Consternación. Sujeto se colocó cinco cartuchos en las piernas y genitales que luego activó en el techo de su casa tras golpear salvajemente a su conviviente, a quien acusaba de infidelidad. Dejó tres cartas a pareja, hermano y padres para despedirse. Cegado por el dolor y la cólera de una supuesta infidelidad, el ex trabajador de la mina San Rafael, Walter Castro Callasaca (32), tomó la trágica determinación de autoeliminarse.
Cogió cinco cartuchos de dinamita, los colocó entre sus piernas, y luego prendió la mecha. La explosión hizo volar su cuerpo en miles de pedazos. Era su forma de vengar la afrenta de su conviviente. Al promediar las 07.20 horas del último sábado, el sujeto mantuvo una acalorada discusión con su pareja Máxima Quispe Apaza (27), a quien la agredió brutalmente.
La hermana de la mujer, quien escuchó la gresca desde la habitación contigua, intervino en la discusión. El sujeto salió del cuarto para presuntamente buscar un taxi y evacuarla al hospital, pues había quedado inconsciente. A los pocos minutos, su hijo de ocho años se percató que su padre no iba a la calle, sino que se encontraba en el techo del inmueble de cinco pisos, ubicado en el jirón Huiracocha 263, de la urbanización Santa Catalina de Juliaca. Allí el suicida habría tomado unos cinco cartuchos de dinamita que dividió en tres grupos y los conectó con dos mechas lentas.
Según las primeras pericias de la Policía, el sujeto increíblemente colocó un grupo de explosivos en sus testículos, se sentó en el piso de su techo y finalmente activó el fuego. Segundos después, el estallido desperdigaba por los techos y patios vecinos, las partes del cuerpo destrozado. La detonación dejó un forado en el techo de la vivienda. Se cree que los explosivos hicieron volar el cuerpo del hombre unos 30 metros de altura. Hasta el lugar llegaron agentes de Serenazgo de Juliaca, quienes encontraron inconsciente a la pareja del suicida, en la cama del tercer piso y la evacuaron a una clínica privada.
CUERPO EN PEDAZOS
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Durante las diligencias del levantamiento del cuerpo, el fiscal de turno de la provincia de San Román, Juan Salinas Cuadros, y agentes de Seguridad del Estado de Juliaca, recogieron los restos de unas 10 viviendas aledañas y calles cercanas, en bolsas de plástico. En el lugar de la explosión hallaron ambas piernas. En el techo de calamina de la vivienda posterior encontraron los brazos y la cabeza. Fueron las únicas partes del cuerpo que se podían distinguir. El resto de los órganos estaban simplemente irreconocibles, sobre todo la parte de los genitales, la cintura y el abdomen.
“Es como si se hubiesen hecho polvo”, comentó el mayor PNP, Guillermo Moreyra Cahuana, jefe de Seguridad del Estado.
Fuente: Red Uno
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