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Cuando Sabella se convenció de que debía anclar, todo se allanó. Le inyectó seguridades a su proyecto para convencer a una base de jugadores e imprimirle un estilo reconocible a la selección. Lo hizo desde conductas previsibles para afirmar el compromiso y espantar años de experimentos inexplicables. La magia de Messi y los buenos resultados consolidaron el ciclo, tanto que con impensada antelación el entrenador tiene prácticamente definido el plantel que jugará en Brasil 2014. "Podría decir que tengo alrededor del 70% de la lista", adelantaba en febrero el DT. Esa sensación se afirmó. Hay, al menos, 16 futbolistas seguros. Él comenzó a espantar las vacilaciones, y la reanudación de la ruta clasificatoria cimentó sus presunciones. Pese a los zarandeos que el imprevisible reino del fútbol suele esconder, quedan muy pocos casilleros libres. Y hasta los pretendientes aventajados son bien reconocibles.
Sabella ha nominado hasta ahora un amplio abanico de 97 futbolistas. Pero las convocatorias y las formaciones muestran sucesivos puntos de contacto; entonces, la construcción de la lista mundialista se articula desde la lógica. Romero, Garay, Zabaleta, Fernández, Mascherano, Gago, Higuaín, Agüero, Di María, Messi? son certezas que no demandan explicación. Y para completar la porción que aún ofrece algunas dudas, partidos como el de anteayer en La Paz despejan más intrigas porque Sabella corrobora que las alternativas responden. Sobran pistas.
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La arquitectura de la lista presentaría tres arqueros, siete defensores, siete volantes y seis delanteros, aunque la figura de Di María se podría ubicar en cualquiera de estos dos últimos lotes. Para aproximarse a las elecciones de Sabella hay que entender qué busca el DT: disponer de futbolistas funcionales, que le permitan modificar esquemas tácticos durante la marcha de un partido con los mismos nombres, es decir, sin tener que necesariamente recurrir a los cambios. Un ejemplo es Campagnaro, que desde ya tiene una posición favorita, pero le puede cubrir la zaga, las dos bandas y se adapta a línea de 3, de 4 y de 5.
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Surgen dos cupos en el fondo. Domínguez, el capitán de la selección local, y Coloccini -ahora se recupera de una lesión en la espalda- para la zona central, y el ascendente Peruzzi o Clemente, que se acomoda a los dos perfiles. Entre los volantes se anotan más candidatos. Montillo creció en la consideración de Sabella y José Sosa es una vieja debilidad del técnico, pero tendrá que estar atento a su continuidad en el fútbol de Ucrania (¿o le convendrá una transferencia en la temporada previa al Mundial?) para no retrasarse. Ponzio o un histórico de Pachorra como Braña para ser el recambio de Mascherano, y Guiñazú o Maxi Rodríguez para ofrecer soluciones en diferentes sectores del eje medular.
Arriba están los Cuatro Fantásticos. Y Lavezzi, el 5° elemento. Y alguien más? Sabella necesita una referencia con altura, un jugador de área como variante para Higuaín, y por eso las características de Di Santo o Barcos aventajan a Palacio.
Han quedado muy relegados Tevez -nunca fue citado por Sabella-, Ricky Álvarez, Demichelis, Pastore, Licha López? ¿Se puede esperar alguna sorpresa? Cuando todavía faltan 441 días para el partido inaugural, no conviene descartar ninguna aparición. Por cierto, tal vez Sabella busque el momento para darle minutos a Erik Lamela, acelere el debut del pibe Mauro Icardi y Nicolás Burdisso, que salió por la rotura de los ligamentos de la rodilla izquierda en Barranquilla y nunca más volvió, tenga una oportunidad. Pisa sobre seguro el entrenador, con la certidumbre de panorama despejado.
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