“!Fuera Robatto”!: Ante nuevo bochorno, la hinchada de Bolívar pierde la paciencia y exige la salida del entrenador celeste


La noche fue un reflejo de la crisis deportiva que vive el club, agravada días atrás en la Copa Libertadores, cuando un error del arquero rival permitió el empate de último minuto y evitó una derrota ante Deportivo La Guaira y así evitó una humillación mayor en el Siles. Aquel empate fue apenas un paliativo. La derrota ante Independiente Petrolero terminó por sepultar la paciencia.

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“!Bolívar no tiene DT, es una vergüenza!”: Esta noche, el estadio Hernando Siles fue escenario de una nueva noche de furia para la hinchada celeste. Bolívar, que debía reivindicarse como el mejor equipo de Bolivia, sumó otra página negra en su historial reciente al caer derrotado por 1-2 ante Independiente Petrolero, en un partido correspondiente a la tercera jornada del torneo de la División Profesional. La derrota en casa desbordó la paciencia de una hinchada que, al término del encuentro, no ocultó su indignación y exigió a gritos la salida del entrenador Flavio Robatto.



La impotencia se reflejó en las tribunas. Mientras los jugadores abandonaban el campo silbados, los aficionados no se contuvieron y expresaron su malestar con dureza. Un hincha, con lágrimas en los ojos, lanzó una arenga que reflejaba el sentir general.

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“Se ve un juego pésimo, un plantel que está desarmado. Es una vergüenza realmente lo que está pasando aquí”, protestó un hincha. El malestar no era aislado. Otro hincha profundizó en las críticas contra la dirigencia y el propio técnico. “Yo creo que incluso mayoría de la hinchada, de rodillas, deberían pedirle perdón a Beñat, carajo. Por tanto insistir con el juego de Academia han traído a este imbécil. Piensen un poco también la hinchada, antes de hablar huevadas. ¡Equipo, equipo! ¡Jugar, jugar! ¡Hacia adelante! Piensen, Beñat era un buen DT para el Centenario y lo han traído a este imbécil por su culpa”, cuestionó en clara referencia a un anterior entrenador, Beñat San José, a quien muchos consideran mejor estratega.

La calificación del desempeño del equipo fue lapidaria. Cuando se les preguntó qué opinaban del Bolívar actual, los hinchas no ahorraron calificativos. Uno respondió: “El peor que he visto en mucho tiempo. Realmente un equipo que debería ser primero, el mejor equipo de Bolivia”. Otro añadió, visiblemente enojado: “Es un equipillo. Esto no es ni la academia… El técnico que es una m13rd4, que no sabe”.

La falta de identidad y de juego colectivo fue el denominador común de las quejas. “Lamentable, creo que el equipo no tiene alma de juego. Es lo que transmite un DT sin corazón por el equipo, sin ánimo por seguir dirigiendo. Lamentablemente no sé qué más estamos esperando para votar. Ese inútil entrenador es una vergüenza. Tiene que irse este DT. Libertadores ya estamos chau con este animal”, manifestaron otros aficionados.

La desazón llegó al punto de que algunos seguidores sugirieron medidas extremas para presionar la salida del estratega. “Decepcionado, la verdad. Este no es ningún Bolívar. Si Robatto no se va, creo que es hora de sacarlo porque ya no se puede aguantar más este tipo de juego. Da ganas de entrar en la cancha y sacarlo a patadas”, confesó un hincha. Otro cerró con un diagnóstico demoledor: “Estamos totalmente decepcionados por este DT. Bolívar no sabe a qué juega. No sabe a qué juega. Todos entran. ¿Quién cabezea, hermano? Qué decepción Bolívar”.

La noche fue un reflejo de la crisis deportiva que vive el club, agravada días atrás en la Copa Libertadores, cuando un error del arquero rival permitió el empate de último minuto y evitó una derrota ante Deportivo La Guaira y así evitó una humillación mayor en el Siles. Aquel empate fue apenas un paliativo. La derrota ante Independiente Petrolero terminó por sepultar la paciencia.

Ahora, la dirigencia celeste enfrenta una presión inédita. Mientras la hinchada clama por la cabeza de Robatto, el fantasma de un fracaso temprano en el torneo local se vuelve cada vez más real. El futuro del entrenador pende de un hilo y el próximo partido podría ser su sentencia definitiva.