Este 15 de marzo Siria cumple el primer aniversario desde el estallido de las revueltas contra el régimen de Bashar al Assad. Motivada por la Primavera Árabe en otros países, la revolución siria comenzó reclamando reformas democráticas y quedó teñida de sangre, cobrando cada día nuevas víctimas, y sin visos de solución. Desde el inicio de las revueltas, Siria se dividió en dos polos principales: la oposición que lucha contra «la tiranía» del régimen, reclamando «libertad, dignidad y democracia», y las fuerzas gubernamentales, que luchan contra grupos armados de la oposición por sus incesantes masacres de civiles. Según los manifestantes, la represión del Ejército, en estos días, es brutal. «Yo solo quiero saber por qué las Fuerzas Armadas y los servicios secretos de inteligencia nos están disparando», exclama un manifestante que prefiere mantener su anonimato. Sin embargo, otros aseguran que solo días después de que se iniciaran las protestas, perdieron a sus parientes militares en la ciudad de Deraa, la cuna de las protestas. Semanas más tarde, grupos encapuchados quemaron edificios gubernamentales y el Ejecutivo comenzó a hablar de una rebelión armada.
Fuente: ActualidadRT
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