Plantean tres reflexiones para que el país comience su reactivación


Como se recordará, Bolivia cerró el 2025 con una recesión de -1,58% y para la presente gestión, el Gobierno estima que la cifra será de -1,28%, una inflación de 14,95%, un déficit fiscal de -9,2% y una inversión pública de 2.965 millones de dólares.

Presentación parte de los estudios.

 

Fuente: El Diario



Bolivia sumida en la crisis económica y energética desde el 2025, año en que se agudizó la situación a pesar de la eliminación parcial del subsidio, la situación en Medio Oriente hizo retroceder la medida. El Growth Lab de la Escuela Kennedy de Harvard, publicó un informe y fue presentado por el economista, Ricardo Hausmann, en la cual deja tres reflexiones para que el país empiece a reactivarse: apurar la marcha (de las reformas), construir una coalición política para aprobar las reformas y construir una narrativa para justificar los cambios.

La ciudadanía observa la falta de comunicación del Gobierno con la sociedad civil y los sectores sociales, pues la ausencia de información provocó que las marchas vuelvan y se vayan agudizando.

=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas

El Growth Lab de la Escuela Kennedy de Harvard publicó una nueva serie de informes que evalúan los profundos desafíos económicos de Bolivia y ofrecen un plan de recuperación detallado. Estos son el resultado de un proyecto de investigación aplicada de 15 meses, que incluyó consultas intensivas con funcionarios gubernamentales, organizaciones internacionales, líderes empresariales y comunitarios, además de expertos académicos en Bolivia.

El documento sintetiza los principales hallazgos y recomendaciones de la serie de investigaciones: Un giro económico para Bolivia.

El colapso macroeconómico de Bolivia es el síntoma más visible de una crisis más profunda tras un deterioro institucional que debilitó la inversión privada, la capacidad exportadora y el crecimiento de la productividad en toda la economía, de acuerdo con la presentación de Hausmann.

A parte de las tres reflexiones señaladas por el economista, también presentó un plan integral de reformas basado en cinco pilares: una consolidación fiscal creíble y que impulse el crecimiento; una red de compensación social eficaz y focalizada; el restablecimiento del equilibrio externo y de la credibilidad monetaria; una renovada capacidad de atracción de inversiones para sectores exportadores; y una base institucional que fomente el desarrollo de nuevas capacidades productivas.

Propuestas

La consolidación fiscal impulsará el crecimiento, pero para ello se debe completar la reforma de los subsidios a la energía, cuyo costo se estima actualmente en hasta un 14,5% del Producto Interno Bruto (PIB) al incluir los costos implícitos y establecer un mecanismo de precios de combustible transparente, basado en el mercado.

Históricamente, los subsidios a la energía en Bolivia han sido regresivos y los hogares más ricos han recibido una parte desproporcionada de sus beneficios.

También la protección social debe ser una prioridad, para ello plantean reorientar los recursos de los subsidios generales hacia transferencias monetarias y vales bien dirigidos a hogares de bajos ingresos, protegiendo a los bolivianos más vulnerables del impacto de los ajustes de precios. Una reforma integral de la arquitectura de protección social de Bolivia mejorará la cobertura, la focalización y la suficiencia de las transferencias.

Asimismo, la estabilidad monetaria y externa con apoyo del Fondo Monetario Internacional (FMI), es una necesidad, con el objetivo de garantizar un programa formal del ente internacional para reconstruir las reservas de divisas, estabilizar el boliviano y restaurar la credibilidad monetaria, manteniendo controles de capital adecuados durante el período de transición.

Ya lo anticipó el economista de Chile, Felipe Larraín, cuando dijo que el organismo internacional es llamado para esa tarea, estabilizar el tipo de cambio y las reservas.

A eso se debe aplicar una reforma sectorial, es decir modernizar los marcos regulatorios que rigen los hidrocarburos, la minería, el litio, la agricultura y el turismo para atraer inversión privada y ampliar la capacidad exportadora.

Eso se puede observar con la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), la Agencia de Electricidad, entre otras, que no cumplieron fielmente su labor de fiscalizar.

Finalmente, Bolivia debe impulsar nuevas capacidades productivas. Para ello recomiendan desarrollar las instituciones, la infraestructura, el capital humano y las redes de conocimiento necesarias para diversificar la economía boliviana a lo largo del tiempo, incluyendo una agencia dedicada a la promoción de inversiones, una estrategia estructurada de participación de la diáspora, un plan nacional de infraestructura productiva y una reforma de la educación y la capacitación orientada a la demanda.

Los informes concluyen que los activos subyacentes de Bolivia permanecen en gran medida intactos y que el momento actual representa una verdadera oportunidad para la transformación, siempre que se tomen medidas decisivas.

Evaluación

Los desafíos del país se derivan de una falla institucional más amplia que debilitó la inversión privada, la capacidad de exportación y el crecimiento de la productividad en toda la economía. Como resultado, la producción de gas natural se desplomó, no se han abierto nuevas minas a gran escala desde 2014, los rendimientos agrícolas siguen estando entre los más bajos de la región y los destinos turísticos excepcionales carecen de infraestructura básica, señala el documento.

Las consecuencias son evidentes. Más allá de los indicios de dificultades macroeconómicas, la clasificación de Bolivia en el Índice de Complejidad Económica descendió del puesto 106 en 2000 al 123 en 2024, lo que evidencia una diversificación limitada y dificultades para atraer inversión privada sostenida.

“Bolivia cuenta con muchos activos sobre los que puede construir y retomar la senda de la prosperidad económica. Sin embargo, para materializar este potencial será necesario abordar de frente los problemas profundamente arraigados del país”, afirmó Hausmann, director del Growth Lab y profesor Rafik Hariri de Práctica de Economía Política Internacional en la Escuela Kennedy de Harvard.

Fuente: El Diario