Economista: El PGE reformulado del Gobierno “es de contención, no de reactivación”


Tras los primeros detalles reflejados por el Ministerio de Economía, los análisis advierten que la corrección es necesaria, pero aún insuficiente y no resuelve problemas estructurales de fondo
Álvaro Rosales Melgar
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Fuente: Unitel

El Presupuesto General del Estado (PGE) 2026 reformulado asoma como un instrumento de contención más que de reactivación, en un contexto donde la economía boliviana enfrenta desequilibrios y no resuelven problemas estructurales que condicionan a “un paciente aún en terapia intensiva”, según el análisis de economistas que se refirieron a la información presentada por el Ministerio de Economía.



En ese marco, el economista Gonzalo Chávez advirtió que los datos reflejan un panorama severo: “habrá recesión, inflación elevada, déficit todavía grande y vulnerabilidad energética”, advirtiendo que el diagnóstico oficial confirma que la economía continuará en contracción durante 2026, acumulando tres años consecutivos de caída.

Las proyecciones del Gobierno sitúan la contracción del PIB en -1,28%, mientras organismos internacionales -como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional– estiman cifras más negativas. En paralelo, se anticipa una inflación cercana al 15% y un déficit fiscal en torno al 9%.

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Desde otra perspectiva, el economista Fernando Romero señaló que el PGE refleja un giro hacia supuestos más realistas frente al exceso de optimismo previo, aunque también advirtió que el mismo “actúa más como un instrumento de contención que de reactivación, lo que limita su capacidad para revertir la caída económica proyectada por organismos internacionales”.

Según el punto de vista de Romero, para que el PGE sea sostenible, se requieren reformas más profundas en subsidios, ingresos fiscales y generación de divisas, además de recuperar la confianza de inversionistas y acreedores.

No obstante, existen riesgos, siendo el más inmediato el bloqueo político e institucional en el Legislativo (el filtro para poner en marcha el PGE), así como la persistente escasez de divisas y la dependencia de un sector hidrocarburífero “en declive”, de acuerdo con la lectura de Romero.

“En términos simples: se promete dieta fiscal, pero todavía con postre doble. La corrección es necesaria, aunque insuficiente para estabilizar de forma duradera la deuda pública y recuperar confianza”, dijo por su parte Gonzalo Chávez.