Francia.- Quien fuera un estrecho excolaborador del presidente francés fue sentenciado este viernes a tres años de prisión, uno de ellos bajo brazalete electrónico, entre otras cosas por hechos de violencia durante la manifestación del 1 de mayo de 2018, que dieron lugar a un sonado escándalo político en Francia.
«Usted ha sido investido de un cierto poder, real con respecto a sus funciones, supuesto por su proximidad al Presidente de la República», dijo la presidenta del tribunal Isabelle Prévost-Desprez al pronunciar la sentencia.
«Ha traicionado la confianza depositada en usted por este nombramiento», continuó. El tribunal optó por esta condena «habida cuenta de la gravedad de los numerosos actos, de las misiones que usted llevó a cabo, que le exigían rigor y ejemplaridad, y de su comportamiento, insoportable para la sociedad».
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El magistrado subraya la «sensación de impunidad y omnipotencia» del acusado, que también fue declarado culpable de haber utilizado fraudulentamente sus pasaportes diplomáticos tras su despido, de haber fabricado un documento falso para obtener un pasaporte de servicio y de haber portado ilegalmente un arma en 2017.
Durante el juicio celebrado en septiembre, la fiscalía había solicitado dieciocho meses de prisión en suspenso para Alexandre Benalla y penas de dos a doce meses de prisión condicional para sus coacusados, el ex empleado del partido presidencia ¡En Marche! Vincent Crase y dos oficiales de policía.
Crase, ex gendarme de la reserva de 48 años, fue condenado a dos años de prisión en suspenso.
Los policías Maxence Creusat y Laurent Simonin fueron condenados a una multa de 5.000 euros y a tres meses de prisión, respectivamente, sin antecedentes penales, por haber transmitido imágenes de videovigilancia a Alexandre Benalla.
Primer escándalo bajo la presidencia de Macron
Alexandre Benalla había sido identificado por el diario Le Monde el 18 de julio de 2018 en un video en el que aparecía, con un casco de las fuerzas del orden, mientras reprimía a una mujer y un hombre, en plaza de la Contrescarpe de París, al final de una jornada de manifestaciones del Día del Trabajador.
Miembro del gabinete presidencial, el joven, de 26 años en ese momento, se había integrado ese día en la policía como simple observador.
El artículo había desencadenado un terremoto político, cuyas réplicas han sacudido la cúpula del Estado durante muchos meses, desde las revelaciones de la prensa hasta las comisiones parlamentarias.
Perseguido desde entonces por otras investigaciones judiciales, Alexandre Benalla se enfrentó al tribunal durante tres semanas, con su amigo y antiguo empleado del partido presidencial (LREM) Vincent Crase, así como con dos policías.
El tribunal consideró que los dos hombres habían ejercido «violencia ilegítima» sobre un total de cinco personas en el Barrio Latino.
Vincent Crase también fue condenado por llevar ilegalmente un arma ese día.
El tribunal dictó condenas adicionales de cinco años de inhabilitación para ejercer cargos públicos para Alexandre Benalla y de diez años de inhabilitación para portar armas, al igual que para Vincent Crase.
La defensa de Benalla había abogado por su liberación con la excepción del uso fraudulento -reconocido- de pasaportes diplomáticos. Había denunciado un «maremoto mediático», un «cataclismo» para un hombre que ha sido «demonizado».
Sus abogados habían argumentado que él y Vincent Crase habían «ayudado a detener» a los autores de un delito «flagrante», tal y como permite la ley en determinadas circunstancias, alegando que su actuación fue «proporcionada».
Con AFP
Fuente:Radio Francia Internacional

