Un estudio advierte de que el uso continuado de herramientas como ChatGPT puede afectar a la capacidad de pensar y resolver problemas a largo plazo.

Fuente: https://as.com
El uso cotidiano de herramientas de inteligencia artificial está transformando la forma en la que trabajamos y aprendemos. Sin embargo, un nuevo estudio en el ámbito de la neurociencia advierte de que esta revolución tecnológica podría tener un coste oculto: el deterioro progresivo de algunas capacidades cognitivas.
Los investigadores señalan que plataformas como ChatGPT pueden ofrecer mejoras inmediatas en productividad y precisión, pero a cambio podrían estar debilitando habilidades fundamentales como la memoria, el pensamiento crítico o la resolución de problemas.
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Un impacto silencioso en el cerebro
Según los expertos, el principal problema es que este efecto no se percibe a corto plazo. De hecho, ocurre justo lo contrario: quienes utilizan inteligencia artificial suelen rendir mejor en tareas concretas, lo que refuerza su uso.
Para explicar este fenómeno, los científicos recurren a la llamada metáfora de la “rana hervida”: un proceso gradual en el que el deterioro pasa desapercibido hasta que ya es significativo. En este caso, la dependencia de la IA se desarrolla poco a poco, mientras el cerebro reduce su esfuerzo en tareas que antes requerían más implicación.
El estudio advierte de que esta dinámica puede erosionar aspectos clave del aprendizaje. “Si el uso continuado de la IA reduce la motivación y la perseverancia, estos efectos se acumularán con el tiempo y podrían ser difíciles de revertir”, señalan los autores.
Para comprobarlo, los investigadores realizaron un experimento con dos grupos: uno que resolvía problemas con ayuda de inteligencia artificial y otro que lo hacía sin ella.
En una primera fase, quienes utilizaron IA obtuvieron mejores resultados, como cabía esperar. Sin embargo, cuando se retiró esa ayuda, ocurrió lo contrario: este grupo mostró más dificultades, mayor frustración y una menor capacidad para continuar con las tareas.
El hallazgo apunta a un posible efecto de dependencia. Cuanto más se recurre a estas herramientas, más complicado resulta después prescindir de ellas. Esto podría tener consecuencias directas en