El ejercicio de la función pública, intima dedicación a tiempo completo, idoneidad y capacidad en todos los niveles, así como el perfeccionamiento del carácter y el fortalecimiento de la conducta dentro de las normas éticas. Con esos requisitos las políticas de gestión pública alcanzan los resultados que uno espera.
La gestión de Manfred Reyes Villa se inició el 3 de mayo de 2021 en medio de expectativa ciudadana, esperanza que se justificaba porque los cochabambinos experimentamos frustraciones por el alto nivel de inacción de los ediles que a su turno fueron elegidos desde el año 2005 y ocasionaron el estancamiento del desarrollo de la ciudad por sus actos irregulares.
De mayo a la fecha, los problemas de la ciudad no están resueltos, porque el Alcalde ha recibido con una deuda de 530 millones de bolivianos, un presupuesto de ingresos sobrestimado en 200 millones y una entidad con cimientos rotos por la corrupción en los niveles ejecutivo y técnico-operativo, porque la Alcaldía estaba loteada entre concejales demócratas, masistas y de UN, cuál si se tratase de una pertenencia política de ellos.
Los eslóganes de “Corazón de la Madre Tierra”, “Hagamos bien las cosas” y algún otro, fueron artificiosas para disimular las monstruosidades económicas que ejecutaban, profundizándose en la gestión del suplente temporal Iván Tellería Arévalo, que hicieron muy mal las cosas, que al Alcalde Manfred Reyes Villa le está costando zanjar para devolver a los ciudadanos una entidad creíble, con principio de autoridad y, sobre todo, sólida.
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En este corto tiempo ha sobrellevado turbulencias como: la pandemia del coronavirus y jurídicos por los forzados procesos en su contra, mucho más aún por la “misteriosa” desaparición de la Sentencia Constitucional Plurinacional Nº 0012/2021 de 11 de marzo que declaró inconstitucional la prosecución y el procedimiento de juicio oral en rebeldía, algo que hasta la fecha los magistrados del Tribunal Constitucional no han explicado ni tienen la capacidad de imaginar porque se esfumó la citada resolución.
Que la ciudad ha cambiado de mayo a la fecha, no hay duda. Que falta por hacer, sí y mucho. Que el alcalde debe hacer ajustes técnicos y administrativos para optimizar los recursos económicos y humanos, ni duda cabe.
Finalmente, señalar que la ejecución presupuestaria de 2021 no superaría el 75%, pero considero más que óptimo, si se tiene en cuenta que del 4 de enero al 30 de abril (gestión de Iván Tellería) la ejecución en inversión fue “cero” por ciento, y a partir del 3 de mayo Reyes Villa prestó la mayor atención a la gestión del sistema de salud por el Covid-19, y desde el 1 de septiembre a la inversión pública.
Los cochabambinos esperamos que el año 2022 se logre superar las dificultades y se concreticen proyectos como la Costanera del Sur, la laguna Alalay y su entorno ecológico, la ciclo ruta, los parqueos automatizados, los contenedores soterrados, la recuperación de espacios para los peatones, el reordenamiento vehicular del caos que generan los transportistas federados y libres que hacen lo que les viene en gana, y lo que más nos agobia, el cierre del botadero de K’ara K’ara.
Henry Gonzalo Rico García
El autor es Abogado, docente en la UMSS y Asesor y Vocero de la Alcaldía
