Siguiendo el hilo de nuestra anterior entrega titulada: “Los idus de marzo de Putin”, un agente suyo, dándoselas de Cesar señaló: “Acuérdese que marzo no ha comenzado aún”, a lo que le replicamos, que Ucrania tampoco se ha rendido todavía. De ahí dimana el epígrafe de esta nota, recordando la obra de Ian Fleming del género espionaje, encarnada por el ficticio agente 007 del M16 británico James Bond, que tanto éxito obtuvo en la industria del cine, hasta convertirse en el más fiel epígono del actual psicópata invasor de Ucrania.
En ese anterior artículo expusimos esa sabia, como extraordinaria descripción acerca del “Mal de Hybris”, una lacra que se atribuía en la antigua Grecia al héroe que alcanzaba la gloria y, poseído por el éxito, su desmedido ego le brindaba la sensación de poseer dones especiales que lo hacían comportarse como un dios, capaz de realizar cualquier emprendimiento, hasta el de enfrentarse con los propios dioses, sin reparar siquiera en ese sabio adagio que reza: “Aquel a quien los dioses quieren destruir, primero lo vuelven loco”.
Si bien es cierto que esta mala reencarnación de Hitler nos tuvo sorprendidos con su notoria inteligencia, no es menos cierto que su “Blitzkrieg” o guerra relámpago, emprendida contra la pacífica, como noble nación ucraniana, más se asemejó a una entrada carnavalera, criminal y asesina, que echó por tierra ese concepto que la historia relataba sobre estrategia militar, y solo mostró los verdaderos alcances de este megalómano que, para cubrir esa aventura, volvió a utilizar su manido pretexto: “Restaurar la grandeza de Rusia” curiosamente plagiado del slogan aquel: “America Great Again”, “América grande otra vez”.
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Eh ahí los alcances de este “reptil, pálido como un piojo de peluca, frío y sin emociones”, como con enorme intuición fuera calificado hace 22 años por la ex Secretaria de Estado de los EEUU., Madeleine Albright, ya que lo único que logró engrandecer fue su inmensa fortuna, a costa de esa Rusia expoliada.
Lo jocoso de esta historia, es que este corsario aplica las mismas fórmulas de ataque de las SS nazis, y utiliza para su nave de asalto un mascarón de proa igual al del antiguo marxismo, a cuyo bordo recalaron todos los líderes populistas, pseudo izquierdistas y ultranacionalistas de la región, como si del Dalai Lama de la política se tratara, sin reparar en que su visita fue a un loco criminal de guerra, que ya ha ocasionado más de un centenar de muertos en su despiadada invasión a un país libre y soberano, dizque para “deponer a su gobierno de drogadictos y neo nazis” como él mismo señaló, que está presidido por un judío, cuya familia fue víctima de los campos de concentración.
En la historia mundial de la guerra, es la primera vez que esta empieza con la crónica de una invasión anunciada, como lo hizo Putin, lo que ha devenido en una cerrada repulsa de todos los países europeos, y de las Naciones Unidas en general. Hasta la aliada China ha relativizado mucho su antigua postura, ante la amenaza del delirante de desencadenar un holocausto nuclear, en caso de perder su malhadada aventura, señal inequívoca que ha decretado la suerte que corra este psicópata, al terminar esta película que bien podría titularse, “De Rusia con Horror”.
Álvaro Riveros Tejada
