa del calentamiento causado por el hombre".

Según esas interpretaciones, los fríos invernales no serían una prueba en contra del calentamiento global, sino sólo una de sus consecuencias, por paradójico que esto parezca a neófitos en la materia. Y aunque todavía son muy fuertes las corrientes que ponen en duda tales hipótesis, lo cierto es que los más de 7.000 millones de habitantes de la Tierra estamos compartiendo una experiencia colectiva que no tiene antecedentes.

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El Deber: El derecho a escoger

En toda democracia, el ciudadano que concurre a depositar su voto en pleno ejercicio de su derecho constitucional no hace sino escoger entre varias opciones a la persona que representando a un determinado partido político debe regirlo desde los poderes del Estado. La democracia deja de ser tal si un nivel intermedio entre el ciudadano perteneciente al pueblo, fuente de la soberanía, le cierra a aquél las puertas a la pluralidad de opciones a considerar. En su ejercicio, el voto ciudadano es directo. Nada ni nadie le puede impedir que se defina en tal o cual dirección político-partidaria. Desnaturaliza la esencia de la democracia el Gobierno que incurra en semejante despropósito.

Es de lamentar, en consecuencia, que respecto a la futura elección ‘popular’ de los magistrados del sistema judicial del país, el Gobierno actual, a través de la aplastante mayoría con que cuenta en la Asamblea Legislativa Plurinacional, se valga de una reglamentación consagratoria de tan censurable irregularidad.  

Aplicando los dos tercios de votos,  que todavía los tiene, el partido gobernante del Movimiento al Socialismo (MAS) ‘preseleccionará’ a los aspirantes a tan altos cargos. La respectiva lista, obviamente integrada por gente de filiación masista o que le inspira confianza al presidente Evo Morales y a su equipo de ministros, será la única por la cual puedan votar los ciudadanos bolivianos. 

No existirán, por obvias razones, otras opciones para elegir a los magistrados de los órganos supremos de administración y control judiciales.

O sea que el voto ciudadano, en vez de directo, será desviado.  Obviamente, en dirección y beneficio de una organización política como la del jefe de Estado, confiada todavía de asegurarse la victoria en las respectivas urnas, fijadas para fines del presente año. De ahora hasta entonces, es poco probable que el MAS baje en las preferencias ciudadanas en un porcentaje que le signifique una eventual derrota. Es un tramo temporal demasiado corto para que se produzca esta contingencia.

Lo correcto es que para elegir magistrados del sistema judicial del país, los ciudadanos puedan expresar su soberana voluntad entre distintas opciones: una del Gobierno y otras de la oposición. Así sería el voto directo del pueblo el que lo defina todo y no una mayoría con una ‘preselección’ que, en realidad, no es tal, sino real y arbitraria elección con el epílogo de una simple formalidad democrática expresada en las urnas.

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La Razón: Renuncia de Barrón

Debido a procesos judiciales, de pronto no se respeta la voluntad del pueblo

Pocos imaginaban que la gestión del alcalde Jaime Barrón en la Alcaldía de Sucre duraría apenas 19 días. El candidato de la oposición al gobierno de Evo Morales ganó las elecciones del 4 de abril con el 47,19 por ciento de los votos, pero esto no fue óbice a la hora de interpretar las normas, como ocurrió con la Ley de Municipalidades, aunque para esto se tuviera que relegar la decisión democrática del pueblo y la Constitución Política del Estado.

Como este tipo de situaciones se definen, antes que nada, con criterios políticos, la legitimidad de los alcaldes interinos —tal el caso de Verónica Berríos, la sucesora de Barrón— queda en entredicho. Al final, se expone innecesariamente a alguien que, por tratarse de la primera autoridad de un municipio, debería tener el mayor respaldo posible para desarrollar un óptimo trabajo, sin presiones extras.

El asunto es que la dimisión del alcalde titular abre la puerta a una nueva elección. En siete meses, los capitalinos tuvieron cuatro alcaldes: hasta noviembre del año pasado el sillón municipal era ocupado por Aydée Nava, quien fue suspendida y desde entonces asumió Hugo Loayza. Después llegó Jaime Barrón, pero su estadía en las oficinas de la plaza 25 de Mayo duró menos que un suspiro. A Berríos la eligieron los concejales municipales en una reñida votación; sin embargo, su continuidad será definida hoy y, si bien tiene grandes posibilidades de seguir en el cargo, otro resultado significaría acrecentar la lista de alcaldes en un tiempo récord.

En medio de este enmarañado proceso, surge la preocupación por la representatividad de las autoridades en el poder. Resulta que, debido a procesos judiciales, de pronto no se respeta la voluntad del pueblo. Y, por otro lado, aunque esto fuese legal, al menos se tendrían que agilizar los juicios para no perjudicar a las administraciones gubernamentales.

Las decisiones sobre materias tan importantes como la infraestructura educativa, por ejemplo, no pueden esperar. La Alcaldía sucrense tiene tuición sobre instituciones y empresas de servicio fundamentales para el desarrollo y la estabilidad de la población, como Fancesa, EMAS (aseo urbano), Elapas (agua), CESSA (electricidad). Hasta ahora, en este año, según datos oficiales proporcionados por la gestión saliente de Barrón, sólo se registró una ejecución presupuestaria de 12 por ciento. ¿Quién responde por este retraso?

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Cambio: Certidumbre económica

Bolivia es una de las pocas naciones que supo contrarrestar los efectos negativos de la crisis financiera internacional y, contra todo pronóstico de sectores conservadores y nostálgicos del pasado reciente, alcanzó expectables índices de crecimiento económico y prevé cerrar este 2010 con un Producto Interno Bruto (PIB) superior entre 4% y 4,5% como consecuencia de la certidumbre que otorga la estabilidad macroeconómica que crea un clima que alienta las inversiones.

Esa afirmación se desprende de un informe del Banco Central de Bolivia conocido durante un encuentro internacional denominado IV Jornada Monetaria, la Política Económica Después de la Crisis Financiera, realizado hace un par de días en la ciudad de La Paz.

El presidente del ente emisor, Gabriel Loza Tellería —dirigiéndose a los asistentes—, aseguró que "la idea es compartir la experiencia boliviana de decirles cómo una pequeña economía ha logrado resultados satisfactorios en medio de una crisis".

En el encuentro participaron funcionarios de los bancos centrales de Chile, Argentina, Perú y Venezuela, además de representantes del Fondo Monetario Internacional (FMI), de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), de la Corporación Andina de Fomento (CAF), y del Centro de Desarrollo de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), entre otras entidades.

Sin embargo, los logros alcanzados por la economía boliviana deberán enfrentar —en lo que resta del año— "los resabios y los coletazos" de la crisis financiera internacional, la que si bien muestra señales de recuperación, todavía es insuficiente, lo que implica que la crisis aún no ha sido superada del todo, ya que después de la recesión global los países ahora enfrentan la crisis de la deuda, es decir, la otra fase de la crisis del sistema capitalista.

Según el ministro de Economía y Finanzas, Luis Arce Catacora, la estrategia boliviana no puede ser de salida de la crisis —como asumen otros países—, sino de impulso fiscal para generar empleo, crecimiento económico y redistribución de los ingresos, "que fue una de las principales herramientas" para evadir la recesión y seguir con el desarrollo.

En este contexto, la política monetaria asumida por el BCB, con el firme como decisivo respaldo del Gobierno Nacional, traducida en la bolivianización de nuestra economía y las bajas tasas de interés, fue fundamental para mantener estable el sistema financiero nacional.

Los últimos datos oficiales dan cuenta de que el 48% de los depósitos y cartera en la banca son en moneda nacional. A esto se suma la estabilidad de los precios en la canasta familiar, tomando en cuenta que la inflación se encuentra en sus niveles más bajos, 1,3% en los últimos 12 meses.

Además, durante el primer semestre de 2010, las Reservas Internacionales Netas (RIN) del BCB alcanzaron a más de 8.600 millones de dólares, es decir, al menos el 50% del (PIB), pese a un contexto macroeconómico internacional difícil, y ese crecimiento se mantuvo constante en los últimos años.

En ese sentido, la previsión gubernamental sobre un crecimiento de entre el 4% y el 4,5% del PIB hasta fines de este año coincide con los cálculos de la Cepal, cuya institución ya había pronosticado durante el periodo de la crisis financiera, en 2009, que Bolivia sería uno de los pocos países de América Latina que continuaría creciendo durante esta gestión. Esta realidad económica ha sido corroborada por ejecutivos de organismos internacionales de financiamiento, como Emilio Uquillas, de la Corporación Andina de Fomento (CAF), quien aseguró que Bolivia muestra indicadores muy favorables, ya que alcanzó en la región la tasa de crecimiento más alta durante 2009 y "por eso ahora se ubica entre los países más estables y de mayor éxito en la conducción económica".

"Mantenemos las expectativas positivas en el crecimiento de la economía boliviana y acompañamos esto con importantes proyectos de inversión en infraestructura y emergencias naturales", agregó Uquillas, para quien, el actual sistema financiero boliviano le hace favorable para recibir más créditos.

Y el récord alcanzado por las RIN proporciona al país una sólida protección contra choques externos. Es preciso destacar que el histórico incremento de las RIN se originó en los importantes ingresos de divisas por exportación de gas —debido a la nacionalización de los hidrocarburos—, por las remesas de residentes bolivianos en el exterior y las ventas de dólares al BCB debido a la preferencia por la moneda nacional. Es decir, dentro de las políticas del Estado, el ente emisor contribuyó a la estabilidad macroeconómica controlando la inflación, promoviendo la bolivianización de la economía, preservando la estabilidad del sistema financiero nacional y reduciendo las vulnerabilidades externas.

En este contexto fue posible la recuperación de la soberanía monetaria porque la apreciación del boliviano, estabilidad cambiaria, modificaciones al encaje legal, límites de posición de cambios, previsiones diferenciadas por cartera para promover operaciones en moneda nacional y desincentivar el uso de moneda extranjera permitieron vigorizar la bolivianización de la economía, alimentar el crecimiento del PIB, fomentar la inversión y, principalmente, dar certidumbre al pueblo.

El Banco Central de Bolivia contribuyó a la estabilidad macroeconómica controlando la inflación, promoviendo la bolivianización de la economía, preservando la estabilidad del sistema financiero nacional y reduciendo las vulnerabilidades externas.

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La Prensa: Luces y sombras de las leyes orgánicas

La independencia de órganos ha quedado sepultada bajo el peso de los nombramientos de personas que tengan la aprobación del oficialismo.

Las leyes orgánicas promulgadas por el Gobierno del presidente Evo Morales que fueron elaboradas por sus asesores para enviarlas al Órgano Legislativo, donde se cumplió la orden de aprobarlas sin mayores modificaciones, tienen luces y sombras que las convierten en centro de la polémica nacional.

El Parlamento tuvo que emprender una veloz carrera contra el tiempo para aprobar los cinco instrumentos antes del 21 de julio, plazo límite que el Presidente se encargó de hacer cumplir amenazando incluso con declarar una huelga de hambre como en sus mejores épocas de dirigente sindical.

Las cinco leyes pretenden complementar la Constitución Política del Estado (CPE) y consolidar el cambio hacia un Estado Plurinacional con alto contenido socializante e indigenista. Para su aprobación, el oficialismo ha tenido que recurrir a su arrolladora mayoría parlamentaria y así aplastar a una oposición endeble y desconcertada.

La Ley de Autonomías y Descentralización, donde estas palabras han sido desvirtuadas porque se han estrellado contra el centralismo, es la más cuestionada por la oposición. La eliminación de competencias importantes sobre distribución de recursos económicos ha generado un descontento que amenaza extenderse a aquellas regiones donde la Gobernación está en manos opositoras.

La Ley de Régimen Electoral, que viola la libertad de expresión en varios puntos al prohibir a los candidatos a cargos en el Órgano Judicial opinar sobre el tema electoral e impone una virtual censura de prensa al prohibir a los medios entrevistar a esos candidatos bajo la amenaza de ser castigados, corre el riesgo de ser también duramente cuestionada.

En síntesis, las leyes orgánicas, especialmente de los órganos Judicial y Electoral y del Tribunal Constitucional, se han convertido en instrumentos destinados a que el Órgano Ejecutivo controle el Estado mediante una serie de mecanismos cuidadosamente planificados. La independencia de órganos ha quedado sepultada bajo el peso de los nombramientos o elecciones de personas que, de alguna manera, tengan la aprobación del oficialismo.

En las leyes, sin embargo, hay algunos aspectos positivos. Uno de ellos es que en cada una se establece el principio fundamental de acceso a la información para cualquier ciudadano que lo solicite, a menos que la información se encuentre entre las excepciones que establezca una ley expresa.

Ése constituye un avance en el derecho de la sociedad a conocer cómo el Estado, en todos sus órganos, incluyendo gobernaciones, municipios, etc., administra el país.

Para cumplir esa obligación con mayor rigor, se hace imprescindible y urgente la promulgación de una Ley de Acceso a la Información Pública que debería basarse en el modelo aprobado recientemente por la Organización de Estados Americanos (OEA) y recomendado a los Estados miembros en su Asamblea General de Lima, Perú, el mes pasado.

Bolivia es uno de los siete países del continente que carece de una ley de acceso a la información, exigida por los organismos internacionales como un mecanismo de lucha contra la corrupción.

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El Diario: “Dividir para reinar” y la desintegración nacional

Mientras algunos gobernantes bolivianos, aunque con malos resultados, se empeñaron en unificar al país, otros se dedicaron deliberadamente o aun contra su voluntad, a dividirlo y enfrentar hasta la violencia a algunos sectores y clases sociales, regiones, instituciones e inclusive etnias y poblaciones urbanas. Lamentablemente, tal es el panorama general que se observa en el acontecer boliviano, no sólo del tiempo actual, sino desde tiempo atrás, aunque siempre con resultados catastróficos para el país en general.

Ese panorama salta a la vista en la actualidad y pareciera que se va profundizando más y más, sin que se pueda pronosticar hasta qué extremo llegará, aunque se puede prever que si las cosas siguen marchando en ese sentido divisionista, Bolivia quedará fragmentada en mil partes y así podría ser víctima de las ambiciones conocidas de algunos políticos populistas y vecinos próximos que, por su parte, estarían alentando esa maniobra maquiavélica de dividir para reinar.

Los ejemplos al respecto son palpables y preocupantes y es necesario enumerarlos porque su objetividad es innegable. Primero se fue creando y luego profundizando la división de hecho que existe entre el oriente y el occidente del país. No sólo eso, se acentuó el enfrentamiento político entre esas regiones hasta el extremo de poner al país por lo menos al borde de una guerra civil. Esa táctica de dividir para reinar, que llegó a niveles delirantes, se acentuó con denuncias de terrorismo, separatismo, autonomías, federalismo, racismo y otros procedimientos que profundizaron el abismo entre las dos grandes regiones del país.

Tras de esos hechos al presente la división se ha extendido a la población rural, que ha terminado dividida entre campesinos e indígenas, los mismos que están a punto de agarrarse de los pelos, con motivo de una marcha de originarios de las regiones orientales hacia La Paz con demandas económicas y sociales. En ese sentido, la división de esos sectores es alentada desde altos niveles de oficialismo que, por su parte, atacan a los dirigentes de los “movimientos sociales” con críticas y agudos adjetivos calificativos.

Por si fuera poco, las obsesiones para mantenerse en el Gobierno han obligado al sector oficialista a dividir a los pequeños y casi inofensivos y agónicos partidos políticos que existen en el país y que constituyen el necesario contrapeso para que el “Estado plurinacional” no corra al abismo en forma desbocada y, escuchando sus observaciones y críticas, proceda con un mínimo de lógica a hacer las rectificaciones necesarias.

A esa división entre grandes regiones del país, los entredichos entre kollas y cambas, “karas” y “taras”, indios y blancos, etc., últimamente se echa más leña al fuego del divisionismo con la cuestión de las llamadas autonomías, problema que llegó a un punto candente con la elaboración de una Ley que ha llevado la situación al rojo vivo. Es más, el Parlamento, conocido ahora como “Asamblea” del “Estado plurinacional” que sustituyó a la Nación y que debe ser el centro donde se dilucidan las contradicciones, se ha convertido en el foco de ostensibles antagonismos que son la inevitable fuente de violencia.

Empero, el caso más grave de esta política de dividir para reinar se presenta en últimos días en la ciudad de La Paz, donde en forma consciente se enfrenta a la Alcaldía y la Gobernación (antes Prefectura), al extremo vergonzoso de que sus representantes llegaron al punto de jalarse de los cabellos con motivo de los festejos de la gloriosa fecha del 16 de Julio, punto de partida de la creación de la Nación boliviana.

Los casos de la maniobra maquiavélica de dividir para reinar son incontables, con el antecedente de que en vez de disminuir aumentan en progresión geométrica y que de no ponerles fin, más a la corta que a la larga, terminarán por desintegrar a Bolivia, mientras países vecinos ven esa situación con agrado, ya que “no existe mayor placer para un Gobierno que ver al Estado vecino en descomposición”.

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El Mundo: Privilegios

Hay momentos en la historia de nuestra patria que no dejamos de recordar, por la trascendencia que tuvieron y porque nos muestran situaciones que fácilmente pueden ser asociadas con la realidad que nos corresponde vivir, uno de esos momentos fue el que marcó el preludio de la Revolución Nacional y que debería dejarnos sabias enseñanzas. Todo comenzó cuando las fuerzas aliadas de la Segunda Guerra Mundial utilizaron el chantaje para poner el estaño boliviano al servicio de las potencias occidentales, sin que reconozcan el valor del mismo y más bien recogiéndolo a precio de gallina muerta.

Una acusación al agregado militar boliviano en Alemania, de haber pactado con el Gobierno de Hitler, hizo que como resultado, el Gobierno del Gral. Enrique Peñaranda sometiera el honor nacional al servicio de los Estados Unidos de Norteamérica, en un acto duramente censurado por la generación joven de las Fuerzas Armadas que terminó haciéndose cargo del poder.

El My. Gualberto Villarroel, apoyado por un grupo conocido como la Logia Radepa, tomó el mando de la nación y levantó como bandera los derechos de los indígenas, a quienes reunió en un Primer Congreso Nacional Indigenista y luego los recibió con significativos actos públicos en el Palacio de Gobierno, como había sucedido sólo en contadas oportunidades hasta ese momento de la vida nacional.

A pesar de las advertencias de que fue objeto, de parte de personas e instituciones que simpatizaban con el movimiento, pero que estaban en desacuerdo con los procedimientos, el Gobierno inició una dura persecución a los opositores, en especial empresarios y ex parlamentarios de la derecha, encarcelándolos e inclusive asesinando a un grupo de aquellos, arrojándolos en un barranco, sobre el camino a los yungas paceños, en el lugar denominado Chuspipata.

La reacción por los actos de violencia se manifestó con marchas y otras muestras de protesta, dentro de las cuales se produjo la muerte de un universitario, por causas hasta hoy desconocidas.

La resistencia al Gobierno que se auto calificaba como amigo de los pobres, no decayó y mas bien se fue acentuando, hasta el 21 de julio de 1946, cuando el pueblo enardecido ingresó en el Palacio de Gobierno y lanzó el cuerpo del Presidente sin vida, desde uno de los balcones y colgó el cadáver en uno de los faroles de la Plaza Murillo, junto a los de su edecán y de su secretario.

Hoy, 64 años después de ese hecho luctuoso, hay mucha gente, dentro de las clases populares de la sede del Gobierno que evoca la memoria del Presidente mártir y de sus acompañantes, y no alcanza a comprender cómo el pueblo enardecido resulta incontrolable y es capaz de cometer cualquier hecho insólito, movido por la ira.

Las ideas de las clases sociales privilegiadas, en desmedro de los demás, que fue la inspiración de la Segunda Guerra Mundial y la de este hecho que para los bolivianos tiene especial trascendencia, debe ser motivo para mostrarnos que luchar por buscar la unidad, antes que ahondar las diferencias, puede permitirnos gozar un futuro halagador.

Hoy vemos con preocupación una cantidad de normas, incluyendo al Constitución Política del Estado, que tienden a crear estratos sociales privilegiados, enfrentándolos con el resto de la ciudadanía, que no sólo tienen que ver la forma en que se busca consolidar esos privilegios, sino que van creando reacciones de quienes se ven desfavorecidos, por medidas que en muchos casos aseguran que los están beneficiando.

Poner el beneficio del poder al servicio de unos cuantos, puede traer a la larga situaciones imprevisibles, ya que quienes son marginados y perseguidos pueden tener en algún momento la posibilidad de cambiar la condición de perseguidos en perseguidores.

Si bien los hechos del pasado que mencionamos, fueron producto de un Gobierno de facto, debemos coincidir en que al momento estamos viviendo un proceso de democracia donde los poderes del Estado son manipulados de tal manera que están condicionados a servir los designios de una sola autoridad, al extremo de convertirla en un superpoder, con todos los riesgos que ello significa.

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Opinión: El país de autonomías y los estatutos regionales

La promulgación de la Ley de Autonomías y Descentralización por parte del presidente del Estado Plurinacional Evo Morales, ha completado el paquete de cinco leyes que permitirán la aplicación de una nueva arquitectura institucional en el país.

Estas normas legales fueron  aprobadas por la Asamblea Legislativa Plurinacional en el tiempo establecido por la Constitución Política del Estado. Es cierto que la mayoría oficialista garantizaba la victoria legislativa en su aprobación, aunque el análisis y la discusión no estuvieron libres de presión sobre los asambleístas del oficialismo que recibieron incluso la advertencia presidencial en sentido de que si no ajustaban al tiempo establecido el Presidente podía entrar en una huelga de hambre. La resistencia de la oposición fue estéril y no pasó del bochorno en el hemiciclo. Así, las leyes del Órgano Electoral, del Régimen Electoral, del Tribunal Constitucional y del Órgano Judicial y ahora de las autonomías, son instrumentos que regirán el futuro del país.

La Ley de Autonomías es el eje central porque efectivamente busca una reorganización territorial, la recomposición del poder político y una reasignación de dinero a las regiones.

Por mucho optimismo que invadió el lunes al aparato oficialista cuando el presidente Morales promulgó la ley, lo que nadie puede ignorar es que ésta es el inicio de un largo proceso, que estará lleno de escollos en el camino de los planes gubernamentales, porque entraña no sólo nuevas realidades en su aplicación misma, sino la continuación de pasos legales que en el momento de darse significarán que las regiones perciban los efectos de la ley en la realidad concreta sobre ingresos económicos y competencias.

Lo que ha ocurrido con la promulgación de la Ley de Autonomías es evidentemente, como ha dicho el Presidente, un paso inédito en el proceso de transformaciones que quiere el Gobierno, pero en realidad es el comienzo de entender el país con la participación innegable de las regiones y de sus aspiraciones, que en muchos casos, estarán en contra de los principios de la misma ley, lo que tendrá que ser debatido en instancias correspondientes.

La Ley de Autonomías promulgada es el inicio del proceso, luego vienen sus reglamentos pero en seguida la discusión de los estatutos autonómicos de cada departamento en las Asambleas Departamentales y su aprobación con dos tercios de votos.

En los departamentos que aprobaron las autonomías y sus estatutos el problema no será de fácil solución aún cuando las asambleas tengan una mayoría, pues lo que está en juego es la percepción de ingresos económicos y el ejercicio del centralismo que podría terminar por hacer de la autonomía algo ficticio.

En el caso de Cochabamba, esta labor que realizarán los asambleístas, tiene una característica muy propia: la mayoría oficialista tendrá que meditar con mucho cuidado respecto a su responsabilidad con el departamento. Su mayoría les otorga un compromiso mucho más exigente con la región y sus habitantes, respecto a que la autonomía de Cochabamba sea en el futuro, una productiva y comprometida con los intereses de los pobladores.

El proceso de las autonomías, tan especial en sus tiempos políticos, es decir de las autonomías departamentales impulsadas por la denominada ?media luna? hasta la autonomía capturada por el Gobierno, recién comienza. Habrá que ver en qué deriva, si en un mayor acaparamiento de poder centralista o en un equilibrio. Lograr esto último está en manos de los asambleístas departamentales, pero sobre todo en la capacidad de diálogo,  unidad de la gente y en la proyección de las regiones que definan sus estrategias y vocación de desarrollo.

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Clarín, Argentina: Enriquecimiento para investigar

El marcado crecimiento patrimonial del matrimonio Kirchner durante las sucesivas gestiones presidenciales ?un 710% desde 2003? ha carecido, hasta ahora, de un debido control y esclarecimiento. Y la razones de esto se encuentran en la ausencia de disposiciones legales que limiten la intervención económica de quienes ejercen la máxima magistratura ?al modo de las democracias más maduras en esta temática?, como en la corrosión de los cuerpos de control y juzgamiento.

Este último aspecto provoca especial preocupación por hechos como el reciente desplazamiento de la Fiscalía de Investigaciones Administrativas (FIA) de Eduardo Blanco Alvarez, el auditor contable que advirtió más de dos docenas de incongruencias en las declaraciones patrimoniales del patrimonio de los Kirchner. Debe recordarse que en su momento también Manuel Garrido fue objeto de diversas medidas que acotaron su radio de investigación, hasta que se lo forzara a renunciar a la titularidad de la FIA.

A la intolerancia de controles adecuados en el área administrativa se le ha sumado un severo condicionamiento sobre la Justicia, lo cual ha permitido que se cierre una causa abierta que investigaba el crecimiento patrimonial de los Kirchner durante el año 2008, sin permitir una razonablemente exhaustiva labor probatoria. Así, la cuestionada decisión del juez federal Norberto Oyarbide avaló un pedido de enjuiciamiento, el cual fue rechazado por la mayoría oficialista de la actual integración del Consejo de la Magistratura. De este modo, el poder político ha logrado hasta ahora restringir la posibilidad de realización de una investigación patrimonial profunda, pero lo ha hecho al costo de debilitar la actuación de organismos de control administrativos y de fiscales y jueces.

Ahora, y ante un nuevo incremento patrimonial durante el año 2009, se ha formulado una nueva denuncia ante la Justicia, la cual se espera que reciba un tratamiento imparcial y profundo, adecuado a la gravedad de la hipótesis que la funda: que el enriquecimiento se habría debido a una asociación ilícita.

El aumento del patrimonio del matrimonio Kirchner durante sendas gestiones presidenciales no ha sido debidamente investigado por los órganos estatales o la Justicia.

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