La hinchada de Blooming vivió una travesía de más de 37 horas para alentar en Brasil, pero regresa a Santa Cruz con frustración tras una dolorosa derrota en el último minuto ante Bragantino.
Fuente: diez.bo
El esfuerzo fue enorme, pero el premio nunca llegó. Los hinchas de Blooming que viajaron desde Santa Cruz hasta São Paulo para alentar a su equipo vivieron una experiencia tan intensa como dolorosa tras la derrota 3-2 ante Red Bull Bragantino.
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Fueron más de 37 horas de trayecto, atravesando largas distancias con la ilusión intacta de ver a la academia sumar en territorio brasileño por la Copa Sudamericana.
El sacrificio de los aficionados celestes fue total. Durante casi dos días de viaje, mantuvieron viva la esperanza de celebrar un resultado histórico fuera del país.
Ya en el estadio, no dejaron de alentar ni un solo minuto. La hinchada acompañó con cánticos constantes y fue protagonista en las tribunas durante los 90 minutos.
Los goles de Roberto Hinojosa y Moisés Villarroel desataron la euforia en las graderías, alimentando la ilusión de conseguir una victoria que parecía posible en varios pasajes del partido.
Sin embargo, el golpe final llegó en el último minuto, cuando Bragantino selló el 3-2 definitivo, dejando sin recompensa el esfuerzo de los seguidores celestes.
La desazón fue inmediata. Lo que parecía una noche histórica se transformó en un trago amargo difícil de digerir para quienes acompañaron al equipo en Brasil.
Ahora, los hinchas deberán emprender el retorno a Santa Cruz, en otro largo viaje que se extenderá por casi 40 horas, esta vez con las manos vacías, pero con el orgullo intacto por el apoyo incondicional.

