La próxima vicegobernadora votó este domingo junto a su hija, a quien le pidió que introdujera la papeleta en el ánfora. Fue uno de los momentos más emotivos de esta jornada electoral.
Fuente: eldeber.com.bo
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Paola Aguirre no solo ganó una elección. Este domingo, con el 57% de los votos, según el recuento preliminar no vinculante del Sirepre, se convirtió en la primera mujer en alcanzar la Vicegobernación de Santa Cruz, marcando un hito en la historia política del departamento.
La autoridad electa recibirá su credencial el 28 de abril y el 4 de mayo jurará al cargo junto a Juan Pablo Velasco. Ambos corrieron con la fórmula de Libre en una contienda electal que se extendió hasta el balotaje.
Nacida en Tarija, pero cruceña “desde los 20 días de vida”, Aguirre construyó su trayectoria entre la academia, el derecho y la política regional. Su historia personal también refleja el carácter diverso de Santa Cruz. Es hija de padre tarijeño y madre chaqueña, con raíces familiares en distintas regiones del país, se define como parte de ese “crisol de la bolivianidad” que caracteriza al departamento.
Se formó en el colegio Sor María Cristina Pérez, en la zona de Guaracachi, donde egresó con excelencia académica y logró el ingreso directo a la universidad estatal. Luego consolidó una carrera destacada en la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (Uagrm), donde se tituló como abogada con honores y fue reconocida durante cinco años consecutivos como una de las mejores alumnas de su facultad.
Su perfil académico se reforzó con maestrías en Derecho Penal y Procesal Penal, así como en Derecho Constitucional, además de diplomados en Argumentación Jurídica y Educación Superior. Actualmente cursa un doctorado en Derecho Constitucional y Administración Pública en la Universidad Mayor de San Andrés.
Aguirre también ha desarrollado una carrera como docente universitaria desde 2010, impartiendo materias vinculadas al derecho constitucional, derechos humanos y derecho penal en distintas universidades, además de ejercer como abogada litigante y asesora.
Su salto a la política se dio en los últimos años. Fue candidata a diputada plurinominal en 2020 y posteriormente se consolidó como asambleísta departamental y secretaria general de la bancada Creemos en Santa Cruz. Su perfil, inicialmente percibido como técnico y firme, fue adquiriendo una dimensión más cercana durante la campaña, donde también mostró una faceta personal que conectó con el electorado.
La gobernadora electa de Santa Cruz fue una de las figuras más notorias de la pugna por el censo de población y vivienda (2022-2023) en el contexto de la lucha autonómica de la región.
Madre de una niña de siete años, Aguirre ha señalado en más de una ocasión que su hija es “su motor y su razón de ser”, un elemento que marcó su presencia en la jornada electoral. El día de la votación llegó acompañada de su familia y permitió que su hija introdujera la papeleta en el ánfora, en una escena cargada de simbolismo.
“Ha sido un camino difícil, pero siempre va a valer la pena luchar y defender Santa Cruz”, dijo visiblemente emocionada, reflejando el peso de una campaña intensa. Su gesto de persignarse antes de votar también evidenció la dimensión personal con la que asumió este proceso.
Ahora, junto a Juan Pablo Velasco, electo gobernador en segunda vuelta, Aguirre se prepara para asumir funciones el próximo 4 de mayo. Antes, el 28 de abril, ambos recibirán sus credenciales oficiales, dando paso a una nueva etapa política en el departamento.
El desafío que enfrenta es doble, por una parte, acompañar la gestión de la Gobernación y, al mismo tiempo, dotar de contenido real a una Vicegobernación que históricamente ha tenido un rol limitado.
Su llegada al poder ocurre en un contexto más amplio de avances en la representación femenina. En Tarija, María René Soruco se proyecta como gobernadora tras imponerse con más del 70% de los votos en el balotaje. Y en Pando, Gabriela de Paiva ya había hecho historia al convertirse en la primera mujer electa gobernadora en primera vuelta.
