Dos son sudamericanas y una europea. Un exministro del Interior de Paraguay recordó que ya se establecieron nexos entre el PCC y ‘Ndrangheta

eju.tv
Baldwin Montero Plaza /La Paz
Al menos tres peligrosas organizaciones criminales, una europea y dos sudamericanas, aparecen mencionadas detrás del caso del narcotraficante uruguayo Sebastián Marset, identificado como uno de los principales cabecillas de los carteles que exportan drogas a Europa y África generando ganancias multimillonarias.
El ahora hombre más buscado en Bolivia es líder del denominado Primer Cartel Uruguayo (PCU) cuya sigla tiene tatuada en la mano derecha, organización criminal que, según informes de inteligencia de Uruguay y de Bolivia, opera junto al Primer Comando de la Capital (PCC) de Brasil, con cuyos operadores tomó contacto desde muy joven, cuando a sus 20 años purgó una condena en su país por tráfico de marihuana.
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A estas dos se suma ‘Ndrangheta, una organización criminal de Italia cuya zona de actuación predominante es Calabria y que desde los años 90 es considerada el elemento criminal más poderoso de Europa.
En julio de 2019, un operativo antidrogas en Sao Paulo capturó a los ciudadanos italianos Nicola y Patrick Assisi. Una investigación publicada en el diario portugués Expresso reveló que el primero sería el principal contacto de ‘Ndrangheta en Suramérica y que trabajaba con el PCC para introducir cocaína a Europa.
“Estos arrestos no son más que los indicios más recientes de que los dos grupos coordinan muy de cerca sus actividades de narcotráfico. Una investigación de la policía halló que el jefe del clan Pelle de la ‘Ndrangheta, Domenico Pelle, viajó a São Paulo por lo menos dos veces entre 2016 y 2017. Durante este periodo, se cree que se reunió con Gilberto Aparecido dos Santos, alias «Fuminho». Dos Santos, la mano derecha del líder del PCC encarcelado Marcos Willians Herbas Camacho, alias «Marcola», es uno de los criminales más buscados en Brasil y se cree que coordina los envíos internacionales de cocaína desde Bolivia para el PCC”, publicó entonces el diario InSight Crime.
“La expansión del PCC incluye hacer incursiones en Bolivia, donde el grupo puede comprar cocaína directamente de los productores de ese país, según Americas Quarterly. Fuentes policiales en Brasil, hablando bajo condición de anonimato, le dijeron a InSight Crime que Fuminho está jugando un papel crucial en la presencia del PCC en Bolivia. A continuación, se traslada la cocaína a Paraguay, importante destino de la mercancía ilegal por cuyo control el PCC ha librado una dura batalla”, agrega la publicación.
Justamente en Paraguay fue donde Marset consolidó sus lazos con el PCC. Según información de la Unidad de Inteligencia (SIU) de Paraguay, a la que accedió el diario El Deber, Marset se asoció entre 2020 y 2021 con un miembro del PCC conocido como “Beiño”, un narco brasileño que operaba en Foz do Iguaçu y que estaba encargado de tratar con los productores bolivianos de cocaína y coordinar la llegada de la droga a suelo paraguayo.
La operación Smart, una investigación conjunta de Brasil, Paraguay y Argentina, permitió identificar que Marset, Beiño y otro narcotraficante llamado Lindomar Reges Furtado, se reunieron en un restaurante de Asunción en mayo de 2021, antes de que Marset viaje a Dubai y quede detenido.
La noche de este jueves, el exministro del Interior de Paraguay, Arnaldo Giuzzio, dijo que Marset ingresó en 2019 a ese país utilizando una identificación proporcionada en Bolivia y opinó que se convirtió en el proveedor de droga para el PCC considerando su gran conocimiento sobre las rutas del narcotráfico en la zona. A su vez, recordó que se revelaron nexos con la mafia italiana.
“Creemos que el PCC lo utilizaba como un proveedor de droga, como gran conocedor de las rutas en la región. (…) Y el PCC últimamente ha tenido contactos, se han encontrado vestigios también con esta organización italiana ‘Ndrangheta a través de los últimos envíos tanto en Italia como en Alemanioa”, afirmó durante una entrevista con el programa Que no me pierda, de la red UNO.
En el caso del PCC, se conoce que opera en Bolivia al menos desde 2010. En octubre de 2022 una publicación del diario Los Tiempos reveló que al menos ocho líderes de esa organización criminal fueron acribillados en Bolivia ese año, entre ellos Marco Roberto de Almeida, Everton Cándido Gomes Da Silva, Marciel Ribeiro de Olivera, Pedro Gómez y Marcos Vinicius Navarro da Silva.